23 de julio de 2008
23.07.2008
Alerta

El huracán "Dolly" irrumpe en la frontera de EEUU y México

23.07.2008 | 22:22

El huracán "Dolly", con vientos sostenidos de 160 kilómetros por hora, irrumpió hoy en la costa donde el Río Grande marca la frontera entre Estados Unidos y México y avanzó hacia las ciudades de Brownsville y Matamoros.

El huracán tocó tierra aproximadamente a las 17.00 GMT en South Padre Island y siguió hacia Port Isabel, Bahía Grande y Brazos Santiago Pass, unos 50 kilómetros al nordeste de Brownsville, según el Centro Nacional de Huracanes (CNH), con sede en Miami (Florida).

El Servicio Meteorológico Nacional advirtió que la tormenta, la cuarta de esta temporada de huracanes en el Atlántico norte y la segunda como huracán de categoría 2 en la escala Saffir-Simpson, podría levantar marejadas de hasta casi dos metros.

"Dolly" avanza en dirección oeste a unos 11 kilómetros por hora y los vientos con fuerza huracanada se extienden a unos 25 kilómetros desde el exterior del ojo del huracán.

Las autoridades señalaron que se mantiene un aviso de huracán para la costa de Texas, desde Brownsville hasta Corpus Christi, y para el noreste de la costa mexicana, desde Río San Fernando hasta la frontera.

Un aviso de tormenta está en vigor desde el norte de Corpus Christi hasta Puerto O'Connor.

También otro aviso de tormenta y una vigilancia de huracán están activados desde La Pesca hasta el sur de Río San Fernando, en México.

El Centro de Huracanes advirtió de que "Dolly" va acompañada de precipitaciones que podrían acumular de hasta 300 milímetros de lluvia, y en algunas partes hasta 500 milímetros en partes del sur de Texas y el nordeste de México en los próximos días.

"Estas precipitaciones probablemente causarán inundaciones amplias en la región", agregó la agencia.

La Biblioteca Pública de Brownsville se ha convertido en centro de emergencias desde donde se controlan las operaciones de la policía, los bomberos, los socorristas y el personal médico.

El alcalde de Brownville, Pat Ahumada, indicó que se esperaban inundaciones en el área oriental de la ciudad, separada de la costa por unos 30 kilómetros de tierras bajas en torno a la boca del Río Grande.

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