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Bebidas energéticas y adolescentes, un mal binomio

Un joven jugando al ordenador con una bebida energética.

Un joven jugando al ordenador con una bebida energética.

En los últimos veinte años el consumo de bebidas energéticas ha experimentado un notable crecimiento entre los menores.

Según un estudio realizado hace cinco años por un panel de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés), el 68 por ciento de los adolescentes de 10 a 18 años consume con cierta frecuencia este tipo de productos, que se caracterizan por su elevado contenido en azúcares añadidos –hasta el doble de la cantidad máxima diaria recomendada por la OMS– y cafeína –algunas marcas contienen hasta 300 mg de cafeína–, entre otros estimulantes, además de contener aminoácidos como la L-carnitina y la taurina. Entre estos, un 12% consume estas bebidas de forma diaria y otro 12% consume siete litros al mes.

Especialistas gallegos en pediatría y nutrición alertan del riesgo de que los menores desarrollen patologías cardiovasculares y cerebrales por el consumo de estos refrescos

Además, el inicio del consumo de estas bebidas es cada vez más precoz. En este sentido, la EFSA advierte que el 18% de los menores de 10 años las han probado alguna vez o las consumen de forma habitual. Y España no es una excepción. Las bebidas energéticas son la última moda entre los escolares, aunque no hagan, precisamente, un buen binomio.

Un estante con varias marcas de bebidas energéticas. FdV

“En los últimos tiempos estamos asistiendo a un aumento importante del consumo de estas bebidas llamadas estimulantes o energéticas, que se caracterizan porque tienen altos contenidos de azúcares añadidos y también niveles elevados de estimulantes, como la cafeína, que pueden producir irritabilidad, excitación, taquicardia y otros efectos adversos sobre la salud del niño. "

El consumo en adolescentes de cantidades elevadas de azúcares añadidos además de suponer un riesgo de aumento de la grasa corporal por el elevado aporte energético, parece que guarda relación con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes y colesterol elevado, entre otras patologías, que ya estamos viendo desde la adolescencia”, afirma Rosaura Leis Trabazo, profesora de Pediatría de la Universidad de Santiago (USC) y coordinadora de la Unidad de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS).

“Podrían tener relación con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares y TDAH ”

Rosaura Leis - Pediatra

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Rosaura Leis, pediatra

Rosaura Leis, pediatra FdV

La OMS recomienda que en la dieta los azúcares libres no superen el 5% de las calorías totales de la dieta y esta recomendación no es cumplida por un número muy elevado de niños y adolescentes. La doctora Leis advierte, además, de los riesgos que conllevan para el cerebro del niño y del adolescente, aún en desarrollo, por lo que entiende que debería evitarse en estas edades. La especialista destaca que una patología que parece guardar relación con la ingesta de estos productos es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). “Hay estudios que buscan cuál es la causa y cuál la consecuencia, es decir, si aquellos niños que presentan TDAH tienen una mayor adicción y de qué manera estas bebidas pueden suponer una mayor gravedad en la presentación de los síntomas de esta patología”, explica.

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Estas bebidas son altamente adictivas, por lo que, a mayor consumo, mayor dependencia, algo que es extremadamente peligroso si se tiene en cuenta que muchos adolescentes las mezclan con alcohol para contrarrestar la somnolencia.

"Su alto grado de adicción hace que al combinarlas con alcohol se produzca no sólo un aumento de estas bebidas, sino también de las bebidas alcohólicas”, alerta "

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Algunas marcas incorporan minerales, vitaminas y aminoácidos como la taurina a estos preparados como reclamo. La profesora Leis asegura que, aunque en determinadas dosis podrían parecer beneficiosos, los perjuicios que supone el consumo sin control de estas bebidas supera con creces sus eventuales beneficios. Por otra parte, añade que estos elementos pueden obtenerse de forma más segura a través de la alimentación. “Nosotros tenemos una manera más saludable y segura de recibir las vitaminas, aminoácidos y minerales que nuestro organismo necesita, que es siguiendo una dieta saludable”, explica la especialista, que preside el comité científico de la Fundación Dieta Atlántica..

Por ello, aboga por educar a los niños en un estilo de vida saludable desde que comienzan la escolarización porque, dice, adquirir hábitos saludables desde las primeras edades es el seguro de vida de los niños cuando sean adolescentes.

“Cuando llegamos con la información en la adolescencia muchas veces ya llegamos tarde”

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Para Leis, es necesario un mayor control del contenido al que tienen acceso los menores a través de internet. “Hace años hablábamos de controlar la publicidad televisiva en horario infantil. Pero ahora, el contenido les llega a través de los dispositivos electrónicos. Ahora, la publicidad les llega a través de internet. “La familia debe limitar el uso de las pantallas y acompañarlos y asesorarlos en su uso”, sostiene.

“No sabemos ni su composición exacta y si están reguladas y si siguen o no la regulación”

J. Sánchez Lastres - Pediatra

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Juan Sánchez Lastres, pediatra

Juan Sánchez Lastres, pediatra FdV

El pediatra vigués Juan Manuel Sánchez Lastres también se muestra en contra del consumo de estas bebidas energéticas. “Los niños tienen dos bebidas fundamentales: el agua y la leche. Las demás sobran”, sostiene.

El doctor Sánchez Lastres también incide en los riesgos en la población infantil asociados al consumo de este tipo de bebidas. “Primero porque tienen unos elevados índices de estimulantes y azúcares, pero, por otro, porque tampoco sabemos su composición exacta. Yo no sé si siguen una regulación o no, ni si la siguen o no, y, desde el punto de vista de las guías nutricionales no tienen ningún papel”, afirma.

El pediatra, miembro de la Asociación Galega de Pediatría y de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), asegura que si bien no se considera quién para decir si debería prohibirse su consumo en menores, sí debería controlarse su accesibilidad.

“Son como una droga: te acelera y luego de da el bajón. Además, son muy adictivas”

Amil L. Viéitez - Nutricionista, farmacéutica

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Amil L. Viéitez - Nutricionista, farmacéutica FdV

Aunque algunas marcas advierten en su etiquetado que su consumo no está recomendado para niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia o personas sensibles a la cafeína, la farmacéutica y nutricionista viguesa Amil López Viéitez opina que debería prohibirse su venta a menores, al igual que lo están el tabaco y el alcohol. “Estas bebidas pueden afectar a los neurotransmisores, generar ansiedad e hipertensión, y por el alto contenido en azúcar, más riesgo de provocar sobrepeso, diabetes y caries. Además, la mayoría suele tener gas y el ácido fosfórico desplaza el calcio, por lo que también puede haber problemas de crecimiento y desgaste dental”, explica.

Viéitez hace hincapié también en el riesgo que puede tener para los niños y adolescentes el consumo de cafeína y en este sentido recuerda que se han dado varios casos de muerte de adolescentes de 16 años por eventos cardiacos tras consumir bebidas energéticas. “No son bebidas deportivas como se publicitan muchas veces. Se inventaron para la gente que trabajaba por la noche como alternativa al café. Pero es que, además de cafeína, ahora llevan taurina. Son como una droga: te acelera y luego te da el bajón. Además, son muy adictivas”, dice.

"Terminan desincronizándose los ritmos circadianos, lo que puede provocar a medio plazo trastornos endocrinos, enfermedades autoinmunes y problemas psicológicos"

Nutricionista, farmacéutica

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Un riego asociado en el que también incide la nutricionista viguesa es su combinación con alcohol, una práctica no poco frecuente. “Muchos jóvenes ya las asocian al alcohol para desinhibirse y para contrarrestar con la cafeína la somnolencia que puede provocar el alcohol. Así pueden aguantar más tiempo sin hacer caso a las señas naturales del descanso. Al final, terminan desincronizándose los ritmos circadianos, lo que puede provocar a medio plazo trastornos endocrinos, enfermedades autoinmunes y problemas psicológicos”, explica la nutricionista, que añade que estos productos suelen llegan hasta los adolescentes a través de “youtobers” e influentes, que no tienen conocimientos en nutrición ni hábitos saludables, pero sí una enorme influencia en los chavales, lo que hace conveniente un mayor control sobre estos contenidos.

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