Mafalda Soto Valdés: "En África te das cuenta de que solo precisamos ropa, comida y cariño"

La ourensana regresa a España para la creación de una empresa social que le permita desarrollar sin dependencia externa un fotoprotector para la prevención del cáncer en albinos africanos

30.08.2016 | 03:56
Mafalda Soto (a la derecha), junto a una pareja de personas con albinismo en Moshi, Tanzania. // FdV

Mafalda Soto es la definición de la lucha a favor de la búsqueda de la solución a un problema que afecta en África Subsahariana a más de 200.000 albinos, personas sin acceso, muchas de ellas, a un protector solar que les permita vivir más y mejor. A finales de 2012, Mafalda, junto con Grace y Leah, dos colaboradoras, sacaron adelante KiliSun, una crema fotoprotectora especialmente fabricada para prevenir el cáncer de piel a las personas albinas de la zona en cuestión, su causa principal de muerte. Tras ocho años en suelo africano, la ourensana vuelve a España para hacer de KiliSun un modelo de negocio sostenible.

-¿Cuál es el principal problema del albinismo en África?

-En África Subsahariana y el este, la discriminación. No entienden cómo de dos personas de raza negra puede nacer un niño blanco. Además, en algunos países, como en Tanzania, son perseguidos y mutilados, ya que existe la superstición de que, si tienes miembros de una persona con albinismo, tienes buena suerte. Esto hace que la situación socioeconómica de las personas con albinismo sea difícil, no tienen acceso a la educación y eso va a acentuar su exposición al sol: no van a entender por qué van a tener cáncer o por qué tienen que protegerse. Realmente, lo que mata a la persona con albinismo no es el loco, es el sol, es el que hace que menos del 10% de los albinos consiga traspasar la barrera de los 30 años.

-Es muy importantante, entonces, la prevención.

-Sí. Enfocamos el trabajo sobre todo a la parte de prevención y salud, educación en valores, en entendimiento, en respeto, no solo a las personas con albinismo, sino también a la comunidad en general. Este es el pretexto por el que nace KiliSun, que es un fotoprotector desarrollado no copiando el producto de Europa, sino a través de una fórmula especialmente desarrollada para las pieles y la realidad de las personas con albinismo en África Subsahariana. Se produce y se distribuye localmente en África y, en esta labor, incorporamos esa parte de educación.

-¿Qué le llevó a emprender esta aventura hace ya ocho años?

-Trabajando en investigaciones en el campo de la Farmacia, me picó el gusanillo de ir como voluntaria a África. Me empecé a formar haciendo cursos, hice un máster en Medicina Tropical y Salud Internacional en Barcelona y, a partir de ahí, me fui a trabajar a Malaui con poblaciones en riesgo de exclusión: personas con sida, encamadas, con lepra, huérfanos, malnutridos y personas con albinismo. Aquí, llegué al mundo del albinismo.

-¿De dónde le viene esta vena voluntariosa?

-El peso de la educación en casa es importante. En mi familia, había misioneros, siempre se colaboró con distintas causas. A esto, se le sumó mi espíritu de descubrir, de innovar, de ponerse a prueba, las ganas de dejar el mundo algo mejor de cómo te lo encontraste.

-¿Cuál es la primera lección que se aprende al llegar a África?

-Ser resolutivo. Hay problemas por todos los lados, pero hay que ser resolutivo, centrarse en las soluciones, tirar para adelante, no tener miedo y plantarle cara a la vida. Fuera de África, los medios nos infunden mucho miedo y nos hacen sentir menos libres.

-¿Qué fue lo que más le sorprendió del continente africano?

-Las vidas son muy duras. Hay funerales a diario de gente muy joven, viven con la muerte y con la vida, lo llevan de una manera mucho menos dramática que nosotros, es todo más natural. Es una forma de vida más tranquila, tienen muy poco, pero lo poco que tienen lo comparten. Hay muchas sonrisas en medio de todo ello. También me sorprendió mucho el constatar que tenemos muy pocas necesidades. Realmente, precisamos comer, vestirnos cuando hace frío y saber dar y encontrar cariño, todo lo demás son añadidos.

-En África, ¿cree que es considerada como una especie de ángel en el infierno?

-No me gusta decir que fuese en el infierno, ya que, allí, siempre me sentí muy acogida y muy a gusto. Siento que me llevo más de lo que dejo. Es un trabajo conjunto de identificación de la necesidad, de encontrar soluciones, no solo es labor mía. Les he ayudado mucho, pero ellos también tienen mucho que aportar y enseñarnos.

-¿Qué importancia cobran las instituciones en este problema?

-Las grandes oenegés difunden la realidad desconocida y ejercen presión sobre los gobiernos africanos para que se tomen medidas. Además, ayudan a la financiación y a la formación.

-¿Qué apoyo procedente de España recibe el proyecto?

-Parte de la financiación corre a cargo de una oenegé madrileña: África Directo. Laboratorios Fridda Dorsch también nos apoya de forma técnica.

-¿Qué supuso el premio Emprende inHealth?

-El apoyo de las instituciones puede acabarse mañana y la necesidad es muy grande. Con el programa de la incubación de Emprende inHealth, nos dan asesoramiento, apoyo y acceso a financiadores que nos van a ayudar a crear un modelo de negocio que nos haga sostenibles y no tener que depender de otros financiadores que hoy están, pero mañana, no. Es por lo que me vuelvo para España, para Madrid, para crear una empresa social con mi socia Rocío Díaz-Agero a través de la puesta en marcha de una línea cosmética por la cual los beneficios procedentes de la compra del producto en Europa cubran las operaciones en Tanzania. Así, el comprador europeo apoya el impacto del crecimiento en África a la vez que se fomenta un consumo social responsable.

-¿Vuelve todo el equipo para España?

-No, no. Solo me vuelvo yo. Allí se queda la project manager y el equipo tanzano. Sigo de directora del laboratorio, pero desde la distancia, trabajando online. Tendremos reuniones puntuales por Skype y viajaré a terreno dos o tres veces al año. Nuestro papel es el de formar y capacitar, pero ellos tienen que salir adelante, si no, no hay manera de que avancen. Si no sienten la responsabilidad, esto no se va a desarrollar. Tienen que sentirse útiles.

-¿Qué se trae en la maleta de vuelta?

-Me traigo mucha vida, mucha gratitud, un gran aprendizaje y mucha energía para seguir trabajando en esto.

-¿Con qué imagen de la situación se vuelve para España?

-Con la imagen de mi equipo tanzano, en el que hay gente con albinismo que tiene ilusión y trabaja a favor de sus colegas.

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