El oído también quiere que le escuchen

Problemas para seguir una conversación o en el caso de los niños la falta de atención pueden anunciar una pérdida auditiva | El diagnóstico y tratamiento precoz son vitales

El doctor Manuel Estévez, ensu consulta.

El doctor Manuel Estévez, ensu consulta. / José Lores

¿De un tiempo a esta parte no escucha la alarma del microondas o la del termómetro digital? ¿Le cuesta entender una conversación? ¿Tiene que elevar el volumen del televisor cuando el resto lo escucha bien? ¿Tiene acúfenos (pitidos en los oídos)? Si es así, puede que esté teniendo una pérdida de audición, un problema que, en contra de lo que se suele creer, no es exclusivo de las personas mayores. La edad es uno de los factores que influyen en la pérdida de audición, aunque no es el único. Infecciones víricas, los fármacos ototóxicos, la exposición al ruido, escuchar música a volumen muy alto, especialmente a través de los cascos, y factores genéticos pueden desencadenar una merma de la capacidad auditiva, según el doctor Manuel Estévez, cirujano otorrinolaringólogo del hospital Álvaro Cunqueiro de Vigo y miembro de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORLCCC). “Una discapacidad auditiva puede darse en cualquier momento de nuestra vida”, afirma.

Sin embargo, en demasiadas ocasiones hacemos oídos sordos a estas señales de aviso. Precisamente con la finalidad de prevenir la sordera y la pérdida de audición y promover el cuidado auditivo en todo el mundo cada 3 de marzo se celebra el Día Mundial de la Audición.

El doctor Estévez recomienda acudir a consulta si se detecta alguna anomalía en el oído o una pérdida súbita de audición, así como realizarse controles audiométricos periódicos, anuales o bienales, a partir de la cuarta década de vida, especialmente si se tienen antecedentes familiares de hipoacusia u otros problemas como la osteoporosis, ya que la detección precoz es fundamental para tratar la pérdida de audición.

La pérdida auditiva afecta actualmente a más de 1.500 millones de personas en todo el mundo, de las cuales 430 millones tienen niveles moderados o altos de pérdida auditiva en el oído con mejor audición, según el primer “Informe mundial sobre la audición” de 2021 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que añade que más de la mitad de los casos son prevenibles. Según sus previsiones, el número de personas con pérdida auditiva puede aumentar más de 1,5 veces durante las próximas tres décadas. Así, para 2050 se calcula que casi 2.500 millones de personas, o lo que es lo mismo, una de cada cuatro, vivirán con algún grado de pérdida auditiva, de las cuales al menos 700 millones experimenten un nivel moderado o alto de pérdida auditiva y necesitarán servicios de rehabilitación.

Al igual que ocurre con la vista, la edad afecta al funcionamiento del oído. “A partir de los cuarenta años, todo el mundo va teniendo pérdida de audición o presbiacusia, al igual que se tiene presbicia o lo que conocemos como vista cansada”, explica el especialista.

El deterioro de la visión hace que, gradualmente, nos resulte más difícil leer la letra pequeña. Sin embargo, la pérdida auditiva funciona de otra manera y puede dificultarnos la comprensión de los sonidos agudos y de sílabas formadas por consonantes como la “f”, la “s”, y la “t”, que quedan ahogadas por vocales como la “a”, la “o” o la “u”.

"Las personas con pérdida auditiva terminan aislándose al tener dificultades para entender las conversaciones"

Manuel Estévez

— Otorrinolaringólogo

La OMS reconoce en su informe que la pérdida de audición puede afectar a muchos aspectos de la vida: la comunicación, el desarrollo del lenguaje y el habla en la niñez, la cognición, la educación, el empleo, la salud mental y las relaciones interpersonales. “La persona con pérdida de audición termina aislándose de los demás porque no entiende lo que escucha”, advierte el especialista vigués.

La pérdida de audición puede prevenirse en gran parte con medidas de salud pública como la vacunación, la atención de la salud de la madre y el niño y las prácticas seguras en materia de higiene del trabajo, como la utilización de equipos de protección individual en el caso de las profesiones expuestas al ruido.

Según el doctor Estévez, la detección es el primer paso para tratar la pérdida auditiva y las enfermedades del oído relacionadas con ella. El cribado clínico en momentos estratégicos de la vida permite que estas afecciones se puedan detectar en la etapa más temprana posible. En Galicia se realiza el cribado neonatal para detectar la sordera. En este sentido, el otorrino remarca que uno de cada mil niños nace con hipoacusia congénita.

Además de esta discapacidad auditiva, durante la infancia pueden aparecer sorderas perinatales, ocasionadas por virus como el citomegalovirus o la parotiditis, (paperas), y a lo largo de la vida, hipoacusias bruscas e hipoacusias por exposición crónica al ruido, que se pueden dar también en gente joven. “La pérdida auditiva no es un problema exclusivo, ni mucho menos, de la gente mayor”, comenta.

En cualquier caso, la intervención temprana es la clave para obtener buenos resultados. “A veces nos llegan pacientes que llevan tiempo con problemas de audición, pero que no han venido antes porque pensaban que era algo temporal sin importancia y porque se iban arreglando, aunque de forma progresiva se fueran aislando. En el caso de los niños, los problemas de audición originan un retraso en la adquisición del lenguaje y en el rendimiento escolar. Si el niño no atiende en clase o a hay que repetirle las cosas muchas veces puede que sea por una pérdida de audición”, comenta.

El especialista vigués señala que los avances tecnológicos permiten detectar las enfermedades del oído y la pérdida auditiva a cualquier edad, y que la medicina ofrece hoy numerosas soluciones como los audífonos, los implantes cocleares y los implantes osteointegrados auditivos, una tecnología similar a los implantes dentales. “Estos dispositivos son antídotos contra el aislamiento social”, afirma el cirujano otorrinolaringólogo. En el caso de los audífonos, advierte que es importante que quien decida usarlo, no lo adquiera directamente y que acuda primero a la consulta de un especialista para descartar que no tenga otros problemas auditivos.