Al final, triunfó el perreo de Chanel. Una vez más España ha decidido que una propuesta de calidad como era la de las gallegas Tanxugueiras –con calidad vocal, diferente a lo de los últimos años y con enormes posibilidades de lograr un puesto digno en Eurovisión o incluso ganar– quede aparcada en la carrera al certamen europeo.

Lo que se olía en los pucheros del Benidorm Fest desde la primera semifinal del miércoles con el jurado intentando tirarlas al foso, finalmente terminó en lo que las propias Aida, Sabela y Olaia aventuraron en rueda de prensa: la inamovible decisión de dicho jurado a que nos representaran en Turín en mayo en el certamen de la canción europeo.

Como escribió Shakespeare en “Sueño de una noche de verano”, “es cosa del destino. Aceptémoslo con paciencia”, en relación a la ensoñación de que España algún día pueda ser representada en el certamen continental por un tema cantado en lengua cooficial.

Turín, donde se celebrará el festival europeo de la canción este año, recibirá sobre su escenario el tema de Chanel, “SloMo”, una oda a sí misma y su bum-bum. El tema se aupó como ganador al lograr 51 puntos del jurado, y de los votos vía SMS y llamadas del público; y 45 del público. Como segunda, quedo la canción de Rigoberta Bandini, con 90 puntos.

El tercer puesto le correspondió a nuestras Tanxugueiras, aunque no le hizo justicia a una actuación de matrícula de honor en la que las pandeiretas y sus talentosas voces sonaron con brío tras la presentación de Inés Hernad que las introdujo tras Alaska indicar que Galicia y Aragón son las comunidades que menos veces han enviado un artista de su geografía a Eurovisión. Hernand prosiguió apuntando: “Antes mortas que sencillas. Tanxugueiras queren darlle a volta a esa estadística e demostrar que para elas non hai fronteiras”.

Tras asegurar la presentadora que quería aprenderse todas las canciones cooficiales, al escenario del Palau d´Esports, se subieron Tanxugueiras para cantar en segunda posición su “Terra”, con una puesta en escena y dominio vocal impecables. Por su parte, la realización de los técnicos de TVE mejoró notablemente respecto al miércoles. Mediante planos cortos (de sus caras y detalles) el público pudo apreciar mejor la fuerza de la interpretación de Olaia y Sabela Maneiro más Aida Tarrío.

Las tres interpretaron la canción más seguras de sí mismas, haciendo suyo el escenario, demostrando que deberían haber sido las ganadoras. El público, que siguió con palmas su actuación desde el comienzo se levantó en las gradas en una apoteosis colectiva con algunas banderas gallegas ondeando y cantando de forma atronadora el estribillo. En esta gala, truncó su camino nuevamente la decisión del jurado.

Antes de las gallegas, había actuado Rayden, con una perfecta interpretación y notable aceptación del público. Los terceros en defender su tema fueron Varry Brava, aunque en el cómputo final de puntos quedaron en el puesto. Cuarta fue Chanel que presentó una la actuación fue un poco más floja que la del miércoles pasado, que aún así la llevan hasta Eurovisión 2022.

La quinta en salir fue Rigoberta Bandini para entonar su “Ay, mamá”. Antes de comenzar, en el vídeo de presentación, Bandini señalaba que creía en las señales y que cuando era pequeña su profesora de canto en el colegio, hizo en 1996 un casting para actuar en un festival. “Estuve dos meses en Bolonia”, prosiguió para confesar que si llegaba a Italia, a Eurovisión, “será muy heavy para mí esa vuelta” a dicho país.

En la recta final, actuaron Xeinn –que cantó en sexto lugar y que acabó como penúltimo–, Gonzalo Hermida, que tampoco pudo ser escuchado en directo después de estar confinado, finalizó en último puesto en la clasificación final; mientras que Blanca Paloma, la última en actuar, a pesar del mensaje de su tema y su interpretación de sobresaliente, logró 61 puntos y se mantuvo en el medio de la tabla.