Nueve leyendas urbanas sobre alimentos

El chocolate propicia el acné y los adultos no deben tomar leche de vaca: son dos falsos mitos que desmonta el CSIC en un libro

La leche de vaca se rodea de leyendas urbanas.

La leche de vaca se rodea de leyendas urbanas. / ENRIQUE MARCARIAN

Mar Mato

Mar Mato

“La alimentación está rodeada de mitos y noticias falsas que confunden al consumidor”. La aseveración de Rocío de Iriarte Rodríguez y Gemma Rodríguez se recoge en el libro “Las moléculas que comemos”, editado por Catarata y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Isabel Varela, doctora en bioquímica de ascedencia gallega y una de las editoras junto a Inmaculada Yruela, explica que “la idea de la obra nació un febrero con motivo del Día de la Mujer y la Niña Investigadora. Ese año había ganado el Masterchef Junior una niña llamada Aurora. Cuando le preguntaron qué quería ser de mayor, contestó bioquímica. Pensamos que a lo mejor podíamos mezclar el mundo de las recetas con la bioquímica porque cocinar es hacer reacciones químicas. Lo que queremos es informar pero alimentar las vocaciones científicas entre las niñas”.

Así, además de romper mitos ofrecen experimentos con alimentos para realizar en la cocina destinados para estudiantes de Primaria y Secundaria. A continuación, varias leyendas urbanas que desechan:

¿Las dietas detox son buenas?

En el libro las autoras señalan que este tipo de regímenes “promete depurar el cuerpo mediante la ingesta de alimentos con propiedades antioxidantes. Las investigaciones científicas no las respaldan” porque “pueden suponer un riesgo para la salud por tener un elevado contenido de ácido oxálico”. En la web de la Clínica Mayo advierten de que “demasiado oxalato en la orina puede causar problemas graves” como un mayor riesgo de cálculos renales. El volumen advierte también de los riesgos de las dietas hipocalóricas o disociativas (eliminar uno o varios alimentos).

¿Los superalimentos poseen propiedades supercurativas?

Quinoa, espirulina, bayas de goji o semillas de chía son algunos de los superalimentos que se han puesto de moda. Se les atribuyen propiedades curativas milagrosas pero en “Las moléculas que comemos” recalcan que “no hay estudios científicos que las respalden. De hecho, el término “superalimento” no proviene de la comunidad científica, sino de las campañas de marketing”. Advierten de que “abusar de ellos puede causar problemas en la salud”.

¿Los alimentos transgénicos tienen riesgos?

Los organismos modificados genéticamente (OMG) –con ADN modificado introduciendo uno o varios genes de otra especie para generar variedades con características determinadas– llevan años en el punto de mira. El libro de CSIC y Catarata recoge que “no hay evidencias científicas que demuestren que estos alimentos tengan consecuencias negativas para nuestra salud y el medioambiente. Al contrario, los OMG resistentes a plagas reducen las intoxicaciones con pesticidas”.

¿El pan engorda?

Las autoras del volumen señalan que “todos los alimentos aportan energía. El pan facilita de media 250 kilocalorías por cada 100 gramos, es decir, tiene un contenido calórico moderado. Por lo tanto, no tendríamos que eliminarlo de la dieta si, sumado al resto de alimentos que ingerimos al día, no superamos el aporte calórico total que necesitamos”.

¿La leche es solo para niños?

En “Las moléculas que comemos” califican de “bulos” afirmaciones que “carecen de evidencia científica” como “la leche engorda”, “la leche solo es para niños” o “la leche sin lactosa es mejor”. Resaltan que la leche de vaca “es un alimento nutricionalmente muy completo; principal fuente de calcio además de contener vitaminas, proteínas y minerales necesarios para nuestro desarrollo”. Por ello, Isabel Varela indica que es “una moda el no recomendar leche para adultos. En el mundo de la alimentación hay mucho marketing. La realidad es que los humanos hemos logrado sobrevivir más que otras especies por desarrollar una mutación genética para digerir la leche de vaca, aunque hay gente que no la posee pero es una proporción pequeña en Europa”.

¿Comer huevos a diario es malo porque aumenta el colesterol?

“Esta afirmación no es cierta”, responden en el libro. Se ha demostrado que el consumo de un huevo al día, en una dieta variada, no produce efectos negativos en la salud”.

¿Los huevos camperos son más nutritivos?

Aseverar que los huevos camperos son más nutritivos que los de granja es “una leyenda urbana. Esta afirmación no es cierta”, recoge el libro. Isabel Varela esclarece que “no es que sean más sanos o no, sino que en un estudio nutricional de los componentes no se ven diferencias. Hay que distinguir entre las percepciones y los datos”.

¿Hay que eliminar el gluten de la dieta?

Desde el volumen del CSIC responden que “no existen evidencias científicas que recomienden su eliminación excepto en personas celíacas. Una dieta sin gluten en personas sanas puede causar deficiencia de hierro y calcio al no consumir alimentos con fibra”. Es más, piden tener “cuidado” con los alimentos en cuya etiqueta leemos ‘libre de gluten’ porque “tienen un perfil nutricional pobre y elevadas cantidades de azúcar y grasas para compensar la apariencia, sabor o textura que proporciona esta proteína de trigo”.

¿Comer fruta después de la comida engorda?

La respuesta es no. “Las frutas aportan las mismas calorías antes o después de la comida. Si se comen al final, sus nutrientes se absorberán peor porque el intestino estará saturado y, muy ‘probablemente’ engorden menos que si se toman en ayunas”.

¿El chocolate favorece el acné?

“Esta afirmación es también un falso mito. El acné no está relacionado con el tipo de alimentos que comemos, sino con las alteraciones hormonales de nuestro cuerpo”, sentencia el libro.