La aliada perfecta en el embarazo

La fisioterapia es clave para reducir complicaciones en la gestación y el postparto, destaca la especialista y docente gallega Raquel Leirós

Una embarazada, durante una consulta con la fisioterapeuta.

Una embarazada, durante una consulta con la fisioterapeuta. / FdV

M. González

M. González

El dolor, la incontinencia y los problemas sexuales en el postparto se corrigen con fisioterapia”. Así lo indica la mosense Raquel Leirós Rodríguez, profesora contratada Doctor en Fisioterapia en la Universidad de León, en un artículo publicado en The Conversation. En las conclusiones sostiene que “debería recomendarse, siempre que sea posible, el control del embarazo por parte de un fisioterapeuta experto, a modo preventivo y educacional durante la gestación”, aunque considera “más importante aún” que se estandarice “que en el postparto todas las nuevas madres sean valoradas en relación a sus estructuras músculo-esqueléticas para su correcta recuperación e identificación precoz de alteraciones que puedan beneficiarse de tratamiento inmediato”.

“Estamos hablando de una esfera de la salud, la salud ginecológica, que engloba urología, ginecología, sexología, coloproctología...; una parte de la salud que, en general, es tabú y que no se verbaliza fácilmente, ni siquiera con las personas de tu círculo más íntimo”, afirma. Además, destaca que “hay muy mala cultura general sobre la salud relacionada con esa esfera perineal”.

Partiendo del hecho de que el embarazo y el parto son “una situación fisiológica y normal”, es importante tener en cuenta que durante el embarazo “simplemente por llevar a tu bebé dentro unos 9 meses, 40 semanas, tu barriga, el primer hogar del bebé, pesa cada vez más, incluyendo esa cantidad de líquido y de sangre que cada vez es mayor a lo largo de los meses”.

Todo ese peso recae en el periné. “La parte inferior del tronco es la pelvis, hueca por debajo, sin huesos”, subraya: “Ese hueco está cubierto por los músculos del suelo pélvico (o perineales), que deben soportar todo el peso del feto”.

Es por eso que advierte que “durante el embarazo y luego, en el posparto, hay que cuidar y atender mucho a la salud perineal”. “El peso de la barriga que cae por la gravedad, cae en el periné, que es un tejido débil, deformable, y se puede hacer daño solo por el hecho de estar embarazada”. Aquí puntualiza que es importante tener en cuenta que ocurre igualmente si el parto no es vaginal o si se produce “un aborto natural, sobre todo en el segundo o tercer trimestre”.

Otro factor importante es “el propio parto”. “Dar a luz por vía vaginal es otro factor de riesgo muy importante, por el hecho de cómo se modifica anatómicamente la musculatura y el canal vaginal, que se multidimensiona para dejar salir la cabeza y los hombros del bebé”. Por lo tanto, “el hecho de estar embarazada y luego tener un parto vaginal son dos factores de riesgo para la salud perineal”, resume.

Pueden aparecer también problemas musculares “en la zona lumbar, en la zona abdominal y en la zona perineal”. “Hay que tener en cuenta que esas tres zonas musculares funcionan siempre en sinergia. No funciona el periné solo. Y si esa musculatura está mal, también va a haber problemas en las articulaciones de la lumbar, del sacro y por delante en el pubis”, puntualiza.

En su artículo, Leirós destaca que la mayoría de las lesiones del suelo pélvico se producen durante el primer parto vaginal. “La que mejor se entiene es la incontinencia fecal, que se produce cuando se lesiona el nervio pudendo, o como consecuencia de la rotura o desgarro de las fibras musculares del esfínter”. Pero, además, destaca que el parto vaginal también puede provocar “dolor y disfunciones urinarias y sexuales”.

Perinealgia (dolor en la zona perineal), dispareunia (dolor en la penetración vaginal), coccigodinia (dolor en el cóccix), diástasis abdominal (separación de los músculos el abdomen) y lumbo-ciáticas (dolor en la franja inferior de la espalda que puede expandirse hacia las piernas) conforman el catálogo de complicaciones posibles. “Cada uno de esos problemas acarrea consecuencias a nivel psicológico”, destaca la experta.

“Se está mejorando esa cultura general del autocuidado en el posparto, pero todavía queda mucho por hacer ”

Raquel Leirós - Fisioterapeuta

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También afirma que aunque en el postparto no exista daño aparente en un primer momento, durante la menopausia pueden aparecer complicaciones. “Los cambios hormonales hacen que el colágeno se altere”, expone. “Y en el caso de las mujeres que han dado a luz se hace más probable que aparezcan prolapsos e incontinencia urinaria”.

Todas estas complicaciones se pueden prevenir con un buen trabajo durante el embarazo y tras el parto. “Es muy importante prevenir ya en el embarazo y luego en el postparto inmediato; es fundamental empezar a implementar en España protocolos que en otros países de Europa ya están normalizados desde hace décadas”, afirma.

Así, durante el embarazo, los fisioterapeutas especializados en obstetricia “participan activamente en la preparación al parto” a través de entrenamientos en “ejercicios respiratorios, de estiramiento y de fortalecimiento” que previenen el desarrollo de lumbalgias y ciáticas. También facilita llegar al momento del parto con “más y mejores estrategias” para afrontar la dilatación y el alumbramiento.

Durante el postparto, “también es imprescindible”. “Cuando das a luz, todo el mundo tiene interiorizado y normalizado que a los 40 días tienes que hacer una visita a la matrona para comprobar que todo vaya bien y que te estés recuperando adecuadamente de forma preventiva”, subraya. “Pero en países como Francia, por ejemplo, al igual que te vas con un volante para la matrona, te vas con otro para el fisioterapeuta; para una consulta a las 6-8 semanas, aplicado a la salud musculoesquelética del abdomen, la lumbar y la pelvis”.

“La medida preventiva más eficaz a tomar sería implementar la valoración de fisioterapia postparto”, sostiene. “Aunque está recogido en los estatutos de la seguridad social que las herramientas físicas para la gestión del embarazo son función del fisioterapeuta, no existen, al menos que yo conozca, fisioterapeutas que trabajen activamente de manera sistemática en la preparación al parto. Y eso es importante porque las herramientas físicas para gestionar adecuadamente el embarazo y enfrentar el parto facilitan mucho el bienestar de la mujer, les ayuda a mantener una buena calidad de vida durante el embarazo”, destaca. El suyo se trata, de este modo, “de un trabajo multidisciplinar y paralelo” al de la matrona. “Un mejor embarazo siempre es un mejor parto y un mejor posparto”, dice Leirós, que reconoce la labor de famosas como Elsa Pataky, Pilar Rubio y Cristina Pedroche en esa divulgación sobre los cuidados en el embarazo y en el parto. “Se está mejorando esa cultura general del autocuidado en el posparto, pero todavía queda mucho por hacer y, sobre todo, la clave está en que algún día esté implementado en el Servicio Público de Salud, que no dependa de que tú tengas una capacidad económica que te permita hacerlo”.