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Misiones espaciales

El regreso a la Luna también pasa por Madrid

Se trata del Centro de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, uno de los tres puntos de la red global diseñada para monitorizar los vaivenes de las grandes misiones espaciales de nuestros tiempos

El regreso a la Luna también pasa por Madrid. JOSÉ LUIS ROCA

En el corazón de la sierra madrileña, resguardada entre las montañas, se encuentra una de las estaciones encargadas de guiar los pasos de las próximas misiones a la Luna. Se trata del Centro de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, uno de los tres puntos de la red global diseñada para monitorizar los vaivenes de las grandes misiones espaciales de nuestros tiempos.

"Desde aquí seguiremos el despegue de las misiones Artemis, controlaremos la trayectoria de la nave, recogeremos los datos de los instrumentos científicos a bordo y, cuando llegue el momento, también controlaremos las constantes vitales de los astronautas que viajen a la Luna", explica Moisés Fernández, director del Deep Space Communications Complex de Madrid (MDSCC).

La estación madrileña, propiedad de la agencia espacial estadounidense NASA y del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), se halla a medio camino entre las localidades de Robledo de Chavela y Colmenar de Arroyo. No muchos conocen su existencia. Y menos aún, qué se hace en las entrañas de este centro. Desde fuera, lo que más llama la atención son las seis antenas de un blanco radiante que apuntan a diferentes puntos del cielo y que, como si de girasoles se tratara, van rotando lentamente a lo largo del día

Las estaciones de Madrid, Goldstone y Canberra forman la red de seguimiento de las misiones

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En el mundo, solo hay dos estaciones más como esta. Una está en Goldstone (California, Estados Unidos). Y la otra está en Canberra (Australia). Estas, junto a Madrid, forman la red de seguimiento global de las grandes misiones espaciales. "La red está activa las 24 horas del día y los 365 días del año. Trabajamos de manera coordinada y nos pasamos el relevo cada día al amanecer y al atardecer", explica Fernández. "Si los satélites, los telescopios espaciales y los rovers marcianos nunca descansan entonces nosotros tampoco", bromea el director del centro madrileño durante una visita de este periódico. 

Hace casi sesenta años que la estación madrileña se encarga de hacer seguimiento de las grandes misiones espaciales en marcha. El 16 de julio de 1969, en el momento álgido de la carrera hacia la Luna, las antenas españolas fueron las primeras en captar el éxito del alunizaje del Apolo 11. Cincuenta años más tarde, en el despegue del programa Artemis, el centro español también se prepara para guiar las misiones que, en tan solo unos años, podrían lograr por primera vez en la historia que una mujer pise la Luna.  

En vísperas del despegue de la primera misión del programa Artemis, los operadores de la estación madrileña se preparan para sintonizar las antenas madrileñas con la nave lunar. Como es habitual en este tipo de misiones, habrá una antena principal siguiendo el rumbo del vehículo lunar y otra de 'backup' que sintonizará sólo si la primera falla. El objetivo no solo es seguir desde la distancia el vuelo espacial. Si algo falla, los centros terrestres también deben "tomar los mandos" de la nave y corregir su trayectoria. De esto depende el éxito de la misión. 

El regreso de la humanidad a la Luna estará guiado por miles de científicos, ingenieros y técnicos de todo el mundo. Ni esta ni ninguna otra misión espacial es obra de una sola persona. Los datos recopilados en Madrid, de hecho, se trasladan directamente al Johnson Space Center de Houston y al Kennedy Space Center de Florida. Y es allí donde, llegado el momento, se toman las decisiones trascendentales sobre el rumbo de la misión. "Se trata de un trabajo coordinado, que realizamos de manera simultánea con las otras estaciones y que involucra a miles de personas", explica Fernández.

Las antenas españolas recopilan datos sobre la misión y los envían a los centros de control de Houston y Florida

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Las antenas madrileñas siguen a más de cuarenta misiones espaciales al mes. En la sala de control del centro, de hecho, se palpa la tensión todos los días. En un día cualquiera, los técnicos recopilan datos, controlan y manejan una decena de proyectos simultáneamente. Desde los satélites que orbitan nuestro planeta, pasando por las misiones marcianas hasta el telescopio espacial James Webb, el observatorio espacial más potente jamás construido.

"Los técnicos y operadores pueden estar controlando entre tres y cuatro misiones a la vez y revisando cientos de parámetros. Es un trabajo que implica mucha preparación y una tensión constante", explica el director de las instalaciones, en las que trabajan cerca de noventa profesionales de diferente perfil.

El centro madrileño maneja cerca de cuarenta misiones espaciales al mes, incluídos los proyectos de Marte

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En vísperas del lanzamiento del nuevo programa lunar, definido como uno de los proyectos de exploración espacial más ambiciosos de esta generación, la estación madrileña se prepara para monitorizar la primera misión lunar de Artemis. "Da igual cuánta experiencia tengas: cada lanzamiento se vive como si fuera el primero. Por la tensión, por el peso de la responsabilidad, por lo espectacular que resulta seguir algo así", comenta Fernández. Según explican los responsables del centro, las operaciones realizadas desde Madrid cuentan con una efectividad superior al 98,5%. "Es algo de los que muy pocos pueden presumir", comentan desde la sala de control. 

"Somos unos privilegiados: tenemos la suerte de asistir a una nueva era de la exploración espacial"

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Mientras el mundo mira con ilusión al despegue del programa Artemis, pocos saben que la misión lunar también se guiará desde España. Por un equipo de ingenieros y técnicos españoles. Y con tecnología arraigada, literalmente, en suelo madrileño. "A veces pienso que somos unos grandes desconocidos para la población. Mucha gente cree que este tipo de misiones espaciales solo se manejan desde Estados Unidos y no se imaginan que aquí mismo, en Madrid, tenemos unas instalaciones clave para el éxito de estas misiones", comenta el director de la estación española. 

La misión lunar también estará guiada por un equipo de ingenieros y técnicos españoles

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El regreso de la humanidad a la Luna reaviva la ilusión de aquellos que en su día pudieron ver los primeros pasos del hombre fuera del planeta y que ahora se preparan para ver cómo nuestra especie aspira a volver a pisar el polvoriento suelo lunar para, después, ir más allá. "Somos unos privilegiados: tenemos la suerte de asistir a una nueva era de la exploración espacial", reflexiona, entusiasmado, Fernández, mientras mira una de las antenas españolas que guiarán la siguiente generación de misiones lunares. 

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