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Investigadores gallegos logran por primera vez la supervivencia de ejemplares juveniles de cherna

El CIMA de Vilanova y el Igafa de A Illa participan en un proyecto para determinar si sería viable el cultivo en acuicultura de este pez semejante al mero -También estudian especies como el erizo o el "carallo de mar"

Una cherna de 16 meses, en dependencias del Igafa. // Iñaki Abella

Una cherna de 16 meses, en dependencias del Igafa. // Iñaki Abella

Galicia está cada vez más cerca de conocer las claves que permitirían el cultivo comercial de la cherna en cautividad. Es el fruto de un trabajo iniciado en 2015 por varios centros gallegos de investigación, entre ellos el CIMA de Corón. Hasta ahora, se habían hecho varios ensayos para criar esta especie con técnicas de acuicultura, pero todos los proyectos terminaban atascándose una vez obtenidos los alevines. Los científicos no conseguían garantizar la supervivencia de los ejemplares al superar esa edad. No obstante, los investigadores gallegos han logrado por primera vez que esos alevines creciesen en cautividad, y ahora cuentan con varios ejemplares de 16 meses de vida, que están siendo cuidados con mimo en el Igafa de A Illa.

La cherna ( Polyprion americanus) es un pez muy semejante al mero. Como él, es muy codiciado por pescadores y consumidores. Su enorme tamaño, pues puede llegar a pesar 100 kilos, y la calidad de su carne lo convierten en una especie con un gran valor y atractivo comercial. En Galicia lo sabían, de ahí que en 2015 varios centros de investigación se alineasen para participar en el proyecto europeo Diversify, cuya finalidad es precisamente ayudar a encontrar nuevas especies de peces para cultivar en el futuro. En el Centro de Investigacións Mariñas (CIMA), de Corón (Vilanova), ya habían realizado trabajos similares con el rodaballo y el besugo, y entendieron que la cherna podía tener también interés para la acuicultura.

Además del CIMA, en el proyecto participaron el Instituto Español de Oceanografía (IEO), el Aquarium Finiesterrae de A Coruña, y el Instituto Galego de Formación en Acuicultura (Igafa), ubicado en A Illa. El proyecto ha finalizado, y ha merecido los elogios unánimes de los científicos europeos, puesto que por primera vez se han obtenido juveniles de cherna. Hasta ahora, había sido muy complicado llegar a la fase de juveniles y mantener a los peces vivos y creciendo durante tanto tiempo.

El director del CIMA, Carlos Gabín, se muestra muy ilusionado con este logro de los científicos gallegos, y que ha sido la portada del boletín de la Asociación Europea de Acuicultura. "En estos momentos tenemos individuos muy sanos de entre doce y dieciséis meses. Se trata de una especie muy demandada en la restauración por la calidad de su carne", explica Gabín.

El Diversify ya ha concluido, pero los científicos gallegos no quieren quedarse con la miel en los labios tras el paso de gigante dado con la cría de los juveniles. De ahí que el CIMA de Corón tenga en su agenda de acciones de investigación para los próximos meses una específica sobre la cherna, que tiene como objetivo ampliar los conocimientos sobre la reproducción, la alimentación y el engorde en condiciones de confinamiento. Y es que aún queda mucho trabajo por delante: hay que analizar como evolucionan los juveniles; estudiar en qué medida le afectan las diferentes dietas a este pez carnívoro y solitario; determinar los comportamientos reproductivos de los adultos mantenidos en cautividad.

Erizo y holoturia

El Centro de Investigacións Mariñas está realizando numerosas investigaciones sobre diferentes especies. Así, se está trabajando en la producción de semilla de erizo de mar para hacer repoblaciones en el medio natural. Se trata de una iniciativa con la que colaboran varias cofradías, que serían las futuras destinatarias de la cría de este recurso, cada vez más demandado por los mercados.

También se está trabajando con la holoturia, un equinodermo popularmente conocido como "carallo de mar", cuya extracción también está en boga. En el CIMA están investigando su biología y su ciclo reproductivo para diseñar en el futuro las mejores estrategias posibles de gestión del recurso.

Otra área de trabajo del centro se refiere a la navaja, ya que pretenden desarrollar en colaboración con las cofradías una aplicación móvil (App) que permita conocer el ciclo biológico de la navaja, lo que a su vez proporcionará pistas sobre el periodo óptimo de extracción. De ese modo se evitaría, por poner un ejemplo, extraer el marisco en los momentos previos a la puesta. Este trabajo se está haciendo en la ría de Vigo. También se está haciendo un seguimiento de las patologías de la almeja rubia en Vigo, y se han estudiado los procesos de autodepuración de patógenos de la ostra plana.

Vieira y volandeira

La extracción de vieira y volandeira está sujeta actualmente solo a que el nivel de toxina acumulado en estas especies esté por debajo de un umbral determinado. ¿Pero cómo están las poblaciones de estos recursos? ¿En qué medida quedan garantizadas estas tras una campaña marisquera? ¿Conviene programar la extracción también con criterios de abundancia de la especie, como ya hacen las cofradías con los bivalvos para elaborar sus planes de gestión? El CIMA va a intentar responder a estas y otras preguntas con un proyecto específico sobre vieira y volandeira.

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