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“Echamos mucho de menos las actuaciones”

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Vilagarcía despide con música y baile las fiestas de Santa Rita Iñaki Abella

Yoana Bartomé estaba terminando de vestirse sobre las cuatro y media de la tarde de ayer. Habían quedado a las cinco con la profesora para cerrar los últimos flecos de la actuación. Con suerte, podrían ensayar media hora sobre el escenario del Auditorio antes de que empezase el Encontro Folclórico de Santa Rita.

“Estoy nerviosa, pero no porque sea una actuación especial, ya que especiales son todas. Estoy nerviosa porque es la primera en mucho tiempo y no sabemos qué va a salir de ahí”, afirmaba al teléfono. Una sensación similar debió sentir por la mañana Lidia Fernández, que unas horas antes recorrió con otros cinco compañeros el centro de Vilagarcía haciendo el pasacalles.

Muchos grupos de música tradicional llevan más de un año sin actuar

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Yoana Bartomé es la presidenta de la asociación cultural Banda de Gaitas Mar de Arousa, y la de ayer fue su primera actuación en más de 14 meses. Les confirmaron la fecha hace apenas tres semanas -era imposible organizar nada con más margen, pues el COVID puede trastocar los planes de la noche a la mañana-, y apenas pudieron ensayar juntos cuatro horas. Lidia Fernández forma parte del grupo folclórico A Nosa Señora da Xunqueira, y no actuaba con sus compañeros desde las fiestas de San Roque. Hicieron el pasacalles de ayer sin ensayar.

Las fiestas de Santa Rita del pasado fin de semana fueron atípicas en todos los sentidos. El Ayuntamiento de Vilagarcía quiso que no pasasen desapercibidas, pero tampoco estaba dispuesto a correr riesgos con eventos potencialmente multitudinarios. De modo que organizó unos festejos tranquilos y cedió el protagonismo a los grupos de música locales, como son Mar de Arousa (de Bamio), y el grupo de A Xunqueira, perteneciente a esta parroquia vilagarciana.

Los pasacalles ayudaron mucho a que hubiese ambiente festivo en Vilagarcía

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Muchos de estos grupos llevan meses padeciendo las consecuencias de la pandemia: sin actuaciones, ni clases ni ensayos, con los centros socioculturales cerrados, llevan más de un año hibernando. “La verdad es que echamos mucho de menos las actuaciones”, afirma Lidia Fernández. “Las echamos en falta tanto por el aspecto musical como por el social, de juntarnos los compañeros”. Yoana Bartomé afirma que también ella añora sentir bajo los pies las tablas del escenario. “Se nota, pero más que por nosotros, lo notan los niños”.

Un verano incierto

El jueves fue el grupo Brisas do Río Ulla; el viernes fue el turno de Os Trasnos de Guillán; el sábado tocó el grupo Mocedade da Torre; y ayer domingo les tocó a los integrantes de A Xunqueira... En unas fiestas de mínimos como fueron las de Santa Rita debido a la espada de Damocles que supone el COVID, los grupos que hicieron los pasacalles fueron en gran medida los encargados de animar el ambiente, de recordar a los vilagarcianos que eran unas fechas especiales. Pero ahora toca de nuevo pisar el suelo de la realidad, y el verano se presenta incierto para la música tradicional.

Yoana Bartomé afirma que por el momento no tienen ni una sola fecha para la temporada estival; el grupo de A Xunqueira actuará el próximo fin de semana, en las fiestas de la parroquia, y tiene contratadas algunas fiestas familiares. “Si la situación no empeora sí que hay trabajo en bodas y ese tipo eventos privados. Pero de las fiestas parroquiales seguimos sin saber nada”.

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