La fortaleza que implica ser altamente sensible

“Es como un superpoder, pero tienes que aceptarte y saber manejarlo”, dice la viguesa Noelia Fonseca, con un rasgo de alta sensibilidad del 98%

Noelia Fonseca (en grande), Purificación Chorén (arriba izda.), Lino Moinelo (centro dcha.) y Ana Belén Vidal (cento abajo).

Noelia Fonseca (en grande), Purificación Chorén (arriba izda.), Lino Moinelo (centro dcha.) y Ana Belén Vidal (cento abajo). / Cedidas/José Lores

M. González

M. González

“No sé hacer las cosas a medias, me cuesta mucho no implicarme al cien por cien”, así se define la viguesa Noelia Fonseca, con un rasgo PAS (Persona Altamente Sensible) del 98%. “La gente lo asocia con algo que te hace vulnerable, pero no se da cuenta de la fortaleza que implica ser sensible”, reflexiona. Ella lo define como “un superpoder” que implica, eso sí, “aceptarse y saber manejarlo”. “Mi problema es que tengo la capacidad de hacer muchísimas cosas, de recoger toda la información y necesidades del entorno y le doy respuesta a todas, lo que implica que voy al trescientos por cien”, añade.

Y es que las personas PAS (que son en torno al 20% de la población) se comportan, en ocasiones, de forma inesperada debido a una sobrecarga de estimulación, necesitan más tiempo de descanso mental, se dan cuenta fácilmente de cómo se sienten los demás y son más sensibles a determinados estímulos sensoriales, como luces, ruidos y olores. Suelen darle vueltas a las situaciones generando razonamientos reflexivos y, gracias a ello, tienen más rapidez de pensamiento, aunque en ocasiones aparentan lo contrario debido al pensamiento analítico. Puede ser una gran ventaja en la vida y, al mismo tiempo, hacerles sentir diferentes y que no encajan.

“Se trata de un rasgo de personalidad que incluye gran procesamiento de la información, empatía, creatividad, sensibilidad a los estímulos sutiles y sensibilidad ingeniosa”, indica Manuela Pérez, presidenta de la Asociación de Psicólogos y Profesionales de la Alta Sensibilidad-PAS España. “El rasgo de la alta sensibilidad se detecta a través de los cuatro pilares que lo definen, identificados por la doctora Elaine Aron en Estados Unidos en 90: la profundidad de procesamiento, sensibilidad ante las sutilezas, la emocionalidad y la facilidad de sobre-estimulación”, enumera. Para la población española se ha elaborado un test que sirve de ayuda como primer paso para reconocer a una PAS y que puede consultarse en la web https://pasespana.org/test/.

Cuando descubrió su rasgo, Noelia Fonseca inició un camino de autoconocimiento. “Desde pequeña he sido una niña diferente, más madura que los demás niños de mi edad, siempre me he quedado con más información, con muchas ganas de aprender, de conocer, de investigar. Lo quería saber todo”, rememora. El ímpetu y la capacidad de concentración también forman parte de su identidad. “Recibimos muchísimos estímulos y se nos suelen notar mucho los sentimientos”, añade. En su caso, también tiene “mucho carácter y poder de decisión”. “Recogemos tanta información de todo que nuestro cerebro está siempre súper activado, es una sobrecarga de información que, a veces, te abruma”, reconoce: “En una conversación, por ejemplo, puedo estar hablando de ocho temas a la vez; aunque también soy muy tranquila, me cojo un libro, me siento y no sabes que existo. Somos más de extremos que de medios”.

La viguesa Noelia
Fonseca.  // Cedida | // CEDIDA

La viguesa Noelia Fonseca. / Cedida

La madre de Noelia también es PAS (“soy una PAS criada por una PAS”, dice) y su padre tiene “un poco de rasgo PAS” también. Detectar su condición le valió para “ponerle nombre a lo que soy” y asumir su condición: “Es como esa frase de los superhéroes de que un gran poder conlleva una gran responsabilidad: tienes que conocerte, aceptarte y saber manejarte, así como saber qué límites tienes”.

Sin embargo, gracias a este rasgo, Noelia Fonseca está convencida de tener “la capacidad de ayudar muchísimo y de disfrutar muchísimo de la gente, de hacer las cosas de manera completamente diferente, algo que es muy satisfactorio”: “He sufrido por ser PAS cuando era niña, pero nunca quise cambiar porque siempre he tenido una familia que me ha arropado, que me ha querido y que me ha acompañado”.

Ana Belén Vidal Ramos, PAS y psicóloga sanitaria desde hace más de 25 años, está especializada en personas altamente sensibles. Cuando detectó que ella misma tenía el rasgo realizó su propia estadística entre sus pacientes. “Me di cuenta de que más del 80% eran PAS”, constata. “El trabajo con estas personas me resultaba especialmente gratificante porque nos entendíamos muy bien y había como más empatía”. Sabiendo las características propias del rasgo, buscó herramientas de trabajo “más enfocadas a las necesidades de las personas altamente sensibles”.

La psicóloga sanitaria Ana Belén Vidal.

La psicóloga sanitaria Ana Belén Vidal. / Cedida

Además, a corto plazo, planea poner en funcionamiento la asociación AGALAS, la primera asociación gallega de alta sensibilidad, desde donde pretende dar visibilidad al rasgo de forma más directa y cercana a esta comunidad, y, en colaboración con el resto de las asociaciones, “hacer de nuestra sensibilidad un lema para todos en este mundo”.

“No se trata de una moda. Esto lleva existiendo desde que el hombre está en la Tierra, lo que ocurre es que se conoce más porque las personas altamente sensibles, cuando tienen que cumplir o adaptarse a determinadas circunstancias en contra de sus necesidades, tienen más tendencia a enfermar”, subraya. “Hay más tendencia a tener ansiedad, depresión, fobias, somatizaciones varias..., y demandan más este tipo de terapias”.

“Tenemos un ritmo de vida, de trabajo, y una exigencia que va contra natura en general, pero nosotros lo padecemos más porque nuestro cerebro es mucho más exigente: capta mucha más información a la vez y, además, de manera más intensa. Es un bombardeo y, si no paramos, si no le damos tiempo a procesar la información, a meditar, a tomar decisiones, llega un momento en que nuestro cuerpo nos para”, advierte.

Generalmente, cuando una persona detecta que tiene este rasgo de la personalidad (no es una enfermedad ni un trastorno), “la sensación es de alivio”. “Por un lado empiezas a ver que por fin encajan las piezas del puzle y, por otro, sabes que no eres el único, dejas de sentirte raro, extraño”, dice la psicóloga, que destaca que “no hay que quedarse con la etiqueta”. “Es algo para ti. Eres tú quien tiene que aprender a gestionar las situaciones, a poner límites, a cuidarte... Es una etiqueta para que tú te tengas en cuenta y de des a valer”. En este sentido, añade que “las personas PAS somos tan empáticas que tenemos la tendencia a priorizar las necesidades de los demás antes que las nuestras y a adaptarnos a los demás a costa de negarnos en cosas que son importantes para nosotros y ahí es donde empezamos a encontrar nos mal”. Así, “el hecho de saber que eso no es un capricho ni una manía, sino que son necesidades reales que afectan a nuestra salud física, mental y emocional nos empodera un poco para poner límites”, subraya.

“Yo creía que todo el mundo veía el mundo como yo, con mi intensidad, con mis ilusiones, porque somos altamente intensos, para lo bueno y para lo no tan bueno. Es todo intenso. Y antes de conocer el rasgo yo pensaba que todo el mundo vivía o sentía como yo; en el momento que supe que no, entendí que otras personas hicieran lo que hacían”, añade: “Cuando te das cuenta de eso, no estás viviendo en un mundo tan hostil, es simplemente bajar expectativas, bajar ritmo, adaptarte y aprender a autorregularse”.

“Lo primero es saber si eres PAS y qué tipo: introvertido, extrovertido, emocional, sensitivo, físico o intelectual...”, expone. “Una vez que lo sabes, se trata de hacer una labor de investigación en tu vida sobre qué situaciones te crean más cansancio, agobio, aburrimiento... Aquello que tú notas que te quita vida, por decirlo de alguna manera”, destaca. “Un factor común habitual es que el contacto con la naturaleza, generalmente, nos pone las pilas, nos resetea”. Cada uno debe buscar, eso sí, qué le va mejor “para ir diseñando su propio protocolo”.

La alta sensibilidad es un rasgo “con el que se nace” y los niños altamente sensibles (NAS) tienen muchas peculiaridades. “Problemas para dormir, con la comida (por determinadas texturas o sabores), o con la ropa (por las etiquetas o costuras)...”, enumera. “La verdad es que la crianza de un niño NAS, si no sabes que lo es, puede ser desquiciante y acaban recibiendo mensajes el tipo “qué pesado eres”, “qué llorica”, “no se te puede decir nada”..., y empieza a anularse o a reprimir la expresión de determinadas cosas porque, si la respuesta de su entorno es negativa, ahí empieza la sobreadaptación y, después, llegamos a adultos, o a la adolescencia, y salta todo”, advierte.

“Lo más caracterísitico de una persona altamente sensible es su empatía”, afirma la psicóloga Purificación Chorén, que también es una persona de alta sensibilidad. “También te dicen que eres la ‘repunantiña’ de turno, que somos unos protestones, que percibimos cosas que no perciben los demás...”, añade. “Detectar el rasgo PAS te ayuda porque escuchamos mucho eso de que somos muy ansiosos, que enseguida nos alteramos... Si tú conoces el rasgo, aprendes a gestionarlo para que el entorno, que es un 80 por ciento de la población, nos comprenda, nos entienda”.

Purificación Chorén

La psicóloga Purificación Chorén. / José Lores

En sus talleres, Chorén ayuda a sus pacientes a “comprenderse”, “a saber que no te está pasando nada”. “Hoy en día la gente tiene una tolerancia muy baja a los problemas de la vida diaria. Todo se vuelve patológico, pero no es así. A veces tenemos situaciones que nos generan ansiedad. Y si una persona no PAS tiene un nivel de ansiedad 50, un PAS lo tendrá de 80, por lo que se va a sentir muchísimo peor. Hay que aceptar incondicionalmente que tu rasgo conlleva que, en una situación límite, tu ansiedad va a subir más”. Con las herramientas necesarias, “si te conoces, si conoces tu rasgo, sabes que esa ansiedad te sube y que tienes que autorregularte, porque no te está pasando nada que no le pasa a los demás”.

“Yo sentía que había cosas que me pasaban a mí y que no le pasaban a nadie más”, destaca Lino Moinelo, valenciano de ascendencia gallega. “Notas que te afectan los ruidos, las luces, toleras menos el bullicio...”, afirma. “Si no eres consciente de tus peculiaridades, en un primer momento, te sientes raro”, reconoce.

Tras descubrir su condición, “previniendo qué facetas o ámbitos me van a ocasionar estrés, desde luego que lo estoy llevando muchísimo mejor todo”, prosigue. Leyendo un artículo en internet se dio cuenta de que encajaba a la perfección en el rasgo. “Lo más importante es darte cuenta de que no te pasa nada extraño, que es una característica poco usual y que, al llevarla en solitario se hace pesada, pero, una vez que la compartes y lo entiendes, lo cambia todo”. Para Moinelo, son, además, características positivas. “Te das cuenta de que marcas la diferencia. Allá donde estás te das cuenta de que ha habido un cambio y que lo has promovido en una parte sustancial”, expresa: “Al final, te sientes bien, útil”.

Lino Moinelo.

Lino Moinelo. / Cedida

“Tener tanta información se nos acumula en la cabeza, se nos hace una pelota, nos crea ansiedad y estrés... Todo eso, en lugar de considerarlo una carga, lo que tienes que hacer es atenderlo”, destaca. “El autocuidado, escucharse, hacer meditación o dejar pasar los pensamientos” son las herramientas que a él le ayudan. También “saber decir que no” y “saber marcar tus límites”.

Para Moinelo, tener una alta sensibilidad puede ser “abrumador, sobre todo si estás en un entorno que no es comprensivo”. Asi que descubrir su rasgo ha sido para él como “encontrar la pieza del puzle que faltaba para ver el cuadro completo, para saber por qué te pasaba lo que te pasaba”.

“Antes parecía que era una especie de maldición, pero ahora es como una brújula: es lo que me dice qué es lo que me preocupa y qué es lo que tengo que priorizar. Le he dado la vuelta, he cambiado el enfoque. Antes me orientaba a la huida y, ahora, a la proactividad”, afirma.

MANUELA PÉREZ CHACÓN - Presidenta de PAS España

Manuela Pérez Chacón, presidenta de PAS España.

Manuela Pérez Chacón, presidenta de PAS España. / Cedida

“Cuando una persona detecta que es PAS está mejorando su autoconocimiento”

–Una persona PAS tiene una personalidad basada en cuatro pilares, definidos por la doctora Elaine Aron en sus estudios en la Universidad Stony Brook de Nueva York. Hábleme de ellos. 

–Los cuatro pilares se caracterizan por la profundidad de procesamiento de la información, con diferentes formas de reflexionar o mostrar creatividad; la saturación, que unos la manifiestan al hablar en público, otros al hacer un examen y otros, sencillamente, requiriendo tiempos de descanso a lo largo de su actividad diaria; la intensidad emocional, que para algunas personas supone dificultad para regular sus emociones; y la sensibilidad sensorial, que suele ser muy diversa en cada persona, algunos no soportan determinados olores, otros evitan los ruidos...

  • Ficha personal

    Manuela Pérez Chacón es docente y psicóloga especialista en alta sensibilidad y escribe artículos científicos y libros sobre este rasgo. Imparte conferencias y charlas para ayudar a la divulgación y conocimiento de la existencia de las personas altamente sensibles (PAS) y para asesorar sobre cómo tratar y educar a los niños altamente sensibles (NAS).

–Es coautora de la Escala de la Persona Altamente Sensible (PAS), un test científico que mide la Alta Sensibilidad para la población española, ¿en qué consiste?

–Se trata de una adaptación transcultural y validación del test original elaborado por el matrimonio Aron en Estados Unidos. El resultado de este trabajo de investigación riguroso y científico es una herramienta que se adapta a una población concreta, que tiene en cuenta la cultura y el idioma. La “magia” del análisis de datos nos ha dado como resultado un test con cinco dimensiones o factores: sensibilidad a la sobreestimulación; sensibilidad estética; umbral sensorial bajo; discriminación psicofisiológica fina y evitación de daños. El test para la población española es el primero en descubrir cinco dimensiones, cuatro de las cuales coinciden con los autores de otros países. La discriminación psicofisiológica fina es original en nuestro test y se refiere a la capacidad que tienen las PAS de reconocer aspectos psicológicos y físicos propios y ajenos.

–El test también es la base del proyecto de investigación: “Estudio del rasgo de Alta Sensibilidad y su relación con variables psicológicas y contextuales en adultos y jóvenes adultos en España”. ¿Qué conclusiones han encontrado ya? 

–Este estudio está a punto de publicarse en una revista científica de alto impacto. Su objetivo es profundizar cómo se comporta la persona altamente sensible y cómo varía el rasgo desde una etapa de vida más joven en comparación con la etapa adulta. Las conclusiones, por ahora, son acordes a otros estudios de investigación y serán publicadas con acceso abierto, para cualquier tipo de interés en la comunidad científica.

“Los síntomas de las personas que no gestionen bien su rasgo son diversos, desde inseguridad, ansiedad o depresión”, indica

–¿Qué debe hacer una persona si detecta que es PAS? ¿Todas las personas PAS necesitan ayuda profesional de un psicólogo?  

Cuando una persona detecta que es PAS está mejorando su autoconocimiento, por lo tanto siempre es una ventaja. Sin embargo, algunas PAS se lo toman mal, porque no quieren aceptar una realidad. En cambio, otras PAS sienten alivio por entender mejor su forma de sentir y de estar en el mundo. Los síntomas de una persona que no gestione bien su rasgo altamente sensible pueden ser muy diversos. Por eso, puede aparecer inseguridad, ansiedad, depresión, etc. Suelen necesitar ayuda profesional de un psicólogo los menores para discriminar si se trata del rasgo o bien se trata de un trastorno psicológico. También suelen necesitar ayuda los adultos que no saben gestionar sus emociones, o aquellos que, debido al rasgo, han derivado en problemas sociales, de ansiedad, estrés, depresión, etc.

–¿Cuáles son las mayores dificultades a las que se enfrentan las personas PAS para enfrentar los problemas cotidianos de la vida? 

–Es habitual encontrar a una PAS con baja autoestima, preocupaciones frecuentes, inseguridad o bien, una actitud de autocrítica. Y respecto a la sociedad, las PAS pueden llegar a tener dificultades en su entorno debido a su exceso de empatía, que puede derivar en fatiga por compasión, también es frecuente encontrar PAS víctimas de acoso, en especial en su entorno laboral, que suelen justificar por considerarse perfeccionistas o por la falta de gestión emocional o de habilidades sociales.

–¿Puede confundirse a las personas PAS con personas que padezcan algún tipo de enfermedad o trastorno? 

–Las PAS pueden mostrar quejas físicas o psicológicas debido a no gestionar bien las emociones y confundir su actitud con algún trastorno o enfermedad. En concreto, en los menores con alta sensibilidad es posible que, ante la distracción, el rasgo se confunda con TDAH. También puede que al menor le cueste más estar en grupos de personas con las que no se sienta cómodo y el rasgo se confunda con autismo.

–Hay expertos que son escépticos ante la validez de esta denominación, que, sin embargo, está avalada por diversos estudios. ¿Por qué su escepticismo?   

–Siempre que surge una nueva teoría o un nuevo concepto aparece el debate y, de ahí, diversas posturas. Hasta la fecha, aquellas personas que se muestran escépticas ante el rasgo PAS no se han documentado de la forma adecuada. Se trata de un concepto científico, que se está estudiando en universidades de todo el mundo, públicas y privadas.

–¿Qué consejos o recomendaciones se le pueden dar a una persona PAS para que pueda gestionar de forma óptima sus emociones? 

–Lo ideal sería que cada persona ponga el foco en aprovechar su capacidad de ser una persona reflexiva, intuitiva, creativa y empática. Y, sobre todo, que entienda, acepte y valore su sensibilidad.