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Jornada continua: difícil para conciliar, buena para el alumno

Comedor escolar en un centro educativo de Ourense. | // IÑAKI OSORIO

Siete de cada diez colegios en España tienen jornada continua: son más que antes de la pandemia. El porcentaje de centros que opta por esta modalidad intensiva, que concentra la actividad lectiva por la mañana, se ha incrementado. Un informe elaborado por EsadeEcPol indica que tiene efectos negativos en el empleo: lo traduce en el tiempo que los padres dejan de trabajar y de ganar al ocuparse de los hijos/as por las tardes, una pérdida que es mayor para las mujeres (en un 60%), ya que suelen ser las madres las que dejan de trabajar o reducen horas laborales para la atención de los pequeños/as.

Sin quorum

Lo de la jornada continua o partida en el ámbito escolar no es un debate nuevo. Todavía hoy profesionales del sector, tanto profesores, como portavoces de las familias consultados en Galicia, en este caso, tienen posturas diferentes sobre este tema. Analizan pros y contras de cada una de ellas, tanto para el alumnado, como para los propios docentes y también para los hogares. Por ejemplo, en dos colegios de Vigo, similares por el ámbito, concertados en este caso, docentes consultados se pronuncian. Para Rocío Paramá: “yo prefiero la continua, sin duda”. Xavier Estévez, indica, no obstante: “yo la partida, desde siempre”. Entre todos los participantes en esta consulta no hay quorum.

Bertila Fernández, portavoz de Foanpas, con décadas observando ambas opciones en la escuela pública, recuerda que cuando se implantó la jornada continua, las familias entendían que había llegado para quedarse. “Sí que es cierto que la continua está reñida con la conciliación para muchas familias. Es muy difícil compaginar la profesión, los cuidados de la familia y dedicar tiempo al desarrollo personal y social”, expresa Fernández, portavoz de las ANPA de Vigo y comarca. “Implica, además, un cambio en la distribución de los tiempos, un cambio en la cultura familiar y la corresponsabilidad en los hogares es una carrera de obstáculos”, indica Bertila, que añade: “y en el ámbito empresarial tendríamos que avanzar muy mucho para que la conciliación sea un hecho”. En cuanto los alumnos/as, “funciona bien; los niños a primera hora de la tarde están cansados”. “Además, es un derecho que los niños jueguen por la tarde, socialicen con sus amigos, alguna actividad...”, indica Fernández, que asegura que todo esto tiene que acompañarse con coeducación, con corresponsabilidad en tareas familiares y medidas empresariales y de la administración pública que faciliten la conciliación.

Rocío Paramá, del Colegio Possumus, indica que no ve “ningún contra” en la jornada continua. Ella la prefiere. “En nuestro colegio la tenemos, la demandan los propios padres. Igualmente el cole cubre las necesidades de las familias hasta las 17:30 horas, como también se abre a las 07:30 horas para aquellos padres que no pueden traerlos a la hora de inicio de las clases”, expresa la docente. “Los padres la demandan, los alumnos tienen más tiempo para ocio o actividades deportivas o musicales, óptimas también para que los niños/as compartan con compañeros/as de otros colegios. En cuanto a las notas, no creo que varíen en función de si la jornada es partida o continua y para muchos padres es difícil recogerlos con la partida al mediodía, por lo que les supone pagar comedor”, expresa Paramá.

No obstante, Xavier Estévez, del Divino Salvador, apuesta por la partida. “No es lo mismo un centro rural que uno urbano, depende también de las características de las familias, entorno; son muchos los factores que hay que analizar para optar por continua o partida. Cada centro tendrá sus preferencias”, indica Estévez. El docente asegura que no por salir a las dos de la tarde el profesorado tiene menos trabajo: “Tenemos que hacer muchas cosas en casa”. “Yo creo que en la continua se hace muy larga la mañana. Y tampoco tener la tarde libre significa que tengan más tiempo, porque en muchos casos se cargan las tardes de extraescolares. En ambos casos tiene que haber tiempo de ocio. También a nivel emocional creo que es mejor la partida, con más descansos. Y creo que en este mundo moderno de andar de prisa, es más racional la partida, pero ya digo, dependerá de cómo tienen las tardes las familias”, dice Estévez.

Por la tarde baja la atención

Para Luz Beloso, docente de Secundaria, “cuando llegó la jornada continua fue un avance; es que supone para el alumnado más tiempo para estar con la familia, ocio, actividades extraescolares y estudiar”. “Como profesora, el alumnado por la tarde no tiene la misma atención y hay más conflictividad en el aula y es por el cansancio. Como docente vas a trabajar las mismas horas. La mañana favorece el rendimiento, la atención. Para mejorar la educación hay que centrarse en los recursos no en la jornada, menos ratio, por ejemplo, y sin tanta reforma educativa”, afirma Beloso.

Según Javier García, maestro y pedagogo: “La escuela, la infancia y el sistema educativo no deben estar supeditados a los requisitos de un mercado o de un sistema económico determinado”. “Considero que este informe es producto del propio mercado. En todo caso son las empresas y la política las responsables de desarrollar estrategias para la conciliación; la escuela no es una guardería, formamos personas independientemente de las necesidades del mercado. Desde el punto de vista académico, la jornada continua es la que mejor se adapta a las necesidades de la infancia”, afirma García.

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