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Faro de Vigo

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In memoriam

Ramón Castromil, una vida dedicada a la empresa y a la cultura

Ramón Castromil.

A los seis años ya tocaba el piano. Estudió música en Santiago y en el Conservatorio de Música de Madrid. Tuvo grandes maestros, de la talla de Ángel Brage, Guido Agosti o Carlo Zecchi en sus estancias por Europa, de estudio y actuaciones musicales.

Abogado y empresario, Ramón Castromil era un apasionado de la música. Un hombre a medio camino entre el mundo empresarial y el cultural. De hecho, dio conciertos por todo el mundo y durante una etapa vivió en Francia e Italia.

Hijo predilecto de Santiago

Compostelano de nacimiento y de corazón, también era un apasionado de su ciudad. En 2018 fue nombrado: “Hijo predilecto de Santiago”. En la capital gallega nació y falleció este martes, 19 de abril, a los 91 años.

Ramón Castromil se hizo cargo de la empresa de transporte de viajeros que había fundado su abuelo en 1917 y que lleva el apellido de la familia. A partir de 1969 él se puso al mando de la compañía y se propuso darle un giro tanto en imagen como en concepto, incorporando la difusión cultural a su faceta empresarial.

Nombres de gallegos ilustres a los buses

Por ejemplo, les puso nombres a los autobuses, nombres de gallegos ilustres. Otra de las iniciativas propias de un hombre que se movía continuamente entre la cultura y la empresa fue la distribución de cuentos en los buses, para animar a los viajeros a la lectura.

“Contos do Castromil” era una colección de libros que estaba disponible en los buses. “Esta colección pretende achegar ó lector e viaxeiro unha selección de autores de relato galego que o leven tamén pola rota da imaxinación”, constaba en la descripción de los libros. Eran treinta relatos cortos de autores gallegos, desde Xavier Alcalá, a María Victoria Moreno, Manuel María, Alfredo Conde, Paco Martín, Manuel Rivas, Antón Fraguas, Xosé Neira Vilas o Darío Xohán Cabana, entre otros.

Los autores de los textos no recibieron remuneración por los mismos. A cambio, tenían un carné que les permitía viajar sin pagar en las líneas de Castromil.

Galleguización del mundo de la empresa

Con todas estas acciones Ramón Castromil dibujó un nuevo marco empresarial, con otra dimensión, más moderno y actualizado, y aportó su grano de arena a la galleguización del mundo de la empresa.

También tuvo una etapa como político: fue parlamentario, diputado en la primera legislatura autonómica (por Alianza Popular en las elecciones gallegas de 1981).

Tertulias

Además de participar activamente en el mundo cultural, a Ramón le gustaban las tertulias. De hecho, en sus viajes por Europa coincidió con importantes figuras de la cultura y la política. También en Santiago pudo disfrutar de Blanco Amor, Piñeiro o Maside. En cafés como el Español o el Derby.

Ramón estaba casado con Pepita Peña. Tuvieron siete hijos. Fue vicepresidente del Consello da Cultura Galega y académico numerario de la Real Academia de Belas Artes de Galicia.

Distinciones

Además, en su trayectoria quedan muchas distinciones, como el Pedrón de Ouro, el premio de la Crítica y el de las Letras y las Artes de Galicia. También se encargó del programa del Arquivo Sonoro de Galicia.

Él aportó una nueva dimensión a la compañía Castromil, que creció bajo su batuta y que dirigió hasta 2002.

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