La vacuna de la gripe viene con ‘extras’

Vacunarse reduce casi un 50% el riesgo de infarto de miocardio y disminuye la mortalidad al padecerlo | Protege tanto a los enfermos como a las personas sin patología cardiaca

Una enfermera pone una vacuna durante la actual campaña de vacunación de gripe y COVID. |   // C. PARDELLAS

Una enfermera pone una vacuna durante la actual campaña de vacunación de gripe y COVID. | // C. PARDELLAS / Rafa López

Rafa López

Rafa López

Del vínculo entre la gripe y la enfermedad cardiovascular se es consciente en el ámbito médico desde hace más de un siglo, pero probablemente es algo que desconoce la mayor parte de la sociedad. No es solo que los pacientes de dolencias cardiovasculares tienen mayor riesgo ante una gripe, sino que la vacuna contra este virus tiene un efecto preventivo frente a la enfermedad cardiovascular, tanto para enfermos como para población sin patología previa. Como ha recordado recientemente el pediatra gallego Federico Martinón-Torres, uno de los mayores especialistas de España en vacunas, “vacunarse de gripe disminuye casi un 50% el riesgo de tener un infarto de miocardio en comparación con los que no se vacunan de gripe. Es más, si tienes un infarto, vacunarse de gripe reduce también la mortalidad. ¡Aunque solo sea por eso, merece la pena vacunarse!”, destacaba en la red social X Martinón, investigador clínico y jefe del servicio de Pediatría del Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS).

La evidencia científica que respalda estas afirmaciones es abundante. Uno de los estudios más completos fue realizado, entre otros, por otro médico gallego, José María Eiros Bouza, jefe de Microbiología del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, y uno de los mayores expertos españoles en gripe. Este metaanálisis sobre el “Impacto de la vacunación antigripal sobre la enfermedad cardiovascular”, publicado en 2021 en la revista “Medicina Clínica”, analizó treinta estudios publicados entre 2009 y 2019. La revisión puso de manifiesto el efecto protector de la vacuna antigripal tanto en el desarrollo de eventos cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus, fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca) como en el empeoramiento de estos procesos. Además, demostró que los pacientes vacunados presentan un menor riesgo de muerte por enfermedades cardiovasculares.

En concreto, la vacunación antigripal reduce de forma estadísticamente significativa la mortalidad por todas las causas entre el 22 y el 40%, y la muerte por eventos cardiovasculares una media del 56%.

“La vacunación antigripal es, pues, una medida efectiva en la prevención de enfermedades cardiovasculares tanto en personas con enfermedad cardiovascular establecida como en aquellas sin patología previa”, concluía el estudio.

Los mecanismos por los que el virus de la gripe aumenta el riesgo de infarto pueden ser múltiples, según esta revisión. Entre ellos, el efecto inflamatorio (citocinas), que actúa sobre las placas ateroscleróticas –las que estrechan u obstruyen completamente las arterias–, o el papel cardiotóxico del virus, generando cuadros de miocarditis (inflamación del corazón). Estos mecanismos se han descrito también para el coronavirus del COVID.

Otra investigación, publicada en noviembre del pasado año en la revista “European Heart Journal Supplements”, concluía que, “a pesar de algunas limitaciones potenciales de la vacuna contra la gripe actual, sus ventajas en términos de reducción de eventos cardiovasculares y la mortalidad relacionada siguen siendo tales que justifican su uso amplio, especialmente, entre otros, en pacientes con alto riesgo cardiovascular”.

En definitiva, vacunarse no solo merece la pena para evitar la enfermedad grave que puede causar el virus de la gripe, sino también por estos beneficios extra menos conocidos pero que salvan muchas vidas.

Posible efecto protector contra el alzhéimer

Algunas investigaciones indican que, además de ayudar a proteger contra la gripe y la neumonía, las vacunas contra estas enfermedades también protegen contra el alzhéimer. Las vacunas disminuyen el riesgo de desarrollar demencia, según tres estudios distintos anunciados en 2020 durante la Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer en Chicago (EE UU). Ponerse al menos una dosis de vacuna contra la gripe se asoció con una reducción del 17 por ciento en la incidencia de alzhéimer. Una vacunación más frecuente contra la gripe se asoció con otra reducción adicional del 13%. Los investigadores de la Escuela Médica McGovern en Houston (EE UU) hallaron que la asociación protectora entre la vacuna contra la gripe y el riesgo de alzhéimer era más fuerte para aquellos que recibieron su primera vacuna a una edad más temprana: por ejemplo, las personas que recibieron su primera vacuna contra la gripe a los 60 años se beneficiaron más que aquellos que se la pusieron por primera vez a los 70 años. Además, la vacunación contra la neumonía entre los 65 y 75 años redujo el riesgo de alzhéimer hasta en un 40% dependiendo de los genes individuales.