El coronavirus ha cambiado muchas cosas y, durante el confinamiento, cambió nuestras rutinas de ejercicios y también con las comidas. Los nutricionistas tuvieron que adaptar sus recomendaciones ya que nos movíamos menos y había que intentar compensar esa reducción de salidas a correr o hacer ejercicio con una alimentación sana y saludable.

Los nutricionistas vienen insistiendo desde hace tiempo, además, en que es falso eso de que el desayuno o la cena sean las comidas más importantes del día. De hecho lo único que parece importante es el número total de calorías que ingieres durante una jornada. Para adelgazar no hay que seguir ninguna dieta demasiado estricta o pasar mucha hambre. Lo que hay que hacer es caer en un déficit calórico. Es decir: hay que ingerir menos calorías de las que se consumen. Ni más ni menos. Y para ello ayudan tanto las calorías que se gastan cuando haces ejercicio como las que ingieres.

Un cuenco lleno de fresas

Un fijo en primavera y verano en todos los supermercados y fruterías

Otro de los tópicos contra los que hay que luchar, según estos especialistas, es contra aquel que dice que comer fruta (sobre todo por la noche), engorda a quién la consume porque tiene mucho azúcar. Más aún. Varios nutricionistas han utilizado las redes sociales para hacer hincapié en lo bueno que es el consumo de la fresa, una fruta que cada vez hay en más abundancia en los supermercados (no en vano su temporada empieza ahora) y que deberías comer todos los días. No en vano la fruta está compuesta casi en un 85 por ciento por agua por lo que te "llenará" mucho sin apenas sumar calorías de las que no necesitas para conseguir el objetivo de adelgazar.