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Faro de Vigo

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Una vuelta al cole sin dramas

La psicóloga Diana Rodríguez aconseja elaborar un calendario para facilitar el regreso

Niños, entrando en el colegio el primer día de curso. JESÚS HELLIN

Las vacaciones de verano están llegando a su fin y el regreso a la rutina está cada vez más cerca. Con el inicio del curso escolar, los niños tienen que regresar a los horarios de sueño y comidas, los madrugones, las clases y las actividades extraescolares, lo que puede generar estrés y ansiedad después de varios meses de descanso, con tanto tiempo libre y con unos horarios mucho más laxos que el resto del año.

Para evitar lo que se denomina “síndrome postvacacional”, que puede afectar tanto a adultos como a niños, los expertos no recomiendan volver a la rutina el día después del fin de las vacaciones, sino de una forma gradual para retomar los hábitos de siempre –horarios, dietas, ejercicio– sin demasiadas complicaciones.

La psicóloga gallega Diana Rodríguez aconseja aprovechar la campaña de ‘La vuelta al cole’ para que el regreso a la rutina sea algo natural e incluso ilusionante

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La psicóloga gallega Diana Rodríguez aconseja aprovechar la campaña de ‘La vuelta al cole’ para que la vuelta a la rutina sea algo natural e incluso ilusionante. “A partir de septiembre, los anuncios en televisión, las redes sociales, la compra de material escolar de ‘La vuelta al cole’ son un reclamo de vuelta a la rutina que hay que tomarse siempre con ilusión y desde la perspectiva del crecimiento académico y personal”, sostiene.

La especialista explica cómo preparar la vuelta, y qué es lo que se puede hacer y también lo qué no para que el inicio del nuevo curso no sea una fuente de conflicto tanto para adultos como para niños:

Tres cosas que sí hay que hacer

Para reducir el estrés de la vuelta a la rutina, Diana Rodríguez propone: 1: Pensar en positivo, es decir, llenarnos de ilusión pensando en cosas que nos gustan: ver a los amigos, descubrir una nueva asignatura, el olor a nuevo de los libros de texto.... Ello generará, dice, pensamientos positivos. 2: Marcar tiempos de comida, cena y hora de acostarse, que durante el verano tienden a ser caóticos. 3: Retirada de las nuevas tecnologías del cuarto de dormir. Los neurólogos recomiendan retirar las pequeñas pantallas dos horas antes de acostarnos.

Tres cosas que no hay que hacer

Rodríguez aconseja evitar: 1: Los pensamientos negativos y confusos de insuficiencia o malos augurios del estilo de “no voy a poder”, “nadie me va a hacer caso” y “me voy a aburrir”, que pueden propiciar una profecía autocumplida en negativo. 2: Horarios caóticos que no acompañan a la rutina y que, al final, generan estrés y prisas. 3: Barra libre de nuevas tecnologías incluso por la noche, lo que conlleva un cansancio escolar, que impide que el niño rinda en clase.

"Hay que ser positivos y ver el regreso desde la perspectiva del crecimiento personal"

Diana Rodríguez - Psicóloga

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Cuándo iniciar la vuelta a la rutina

La psicóloga propone elaborar un horario familiar como antesala a la vuelta a la rutina para que todos los miembros de la familia empiecen a tomar conciencia y a adaptarse al nuevo ritmo que imponen colegio y trabajos. “El horario de la cena y del cuento marcan la hora de irse a dormir. A partir de ahora, los adaptaremos a las necesidades escolares”, explica.

La hora de acostarse

Una de las cosas que traen más de cabeza a los padres cuando se acaban las vacaciones es conseguir que los niños adelanten su hora de irse a la cama. Respecto a esto, Rodríguez matiza que el horario de acostarse depende de la edad, ya que los niños necesitan más horas de sueño que los adultos. “No obstante, los adultos necesitamos ocho horas de sueño, por lo que adaptaremos el acostarnos a la jornada laborar para poder rendir sin problemas”, apunta.

Duración de la adaptación

La especialista explica que a partir del segundo o tercer día, el cuerpo va adaptando sus ritmos circadianos (día y noche) a las rutinas de las vidas académica y laboral, por lo que lo normal es que al cabo de una semana, ya estemos adaptados completamente al nuevo ritmo.

Pequeño duelo por el periodo vacacional

Cada vez se le da más importancia al “síndrome postvacacional”, aunque esta entidad no está aceptada como enfermedad en las principales clasificaciones internacionales. Es un proceso de adaptación necesario cuando se entra de nuevo en contacto con la vida activa. Cuando ese proceso de adaptación fracasa aparecen una serie de molestias que hacen que quien las sufre responda a sus actividades rutinarias con un menor rendimiento, pero no se puede considerar una enfermedad, aunque a veces se la denomine ‘depresión postvacacional’, un término que Diana Rodríguez rechaza.

"Podríamos ver esa ‘depresión’ como un pequeño duelo por el periodo vacacional y adaptación a la vuelta a lo cotidiano"

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“La depresión va acompañada de diagnóstico psiquiátrico y sería una situación muy grave. Hay que ponerla entre comillas. Podríamos ver esa ‘depresión’ como un pequeño duelo por el periodo vacacional y adaptación a la vuelta a lo cotidiano, es normal dura entre un par de días a una semana. Si esto se alarga y tras pasar un mes vemos a nuestro pequeño triste podemos hablar con él o con la tutora… si no encontramos solución y esta actitud se alarga en el primer trimestre hay que pedir ayuda profesional”, comenta. En general, suele afectar a los que disfrutan de un largo periodo de vacaciones, a quienes no les gusta su trabajo y a aquellos que se incorporan directamente al mismo sin haber hecho previamente un proceso de adaptación.

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