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Cuarentenas en la nueva normalidad

Dos viandantes, con mascarilla. Iñaki Osorio

Con la inmensa mayoría de la población mayor de doce años vacunada, la vida parece ir recobrando el pulso poco a poco. No es la normalidad que conocíamos antes de la pandemia, pero cada vez se le parece más. Lejos quedan ya los confinamientos y las restricciones de movilidad. Ya se puede ir a un restaurante con la familia, salir de copas con los amigos o acudir al teatro.

Un vacunado debe guardar todas las medidas preventivas si está con un caso positivo de COVID, aunque este también esté inmunizado | Las precauciones tienen que ser máximas si convive con personas vulnerables

Sin embargo, la pandemia del COVID no ha acabado y el coronavirus continúa transmitiéndose, a pesar de que las altas tasas de vacunación –en Galicia, el 93,4% de la población diana está protegida– y aunque la comunidad registra una incidencia acumulada a 14 días de 18,17 casos por cada 100.000 habitantes, lo que la mantiene en la denominada “nueva normalidad” (menos de 25 casos por 100.000 habitantes en 14 días), lleva varios días experimentando un aumento de casos.

Juan Gestal, profesor emérito de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago (USC), asegura que en esta fase de la pandemia son de vital importancia la detección precoz y el rastreo de casos para contener la propagación del coronavirus y mantener las cifras dentro de esta nueva normalidad.

“La vigilancia epidemiológica es crucial en esta fase de la pandemia”

Juan Gestal - Epidemiólogo

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El epidemiólogo Juan Gestal. Ricardo Grobas

“En esta fase de la pandemia la vigilancia epidemiológica es crucial. Debe mantenerse muy activada para detectar precozmente los casos y realizarse el rastreo de los contactos que ahora, con las incidencias bajas que tenemos, es muy eficiente, y también hacer la búsqueda del virus en las aguas residuales en aquellas áreas en las que se detecten casos, para conocer si hay y la importancia de la circulación del virus en la comunidad a través de los asintomáticos”, afirma.

Pero, ¿qué medidas de precaución debemos seguir en esta situación de nueva normalidad para evitar contagiarnos y contagiar a los demás?, ¿hay que seguir haciendo cuarentena en caso de haber estado en contacto con un positivo aunque se esté vacunado?, ¿qué pasa si convivo con una persona de riesgo?, ¿y con el hijo pequeño que no está vacunado?

El epidemiólogo gallego responde a algunos supuestos para despejar posibles dudas:

¿Qué se considera un contacto directo?

Cualquiera que haya atendido un caso (personal sanitario o socio-sanitario, familiares...) o haya estado en contacto con sus secreciones y fluidos (manipulado muestras biológicas del caso) sin las medidas de protección adecuadas. En el ámbito comunitario, cualquiera que haya estado en el mismo lugar que un caso a una distancia de menos de 2 metros durante más de 15 minutos.

En el primer ciclo de educación infantil, todas las personas pertenecientes al grupo de convivencia estable; en el segundo ciclo, todo aquel que pueda compartir espacio con el caso a una distancia menor de 2 metros durante más de 15 minutos salvo que pueda asegurarse que ha hecho un uso adecuado de la mascarilla. También, cualquier profesional escolar, docente u otro trabajador que comparta espacio con un caso confirmado a una distancia menor de 2 metros sin el uso correcto de la máscara durante más de 15 minutos.

¿Debe guardar cuarentena una persona vacunada si ha tenido contacto estrecho con un positivo?

En caso de estar completamente vacunado; haber pasado el COVID-19 y haber recibido una dosis de vacuna, o de haber pasado el COVID-19 en los últimos seis meses, no es necesario guardar cuarentena, pero debe permanecer en vigilancia y seguir medidas de prevención y control hasta obtener un resultado negativo en las dos PCR que Sanidad le exigirá que realice, una al inicio y otra a los siete días del último contacto con el caso confirmado.

¿Y si está vacunada pero es una persona inmunodeprimida?

En ese caso debe guardar cuarentena, por su menor respuesta a las vacunas. Se considera persona inmunodeprimida la que padece una inmunodeficiencia, ya sea congénita o adquirida, o está recibiendo tratamiento inmunodepresor, sufre infección por el VIH, cáncer, asplenia anatómica o funcional, o padece alguna enfermedad crónica que debilita su respuesta inmune (diabetes de larga duración con mal control, enfermedad hepática crónica o alcoholismo, enfermedad renal crónica, etc.).

¿Y si el caso infeccioso está asociado a una variante de interés?

Si Sanidad sospecha que la infección del caso se debe a una variante de preocupación o interés, puede determinar que se tenga que guardar cuarentena, si tendrá que guardarla en el caso de la variante delta, o si la adquirió de un visón.

¿Qué pasa si se vive con personas vulnerables?

Una persona vacunada que ha estado en contacto con un caso debe evitar el contacto con personas vulnerables y no vacunadas, y si no fuera posible extremar las medidas de prevención (uso de mascarilla, distancia de seguridad, higiene de manos y ventilación) y vigilar si le aparece algún síntoma.

¿Y en el caso de que un vacunado viva con un positivo?

Con los casos positivos, estén o no vacunados, una persona vacunada debe guardar todas las medidas preventivas, como si no lo estuviera, y evitar todo tipo de relación si es posible. Si una persona vacunada convive con un positivo debe evitar salir de casa y solo hacerlo si es imprescindible y extremando las medidas de prevención, y no debe ir a trabajar hasta que se resuelva la situación y tenga una PCR negativa transcurridos 7 días desde la negativización del caso.

¿Qué pasa con los menores de 12 años?

Deben hacer cuarentena igual que los adultos, 10 días, pero en los niños pequeños es muy difícil que cumplan las normas de prevención. Un adulto debe responsabilizarse de su cuidado.

La mascarilla será la última restricción que se retire

Cada vez son más las personas que no emplean la mascarilla en el exterior al considerar que, al estar vacunadas, ya no es necesaria, y se olvidan de que la vacuna no es esterilizante, es decir, no protege de la infección, aunque sí de su manifestación grave. Además, sigue siendo obligatoria siempre y cuando no se pueda mantener la distancia de seguridad y si la persona está en la terraza de una cafetería o restaurante, se podrá retirar “solo en el momento de consumir”, recuerda el epidemiólogo Juan Gestal.

“Es cierto que con el incremento de población vacunada se ha ido relajando bastante su uso. La situación lo permite, y será sin duda en el exterior, si sigue mejorando, donde muy pronto se retire”

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Según Gestal, el riesgo en exteriores, salvo que se den aglomeraciones, es muy bajo.

Otra cosa es el empleo de esta herramienta de contención en interiores, que, según el epidemiólogo. “Será la última medida que se retire junto con la ventilación, la distancia de seguridad y la higiene de manos cuando se llegue a la nueva normalidad, y no existan casos activos o muy pocos y los casos nuevos sean muy escasos”, sostiene.

Con respecto a la variante delta plus, asegura que la prudencia aconseja que se mantenga bajo estrecha vigilancia y que se adopten medidas de prevención para evitar su difusión. Sin embargo, añade que, de momento, no se trata de una variante de interés. “Las mutaciones que presenta esta variante (Y145H y A222V) ya se habían detectado con anterioridad y no se ha visto que presente mutaciones que afecten a otros genes que tengan que ver con una mayor transmisibilidad o evasión inmune, y cuando apareció no mostró un incremento rápido de casos, como ocurrió con las variantes alfa o delta, y de momento no ha sido catalogada por la OMS como variante de preocupación ni de interés”, explica el experto.

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