Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Cálago guarda los principales tesoros de Vilanova

En el siglo XIX se hallaron 60 denarios romanos y en 1952 el médico Francisco Peña localizó una fíbula trasmontana

Campanario de Cálago, en Vilanova de Arousa. // Iñaki Abella

Campanario de Cálago, en Vilanova de Arousa. // Iñaki Abella

Decía no hace mucho el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, que era necesario realizar una investigación arqueológica muy seria en el entorno del campanario de Cálago. El convertido en emblema del municipio es el único vestigio que queda de un pasado en el que llegó a existir un monasterio, uno de los primeros en ser atacado por los vikingos en España, y una iglesia parroquial que ejerció como tal hasta mediados del siglo XIX, antes de acabar desapareciendo por el paso del tiempo. Sin embargo, en la zona se han encontrado muchos restos, entre los que destacan dos: un pequeño tesoro de sesenta denarios y una fíbula transmontana.

Las monedas fueron localizadas a finales del siglo XIX. De origen romano, fueron acuñadas en la época de los césares Cayo y Lucio, hijos de Agripa y nietos de Augusto. Una de las primeras referencias que se posee sobre estas monedas fue recogida por el historiador López Ferreiro en una historia sobre la sede compostelana. En esa obra, López Ferreiro señala que en Vilanova "se ha hallado un depósito con unos sesenta o setenta denarios". La referencia no le pasó desapercibida a Álvarez Limeses, que en su obra Geografía General de Galicia también se hace eco de ellas. Junto a esas monedas también se hallaron varios restos que podrían pertenecer a ladrillos romanos.

Otro de los grandes hallazgos localizados en Cálago tuvo lugar en 1952. La persona que lo encontró está plenamente identificada y se trata del médico Francisco Peña González-Montenegro, que acabaría donándola al Museo de Pontevedra, donde todavía permanece. Se trata de una fíbula del tipo Hallstatt, subclasificada como trasmontana, muy similar a la que han hallado recientemente los arqueólogos en el Castro Alobre de Vilagarcía y en otros yacimientos de la provincia de Pontevedra, como el de A Subidá de Marín. Este hecho indicaría la existencia de una fluida relación comercial.

Realizada en bronce, consta de un resorte de muelle. Este tipo de fíbulas han sido halladas con relativa frecuencia en el norte de Portugal y suelen fecharse sobre finales del siglo IV, salvo que se hallen en contextos arqueológicos que no se encuentren claramente identificados, como es el caso de Vilanova, que podrían ser un poco más tardías. Aunque está algo dañada, ya que carece de la aguja, todavía conserva parte de la decoración, lo que permite clasificarla como una fíbula trasmontana de Cabujón.

Aunque con menos importancia, a estos hallazgos se sumaron, en abril del pasado año, la aparición de dos tégulas (tejas) romanas. Los restos de la cerámica romana fueron hallados por un vecino de la zona tras derrumbarse parte de un terraplén, que dejó a la vista, también, los cimientos de algún tipo de edificación que está todavía por identificar.

Gran parte de estos datos han sido recogidos por la historiadora vilanovesa Alicia Padín en su trabajo de investigación sobre el legado que dejó el monasterio y la iglesia de Cálago, de la que apenas se conservan algunos vestigios repartidos por diferentes viviendas de Vilanova. Estos son solo algunos de los hallazgos que se han localizado, pero se sospecha que existen muchos más a la espera de que el Concello de Vilanova acometa la recuperación de la misma en el futuro.

Compartir el artículo

stats