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La transformación de las bodas tras la pandemia

El sector empresarial de bodas destaca el prestigio que está cogiendo la isla entre parejas de Norteamérica, Asia y Europa - Auguran un 2022 "caótico", sin apenas fines de semana disponibles

Àngela Moyà y Federico Fossati se casaron el pasado mes de septiembre, en situación de pandemia.

El pasado 25 de septiembre, Àngela Moyà y Federico Fossati, cantante del grupo mallorquín Dinamo, tuvieron la valentía de casarse en plena pandemia, una fecha que dejaron fijada en el mes de enero. «Teníamos ganas y por eso nos quisimos adaptar a la situación de la covid que se diese», explican. Sin embargo, un mes y medio antes, Àngela dio positivo en coronavirus. «Me recuperé, pero nos pareció hipócrita pasar un mes confinados y después hacer una fiesta con 80 personas, por lo que celebramos la boda en dos semanas diferentes, para familiares y amigos», relata. Así, el evento que se convierte en uno de los días más felices de las parejas, se vio trastocado por la pandemia. «No pudo ser una boda usual, pero mirando la parte positiva incluso nos gustó hacerlo por separado, la gente se sentía más segura y podías dedicar más tiempo a todos los invitados», destacan.

"Pasé de hacer más de cien bodas anuales a solamente 30 el año pasado, fue horroroso"

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«Pudimos aguantar gracias a nuestro patrimonio, ya que hubo pocas atrevidas a casarse», expresa por su parte Malena Estrany, diseñadora, patronista y socia junto a Paula Vives del taller de alta costura Lena and Lena, especializado en vestidos nupciales y uno de los pocos talleres artesanos de la isla de este ámbito. Ellas abrieron la empresa a finales de 2019, solo cuatro meses antes del inicio del confinamiento. «Empezamos bien y con ilusión, pero la pandemia fue un golpe muy duro para nosotras, no nos lo podíamos creer», recuerdan.

Malena Estrany y Paula Vives, Lena and Lena. / MIQUEL CRESPÍ

A causa de las dificultades que atravesaban las empresas del sector, el año pasado crearon la Asociación de Profesionales de Bodas y Eventos de Balears (APBEB), una entidad que ya cuenta con más de cien socios. «Nos ha permitido crear sinergias, unirnos y discutir todo lo que nos afecta, ha sido muy positivo», subraya Pedro Llabrés, quien también es el presidente de la entidad, y vicepresidente de la federación española del gremio. «Nos da firmeza y fuerza como sector», apunta por su parte Patricia Mulet, de Ritual Mallorca, una empresa dedicada a organizar bodas y eventos de gala, como el último de Lexus España que tuvo lugar en Palma en septiembre.

Los profesionales consultados por este diario afirman que este año ha habido más actividad que en 2020, sobre todo por la mejora de la situación sanitaria, pero la constante variación de restricciones ha dificultado la normalización de la temporada. «Hemos funcionado con mucha cautela por las restricciones, los cambios de última hora y la adaptación a todas las limitaciones», explica Olga Vélez, de la empresa Garmendia Catering y Eventos, que lleva dos décadas en el sector. «Ha habido una constante improvisación pero te tienes que adaptar, ya que veníamos de un año extremadamente duro», añade Malena Estrany.

Un 2022 "caótico"

Las malas noticias de las dos últimas temporadas de bodas no se convertirán en una tendencia, sino que Baleares, y especialmente Mallorca, en 2022 vivirán un verano «caótico», según los empresarios del sector. Las islas son un destino turístico de sol y playa, pero en los últimos años se ha venido gestando una Mallorca como destino nupcial, prácticamente a nivel mundial. Para hacerse una idea, según el presidente de la APBEB, antes de la pandemia en Baleares se realizaban el 30% de los matrimonios de España, que a pesar de que muchos no se registrasen aquí, sí que se celebraban.

Sobre todo, lo que se está incrementando son los eventos nupciales de parejas extranjeras. «Aquí vienen a casarse parejas de toda Europa, Norteamérica, India o Australia», destaca Llabrés. «La pandemia no ha desenganchado a los extranjeros, sino que incluso tenemos más demanda internacional», puntualiza por su parte Olga Vélez.

De esta manera, una de las razones que explican la relativa mediocridad de la temporada actual es que los extranjeros quieren casarse sin restricciones y por todo lo alto, lo que ha obligado a posponerlas al año que viene. Estamos hablando de bodas que, en muchos casos, «superan los cien mil euros de presupuesto y se realizan a lo largo de dos o más días», según sostiene Pedro Llabrés. «No quieren que ofrezcamos una boda, sino una experiencia de varios días en el Mediterráneo, es un cambio de concepto. Por ejemplo, quieren un día de boda, pero el día anterior una cata de vinos o una degustación gastronómica», aclara Patricia Mulet.

Este solapamiento de las temporadas de 2020 y 2021 con la de 2022 ha provocado que, en los casos de Patricia Mulet y Olga Vélez, dedicadas a la organización de bodas, sobre todo extranjeras, tengan overbooking en todos los fines de semana de la temporada del año que viene, un hecho que sucede igualmente en varias fincas, lo que ha llevado a proponer casamientos entre semana para abarcar la demanda. Además, ya se está trabajando «muchísimo» en el 2023, con «bastantes» fechas reservadas. «Los que no han reservado catering o la finca van a tener problemas de disponibilidad en 2022», advierten.

Destino de bodas y lujo

«Claramente, Mallorca es una destination wedding (‘destino de bodas’, en inglés)», destaca Vélez. «Antes del coronavirus era un destino más, pero después de la pandemia el cliente está cambiando y Mallorca será un destino icónico de bodas, un referente», subraya por su parte Mulet. «Hablando con diferentes sectores que tratan con extranjeros como inmobiliarias, tenemos muy claro que la isla será un destino de lujo, y ya empieza a ser un icono a nivel mundial. Ya no Ibiza, sino Mallorca. La gente que tiene dinero y quiere calidad, elige Mallorca», añade. De hecho, tal y como explicó este diario, a mediados de agosto el turismo de lujo rozaba en la isla el 90% de ocupación, unos valores similares a los de la temporada anterior a la pandemia.

A nivel europeo, alemanes británicos son los que mayormente deciden contraer matrimonio en Mallorca, como en el sector turístico en general, pero está habiendo un gran repunte de cara al 2022 y 2023 de franceses y nórdicos, básicamente noruegos y suecos. Sin embargo, el mercado norteamericano -sobre todo estadounidense- se está potenciando a pasos agigantados. «Del 2017 al 2019 nosotros incrementamos con muchos estadounidenses, y ahora aumenta todavía más. Son clientes con alto poder adquisitivo, y te dicen que Mallorca tiene una atmósfera y unas vibraciones que no hay en otro lugar, les encanta el sol brillante, el ambiente y la isla en general», apunta la wedding planner de Ritual Mallorca.

En relación a esto, hay un hecho que puede potenciar en mayor medida este mercado, y es la apertura de la línea aérea directa entre Palma y Nueva York a partir del próximo mes de junio, una demanda balear que ya se ha transformado en una realidad. «Confío en que haya una avalancha de norteamericanos que venga a casarse aquí, somos un referente mundial y lo seremos todavía más», afirma el presidente de la APBEB. «Esta nueva conexión me da miedo, en el buen sentido de la palabra. Mallorca se debe preparar por la cantidad de bodas que tendrá, esto va a cambiar», vaticina Mulet.

Un sector con vistas a FITUR

El pasado domingo la plataforma ‘Tu boda en Mallorca’ organizó una feria en Algaida que reunió a una gran cantidad de interesados y empresas isleñas relacionadas con el mundo nupcial, principalmente de la entidad balear. «La feria causó una gran impresión entre todos los allí presentes, sobre todo por el feeling que se respiraba, las ganas que se tiene de encarar con energía el año que viene y la ilusión por celebrar una gran cantidad de bodas», destaca la diseñadora Malena Estrany.

Esta fue una primera puesta en escena de la APBEB, que tiene como gran objetivo futuro estar presente en la Feria Internacional de Turismo (FITUR) de Madrid, una de las más importantes y prestigiosas del mundo. «Hemos tenido contactos con el Govern y están receptivos, queremos participar en FITUR para presentar definitivamente a Mallorca y Baleares como un destino nupcial, más de lo que ya somos actualmente», subraya el presidente de la asociación balear.

"Hemos marcado las pautas a otras asociaciones"

«Fuimos los primeros que conseguimos resultados positivos en el respectivo Parlamento autonómico, marcamos las pautas a las otras asociaciones de profesionales del ámbito de las bodas para reclamar sus demandas», destaca el presidente de la APBEB, Pedro Llabrés. Desde su constitución el año pasado, la asociación ha conseguido «tener contacto con los diferentes partidos del Govern y de la oposición», y aunque este año los esfuerzos se han centrado en «salvar la temporada», han negociado que el Ejecutivo balear solicite al Gobierno central el Código Nacional de Actividades Económicas (CNAE) para el sector, necesario para recibir ayudas, y siendo así la primera comunidad en este aspecto. «Estamos esperando el visto bueno desde Europa», concluye Llabrés.

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