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Así es el primer hotel rural donde las alpacas conviven con los huéspedes

De nombre “Peter Pan”, “Pedro” y “Pikachu”, estos tres animales son una especie autóctona de los Andes peruanos

Las tres alpacas, “Peter Pan”, “Pedro” y “Pikachu”, con Jonathan Holden, en el exterior del hotel, en San Justo (Villaviciosa). | Vicente Alonso

Tres alpacas, especie autóctona de los Andes peruanos, son las auténticas estrellas de un hotel rural al que dan nombre en San Justo (Villaviciosa, Asturias). De nombres “Peter Pan”, “Pedro” y “Pikachu”, desde su llegada al barrio de Cadamancio se han convertido para los huéspedes y vecinos, mayores y niños, en un gran atractivo del original establecimiento, el primero de España en tener este tipo de animales.

La idea de traer estos singulares ejemplares al establecimiento partió de la pareja de ingleses Jonathan Holden y Alla Varta que, tras vivir en diferentes lugares de Inglaterra y Barcelona, decidieron enfocar sus vidas abriendo el hotel Tres Alpacas, donde tener unos animales diferentes que, además, a la vista del éxito, sirven de reclamo. Después de buscar en distintos puntos del norte de España, dicen haber hecho realidad su sueño y haber encontrado el sitio perfecto para sus vidas y para abrir el negocio en la localidad villaviciosina de San Justo.

No obstante, recuerdan que conseguir traer las alpacas no fue un empeño fácil. “Para la Administración asturiana era algo nuevo porque este es un animal raro y no existía ningún hotel con alpacas. El papeleo fue largo, tuvimos que solicitar permiso para núcleo zoológico porque no hay posibilidad de granja puesto que no hay explotación”, señalan. “Las trajimos de Cantabria y aquí viven perfectamente desde hace tres años”, explican sobre la llegada de las tres alpacas, que llevan una vida muy tranquila y confortable en el amplio entorno natural que rodea el hotel.

“Pedro”, “Pikachu” y “Peter Pan”, que no requieren excesivos cuidados, campan a sus anchas en la finca de 3.000 metros cuadrados del establecimiento. “Se han adaptado perfectamente al clima asturiano que es suave. Solo se asustan cuando hay tormentas fuertes que se resguardan en el invernadero”, cuentan sus propietarios.

Aseguran también Jonathan Holden y Alla Varta que se han habituado a la presencia de los huéspedes. ”Son dóciles y se acercan a los clientes con los que conviven, que hasta les dan de comer de sus manos, manzanas, zanahorias o pienso. Lo único que igual no les gusta es cuando se les acerca una mujer que lleva un perfume fuerte”, apuntan. Son “prudentes” y “tienen un carácter tranquilo y sociable”, señalan para añadir luego que, a los niños, igualmente, al principio, les impresionaba un poco el tamaño de los animales, cuyos dueños les ofrecen los mejores cuidados y les profesan un enorme cariño.

Jonathan Holden y Alla Varta afirman que esta especie se ha acostumbrado a la presencia de otros animales que viven en el mismo entorno. “Tenemos nuestros dos perros, gatos, gallinas y un conejo, y las mascotas de los clientes que siempre son bienvenidas”, cuentan.

Y rememoran algunas anécdotas. A la alpaca de nombre “Pedro”, cuando hay otros perros que no son de la casa, le gusta proteger a nuestras gallinas. Sin embargo, “Pikachu” y “Peter Pan” aceptan a los perros y los acompañan”. No obstante, los propietarios insisten en que las tres alpacas “conviven perfectamente con las mascotas que traen los clientes siendo unos buenos compañeros durante la estancia”.

Pero la presencia de estos singulares animales, además cada uno de distinto color, no son el único reclamo del hotel, que cuenta con siete habitaciones decoradas con el toque personal de sus dueños, jardín, terraza, biblioteca y amplio aparcamiento. Además ofrecen desayunos con productos de elaboración propia. “Tenemos mermeladas, frutas y huevos caseros”, citan entre parte de la oferta gastronómica entre la que también cuentan con tapas. “Nuestros huéspedes suelen ser parejas jóvenes, otras con niños en verano, y más mayores que ya tienen más tiempo para viajar”, explican.

Pero sin duda de los mayores alicientes que disfrutan clientes y anfitriones es de la tranquilidad y relax que ofrece este bello rincón de Villaviciosa y de las experiencias que se pueden vivir en este paraíso natural. “Desayunar con alpacas es toda una experiencia, pero tanto para nosotros como para nuestros huéspedes lo mejor es esta forma de vida relajada en este entorno incomparable de verdes paisajes y hermosa naturaleza. Aquí tenemos cerca, entre otros alicientes, el río Merón con molinos, varias playas y sendas costeras, una gran ría, el puerto pesquero o la villa de Villaviciosa. Se puede pasear solo o en compañía de nuestros perros por el río y bosques y nunca te aburres porque cada día todo es distinto. Es un lugar increíble que invita a la desconexión y disfrute de la Asturias más rural”, aseguran Jonathan Holden y Alla Varta.

Ellos no dudan de que su presente y su futuro está en esta zona rural de Villaviciosa, para la que no escatiman elogios: “Nuestro futuro está aquí, vivimos de nuestro negocio y encontramos en San Justo el mejor sitio de nuestras vidas”.

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