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2.000 alcatraces en 6 kilómetros cuadrados

Frailecillos avistados en aguas de las Rías Baixas, el martes. BDRI

La migración primaveral o prenupcial de las aves convierte las Rías Baixas en un auténtico espectáculo. Como diría Julio Iglesias en una de sus canciones más populares, hay unas que vienen y otras que se van, lo cual da pie a escenas realmente llamativas, tanto en el interior de las rías y sus humedales como en la plataforma continental.

Así lo atestigua, por ejemplo, el Instituto para el Estudio de los Delfines Mulares (BDRI), con sede en O Grove. Los investigadores y alumnos de este centro se encuentran en plena campaña de observación de mamíferos marinos, lo cual les permite hacer un seguimiento de delfines, marsopas, nutrias y especies similares. Pero también detenerse a disfrutar de las aves, especialmente en el caso de las pelágicas.

La mayor concentración que han visto nunca

El lunes, sin ir más lejos, el equipo de investigación del BDRI detectó una espectacular concentración de alcatraces. Nada menos que 2.000 ejemplares, siendo ésta "la concentración más grande vista por nuestro equipo de biólogos", asegura Bruno Días López, el doctor en Ecología que dirige este centro.

Pero eso no es todo. Al margen de esa llamativa bandada, que realizaba sus espectaculares "picados" para introducirse violentamente en el agua en busca de sus presas, extendiéndose por una superficie de menos de seis kilómetros cuadrados, al día siguiente el equipo del BDRI avistó a "más de 250 frailecillos y cerca de 400 negrones, además de alcas, araos, paíños y muchas más especies de aves migratorias".

Se trata, no cabe duda, de "un verdadero espectáculo de la naturaleza que tuvimos la gran suerte de poder presenciar en este espectacular inicio primaveral", resaltan en el BDRI.

Los alcatraces lanzándose en picado para pescar. BDRI

Y de este modo dejan constancia de que, en primavera, "la costa gallega es una importante zona de paso de aves migratorias que vuelan hacia el norte para reproducirse en áreas templadas o árticas". 

Los biólogos coinciden así con lo avanzado por FARO DE VIGO al decir que en comarcas como la de O Salnés se vive un importante cambio de ciclo vital.

Uno de los alcatraces fotografiados en la expedición del BDRI realizada el lunes. BDRI

Sobre todo en la Reserva Ornitológica O Grove, donde se aprecia que las aves que pasaron aquí los meses de otoño e invierno han regresado ya, o están a punto de hacerlo, a sus zonas de cría en el norte de Europa, e incluso en lugares tan alejados como Siberia.

Su sitio lo ocupan ahora especies que han pasado los últimos meses en el continente africano y que, con la llegada de la primavera, realizan la migración prenupcial, por lo que acaban aterrizando en O Grove u otros puntos de la comarca y de Galicia, tanto si es para afrontar aquí el proceso de nidificación como si se detienen solo para reponer fuerzas antes de seguir viaje hacia el norte.

Por tierra y por mar

El ciclo de la vida continúa así tanto en tierras arousanas como en su costa rocosa, en el interior de la ría y fuera de ella, de ahí que pronto, si la pandemia lo permite, vayan a organizarse rutas y singladuras para tomar buena nota de los nuevos inquilinos alados.

Un zarapito real. Galicia Birding

La llegada de las aves africanas o alojadas durante los últimos meses en el sur de España y de Portugal, así como el ciclo reproductor propiamente dicho, constituyen no solo una buena noticia desde el punto de vista ecológico, sino que también se trata de un aliciente turístico en municipios que, como el meco, apuestan por situarse entre los grandes destinos “verdes” u ornitológicos.

Así lo resaltan tanto el Concello como la Xunta. En la plataforma Galicia Birding, por ejemplo, ya indicaban hace días que es momento de salir al campo para descubrir las especies llegadas de África, haciendo constar que “con los primeros días soleados de marzo la mayor parte de las aves inician sus paradas nupciales”.

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Observación de aves en A Toxa (O Grove) Manuel Méndez

Comienza el cortejo

Y ya se sabe que cuando comienza el cortejo “el canto es la mejor de las armas que los pájaros utilizan para ello, por eso es el momento ideal para escucharlos, disfrutarlos y aprender”.

Sobre todo, teniendo en cuenta que a los árboles autóctonos caducifolios “todavía no les han brotado las hojas, lo que hace más fácil ver a esos pájaros al tiempo que los escuchamos”.

Un grupo de espátulas y ánades. Galicia Birding

En el caso de la comarca puede hacerse tanto en la Reserva Ornitológica de O Grove como en el parque de Carreirón, la desembocadura del Umia y otros muchos lugares donde escuchar o ver especies como carboneros, herrerillos, mitos, agateadores, petirrojos o pinzones.

En Galicia Birding abundan en ello diciendo que “a medida que va avanzando el mes, la golondrina es más abundante en las áreas de campiña”, mientras que en los humedales y prados litorales “localizaremos con facilidad lavanderas boyeras”.

Un aguilucho pálido. Galicia Birding

Eso sin olvidar que “los aguiluchos cenizos volverán a dejarse ver en nuestros campos y áreas de matorral”.

Al igual que, con un poco de suerte, “podremos observar en cualquier punto del litoral o incluso en el interior grandes grupos de gaviota sombría dirigiéndose al norte”.

Un águila pescadora en plena cacería.

Un águila pescadora en plena cacería. Juan Diéguez

Al hilo de esto, Galicia Birding resalta que en grandes humedales litorales, como los de A Guarda, O Grove, Valdoviño u Ortigueira “se pueden reunir por unas horas grandes concentraciones de limícolas en viaje al lejano norte”.

Los pájaros cantores se exhiben en A Lanzada

El Concello de O Grove anima a sus vecinos a realizar una especie de ruta de senderismo que, a pesar de limitarse a una reducida superficie de terreno, les va a permitir disfrutar de la presencia de aves paseriformes, es decir, pájaros que se caracterizan por su capacidad para posarse en los árboles, el uso del canto, su inteligencia y la complejidad sus nidos.

Ese es, al menos, el objetivo que se marca la concejalía de Medio Ambiente a través de su Proyecto de Inversión Ornitológica, descubriendo este espacio para muchos ornitólogos inédito que se sitúa en el istmo de A Lanzada, muy cerca del centro vacacional existente en el antiguo sanatorio.

Zona del istmo de A Lanzada en la que se aconseja prestar atención al canto de los pájaros. | // IÑAKI ABELLA

Forma parte, en consecuencia, de la Reserva Ornitológica O Grove, gestionada por la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife). Es su grupo de voluntariado en la provincia de Pontevedra el que, junto al departamento que dirige la edil Ángeles Domínguez, se ocupa de dar a conocer esta ruta “muy sencilla y fresca” a través de “una senda rodeada de vegetación asociada al agua y cerca de un regato que desemboca en la playa de A Lanzada”.

Un ejemplar de aguja colinegra en el Complejo Intermareal Umia-O Grove. Galicia Birding

Es un espacio verde que destaca sobre los tonos marrones propios del cordón dunar del tómbolo meco al que se accede desde el acceso oeste a San Vicente, es decir, la carretera que avanza desde el istmo hacia Pedras Negras.

Es en ese rincón de A Lanzada donde pueden localizarse diversas especies paseriformes; esos “pajarillos cantores de percha” que, ya sean granívoros, insectívoras u omnívoros destacan por sus bien desarrolladas alas y sus patas provistas de cuatro dedos, tres dirigidos hacia delante y uno, el pulgar, hacia atrás.

A modo de ejemplo, el PIO resalta que en dicho espacio “podremos oír al pinzón vulgar, al mirlo común y a los estorninos negros”, como también “la explosiva melodía del chochín común”, argumentan en el proyecto municipal centrado en la ornitología y los valores naturales de la península grovense.

Destacan, igualmente, la posibilidad de localizar o escuchar ejemplares de curruca capirotada y, “con un poco de suerte, tal vez cante la escasa alondra totovía (lullula arborea) desde los pinos de la duna”.

Todo ello sin menospreciar a verderones, pardillos, gorriones, verdecillos, petirrojos y “los bonitos jilgueros europeos”, sostiene el PIO al hacer su recomendación.

La lista de paseriformes aportada por el Concello de O Grove se completa con la tarabilla común europea (saxicola rubicola), la paloma torcaz, la corneja negra, la gaviota patiamarilla y la alondra común que “puede cantar a gran altura sobre la duna”.

Ejemplares de chorlito gris fotografiados desde el barco escuela "Chasula". Juan Diéguez

Sin salir de la Reserva Ornitológica, y citando las explicaciones ofrecidas en el proyecto autonómico Galicia Birding, puede decirse que "En el entorno de O Grove destaca la presencia de miles de limícolas, gaviotas de diferentes especies y otras aves acuáticas como garzas o anátidas, en especial entre septiembre y febrero".

El chorlito gris, un visitante habitual

Al hablar de especies invernantes no hay que perder de vista al chorlito gris (pluvialis squatarola), una limícola costera “de mediano tamaño, pico corto, ojos grandes y cuerpo redondeado que exhibe en invierno un plumaje grisáceo y mimético que se camufla con el entorno por el que se mueve, pero que en época nupcial se transforma en un hermoso plumaje que da la impresión de un abrigo negro azabache y plata con lentejuelas”.

Es un visitante habitual de las playas de las Rías Baixas, donde se alimenta de pequeños invertebrados. Y en esta época viaja para reproducirse en la alta tundra ártica de Europa y Siberia, abandonándola cuando llega el otoño y esas tierras se vuelven inhóspitas para regresar a espacios como la Reserva Ornitológica O Grove.

Añaden en Galicia Birding que "la hermosa espátula es una de las especies icónicas que podemos observar aquí con facilidad, siendo la ensenada de O Vao, la bahía de A Lanzada, las graveras de Rouxique y el estuario del río Umia los puntos indicados para su observación".

Ahora comienza también la mejor época para ir a las islas de Sálvora, Ons y Cíes, aprovechando la migración primaveral y la cría de aves marinas.

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