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Javier de la Fuente Presidente de la Sociedad Gallega de Medicina Interna

“Los anticuerpos monoclonales reducen la necesidad de hospitalización y UCI”

“Estos fármacos se emplean para tratar otras patologías, como la artritis reumatoide y algunos cánceres. Su problema es que su proceso de elaboración es muy costoso”

El internista Javier de la Fuente, presidente de SOGAMI. MARTA G. BREA

Los anticuerpos monoclonales han transformado la medicina moderna. Su hallazgo se debe a César Milstein y George Köhler, que entre 1973 y 1975 lograron desarrollar un sistema para producir en el laboratorio anticuerpos puros capaces de detectar y unirse específicamente a regiones discretas –denominadas epítopos– dentro de un determinado antígeno. Por este descubrimiento, ganaron el Premio Nobel de Medicina en 1984. Desde entonces, se emplean para el diagnóstico y tratamiento de muchas enfermedades, incluidas enfermedades autoinmunes, infecciones y algunos tipos de cáncer. Ahora, la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés) acaba de aprobar los primeros medicamentos con anticuerpos monoclonales para su comercialización en la Unión Europea contra la infección por el coronavirus SARS-CoV-2.

“Los fármacos monoclonales reducen hasta en un ochenta por ciento los ingresos de los pacientes con riesgo de desarrollar un cuadro grave si se administra en los primeros momentos de la infección”, explica el doctor Javier de la Fuente Aguado, jefe de Medicina Interna del hospital vigués Ribera-Povisa y presidente de la Sociedad Gallega de Medicina Interna (SOGAMI). Constituyen, por tanto, un importante aliado para tratar la enfermedad que causa el SARS-CoV-2. Su principal inconveniente es que son los medicamentos más costosos.

“El tratamiento más eficaz cuando se agrava la respuesta inflamatoria son los corticoides, que además son de disponibilidad mundial y muy económicos”

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–¿De qué arsenal terapéutico disponemos en este momento para combatir la infección por SARS-CoV2?

–Lo esencial ahora mismo son los anticuerpos monoclonales virales en fases iniciales de la enfermedad y los corticoides cuando se agrava la respuesta hiperinflamatoria. Y luego el soporte que se hace, que es fundamental, y de ahí el papel de las unidades de cuidados respiratorios intermedios (UCRI) y las unidades de cuidados intensivos (UCI) para mantener al paciente vivo intentando que la respuesta inflamatoria vaya retrocediendo. El tratamiento más eficaz que tenemos cuando hay esta fase de respuesta son los fármacos inmunomoduladores, sobre todo corticoides, que además son de disponibilidad mundial y muy económicos. Y luego hay estudios con distintas moléculas, como los inhibidores de la interleucina-6 como el tocilizumab, y de la interleucina-1... y otros que afectan directamente al virus, como el molnupiravir, que reduce la infección grave, aunque no disponemos de él todavía.

El internista Javier de la Fuente, presidente de SOGAMI. MARTA G. BREA

–¿Qué papel están desempeñando los anticuerpos monoclonales en el tratamiento del COVID?  

–Hay al menos seis tipos de anticuerpos monoclonales virales, dirigidos casi todos contra la proteína de la espícula del virus, que han tenido una eficacia bastante buena en los ensayos clínicos en pacientes que tenían una infección leve o moderada, reduciendo, de forma marcada, los ingresos hospitalarios por un lado, que es importante para evitar la saturación de los hospitales y permitir que sigan atendiendo a otros paciente que no son de COVID con la máxima normalidad posible, y también disminuyendo el número de pacientes que desarrollan neumonía grave que van a necesitar soporte de oxígeno e incluso UCI. La reducción está entre el 70 y 80%, por lo tanto, es una herramienta más en el manejo de la pandemia.

–De momento, la Agencia Europea del Medicamento ha dado luz verde a los tres primeros.

–Sí. La EMA ha dado luz verde a los primeros medicamentos con anticuerpos monoclonales para su comercialización en la Unión Europea contra la infección del SARS-CoV-2: “Ronapreve” (casirivimab/imdevimab), “Regkirona” (regdanvimab) y “Xevudy” (sotrovimab). Lo que van a hacer estos anticuerpos monoclonales es neutralizar el virus en cuanto atraviesa las mucosas para evitar todas las complicaciones pulmonares. Estos fármacos están indicados para pacientes con alto riesgo de desarrollar complicaciones graves (pacientes mayores, con insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal grave, hipertensión arterial, con tratamiento inmunodepresor, pacientes con enfermedades pulmonares como la EPOC o el asma). Si se administra en los primeros momentos, en los 5 o 7 primeros días, se reduce, como decía, la necesidad de hospitalización y de soporte respiratorio, intubación y UCI. Asimismo, hay estudios sobre anticuerpos monoclonales como tratamiento de prevención.

–En España, el movimiento antivacunas apenas tiene presencia.

–Cierto, pero estamos viendo que una proporción importante de los pacientes con COVID que están ingresando graves o muy graves no están vacunados, por distintos motivos. En el hospital cerca de un 80 por ciento de los que están hospitalizados graves son personas no vacunadas.

El internista Javier de la Fuente, presidente de SOGAMI. Marta G. Brea

–Ahora se habla mucho de los anticuerpos monoclonales, pero no son algo nuevo.

–Las personas que tienen enfermedades como la artritis reumatoide, psoriasis, la enfermedad inflamatoria intestinal, la esclerosis múltiple, enfermedades oncológicas o hematológicas u otras infecciones los utilizan desde hace tiempo con una eficacia probada. El problema que tienen estos fármacos es que su proceso de elaboración es muy costoso. Sin embargo, ya no nos compete a los médicos, sino a las autoridades sanitarias, llegar a acuerdos con las farmacéuticas para situarlos en el lugar que tienen que estar situados.

“Sentidiño, aunque estemos vacunados”

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–¿Se conoce y se reconoce el papel de los internistas en la pandemia?

–Lamentablemente, creo que no, aunque el 80% de los ingresados están siendo manejados por internistas. Nuestra formación nos permite tener una visión muy integral de la enfermedad y una versatilidad enorme a la hora de afrontar nuevos retos. La especialidad respondió ahora como antes respondió a la infección de VIH y a la colza.

–Denuncian un déficit de especialistas.

–Uno de los grandes retos no solo de la sanidad, sino de la sociedad, es el envejecimiento y la pluripatología. Cada vez vivimos más y las enfermedades se cronifican más, con lo que el número de personas que van a tener morbilidades va a incrementarse, por lo que la necesidad de especialistas con una visión integral de la persona enferma, también aumentará. De ahí, el problema que va a haber con los médicos de familia y con los internistas, porque somos dos especialidades que damos una atención integral y tenemos una visión integradora de estos pacientes. Y hay avisos de distintas comunidades requiriendo al Ministerio de Sanidad que hay que cambiar y planificar la oferta del número de plazas MIR. Lo que no se puede es no tomar las decisiones cuando ya tenemos déficit de plazas. Y en estos momentos ya lo tenemos.

–¿Qué recomienda en estos momentos en que se están disparando los contagios?

–Sentidiño, sentidiño y sentidiño. La mayoría de la población está vacunada, pero hay que seguir manteniendo todas las medidas higiénicas y hacer caso a las recomendaciones del comité de expertos, aunque no nos gusten, porque cada vez que se han puesto en marcha se han atenuado los casos.

–La ocupación de UCI en Galicia es un poco superior al 6% frente al 16% del promedio nacional. ¿A qué se debe esta diferencia?

–El mayor número de hospitalizaciones se suele deber a una mayor tasa de ataque del virus con mayor número de casos activos y con una menor tasa de población vulnerable vacunada.

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