El día que Vera Nikolic se quedó sin aire

La yugoslava, gran favorita al oro en los 800 metros en México 1968 no pudo con la presión el día de la final - Su entrenador evitó horas después que se suicidase

06.05.2013 | 07:43
Vera Nikolic se impone con autoridad en una prueba.
Vera Nikolic se impone con autoridad en una prueba.

Vera Nikolic es la prueba del daño que en ocasiones hace la alta competición, la exigencia brutal a la que se somete un deportista. Ya no es una cuestión física sino mental. No todo el mundo está preparado para soportarla todos los días. Fue el caso de la atleta yugoslava, la máxima esperanza que su país tenía en los Juegos Olímpicos de México en 1968. Allí era la gran favorita para ganar el oro, su momento de forma así lo decía. Pero le pudo la exigencia y en su frustración estuvo a punto de acabar con su vida.

Poco antes de acudir a los Juegos Olímpicos de México en 1968 una delegación de deportistas yugoslavos fue recibida por el Mariscal Tito en la sede del Gobierno. En medio del grupo estaba la pequeña y tímida Vera Nikolic. La joven mediofondista de 19 años, impresionada por el escenario y la presencia del mandatario, optó por esconderse detrás de la inmensa espalda de un jugador de waterpolo y bajó la mirada. En mitad de la intervención Tito heló su sangre al dirigirse específicamente a ella: "Vera, la cabeza bien arriba. Quiero volver a escuchar nuestro himno nacional en unos Juegos Olímpicos en tu honor".












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