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Carlos Spuch Calvete | Neurocientífico

“El litio es barato y podría ayudar a curar a los enfermos graves de COVID-19”

“Los datos del ensayo estarán en semanas”, avanza

El científico gallego Carlos Spuch durante la entrevista en un parque de Gondomar

El científico gallego Carlos Spuch durante la entrevista en un parque de Gondomar Marta G. Brea

FICHA PERSONAL
Carlos Spuch, Vigo 1974. Biólogo y doctorado en Neurociencia con estancias en el CSIC y el Instituto Karolinska. Es investigador senior del grupo de Neurociencia Traslacional del Instituto de Investigación Galicia Sur y especialista en enfermedades neurodegenerativas y trastornos psiquiátricos.

Buscar una medicina para curar el COVID, ahora que las vacunas van haciendo su incursión en la lucha contra el virus, es un reto para la ciencia, en todas sus ramas. También para la psiquiatría, como tratan de demostrar un grupo de investigadores de Vigo. El carbonato de litio, una sal abundante y barata que se usa para el trastorno bipolar, se perfila como uno de los tratamientos efectivos para enfermos hospitalarios graves de COVID. “Ninguno de nuestros pacientes de Psiquiatría tratados con litio enfermó de coronavirus y los infectados tratados con esta sal parecen mejorar. Las vacunas son indispensables, pero también faltan medicinas para tratar a infectados graves”, expone el neurocientífico Carlos Spuch, (Vigo 1974), investigador senior del grupo de Neurociencia Traslacional del Instituto de Investigación Galicia Sur que desarrolla el ensayo sobre el litio con enfermos graves de COVID.

– Reparte su vida entre el laboratorio y la familia, pero tiene tiempo para criar gallinas y gatos de la raza “Bosque de Noruega”. ¿Cómo vive un científico una pandemia?

– Con muchísima curiosidad. Mi mujer y mi hijo me dan otras perspectivas. Yo me fijo en el detalle, ella ve la vida por ciclos, es permacultora –prepara suelos de cultivo sin herramientas–, y mi hijo de 10 años es increíble, hasta me hace dibujos con esquema con el experimento sobre el litio.

– El coronavirus le pilló investigando los trastornos mentales y cómo se relacionan con el sistema inmune, pero saltaron a enfermedades infecciosas...

– A mi jefe (José Manuel Olivares, jefe del servicio de Psiquiatría del CHUVI) y a mi nos gusta muchísimo la discusión científica. Cuando nos confinaron él me contaba lo que iba pasando en el hospital. Discutíamos que esto no es una infección por si misma, sino que había más cosas. Antes de la pandemia estudiábamos la relación que tiene el sistema inmune con la enfermedad mental. El cambio entre los linfocitos del sistema inmune y el cerebro. Con el COVID queríamos saber por qué unos pacientes estaban tan graves y otros eran asintómaticos. Sospechábamos que era el sistema inmune el que hacía todo esto. Olivares, que es un es un cerebrito de psicofarmacología mundial, recordó que el litio tenía un efecto antiviral descrito desde los años 70. Busqué los artículos y nos animaron a dar el salto. El litio tiene efectos antivirales a nivel de muchos virus. Lo probaron con el virus de la fiebre porcina, hubo un experimento con el VIH, con el anterior coronavirus Sars 1. También lo probaron in vitro en Corea y Singapur y mataba al virus.

El científico gallego Carlos Spuch durante la entrevista en un parque de Gondomar MARTA G. BREA

“Tenemos que mejorar la situación laboral de los investigadores españoles”

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–Y sus compañeros ¿no les tildaron de chiflados por meterse en campo de internistas?

– Claro, pero nos pudo la curiosidad científica. A mí me estimuló más que nos cuestionaran. De estar en psiquiatría peleándonos con la depresión y la esquizofrenia pasamos a investigar un problema infeccioso. Al principio tuvimos algunos problemas de burocracia, de egos ... Pero ahora trabajamos con medicina interna, con ucistas y microbiología... Contribuye todo el hospital y también el Sergas. Estoy muy agradecido porque es el primer ensayo que se hace en su totalidad en nuestro hospital: somos médicos, laboratorios y pacientes de centros públicos de Vigo.

–Y empezaron a estudiar a pacientes tratados con litio.

– El litio se utiliza en psiquiatría, especialmente en el tratamiento de trastorno bipolar, porque es un estabilizador del ánimo. Es una sal, no un fármaco complejo, ni un anticuerpo. Al cruzar la lista de pacientes tratados con litio y pacientes con COVID descubrimos que no había ninguno. Echamos mano de colegas en el País Vasco y comprobaron lo mismo, también algún colega de EEUU: Ningún paciente tratado con litio se había contagiado de coronavirus, y algunos eran de factor riesgo.

–Y comenzó el ensayo clínico

– Estábamos seguros de que había algo, y como el litio se utiliza también en el hospital cuando una persona está agitada, caso de algunos intubados, empezamos a seguir a pacientes con COVID que eran tratados con litio, y se vio que mejoraban. Así nació el primer artículo científico que publicamos. El siguiente paso fue el ensayo clínico, cuyo resultado confío tener listo en cuestión de semanas. Se retrasaron varios reactivos de laboratorio y aun no nos llegaron. Estoy deseando ver la gráfica. De momento todo parece que nos da la razón.

– Si esto sale bien habrá un tratamiento barato para enfermos COVID mientras llegan las vacunas.

– Si la agencia del medicamento lo evalúa y acepta, cualquier médico que lo estime oportuno podrá recetar litio para el tratamiento del COVID. Las vacunas son indispensables si queremos vivir con cierta normalidad, pero también hace falta un tratamiento para los enfermos graves en el hospital y no hay. El litio es una sal a la que todo el mundo tiene acceso. Dos famosos psicofarmacólogos con quienes consultamos nos dijeron que el principal problema podría ser que era un tratamiento muy barato y podría perjudicar a las farmacéuticas. Yo no lo creo, no tiene que ver con la lucha por las vacunas que ya están ahí. Hay muchos proyectos en Europa de desarrollo de antivirales.

“Hay que desarrollar nuevos antivirales porque sino los bichos nos van a comer”

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– ¿Qué tenemos que aprender de esta pandemia?

–Que hay que ponerse las pilas para desarrollar nuevos antibióticos y antivirales porque sino los bichos nos van a comer. Nos hemos acostumbrado a vivir y que nadie muera de una infección, al menos en el primer mundo, y esta pandemia ha puesto en evidencia que podemos morir con un virus o una bacteria. En el caso de los antibióticos dejan de hacer efecto por su mal uso, o exceso de uso, pero con los antivirales porque prácticamente no tenemos ninguno.

– También hemos redescubierto que necesitamos científicos.

– Con esta pandemia tenemos que aprender que hay que mejorar las condiciones laborales de los investigadores españoles, obligados a salir fuera y a no volver. Los contratos de mi equipo, que son científicos prácticamente mileuristas, es algo que me quita el sueño. Dos de ellos acaban ahora y ya no se dónde más buscar fondos. A los que mandan les diría que en España tenemos grandes científicos y laboratorios de élite, pero hacen falta otros más pequeños. Formar investigadores requiere muchos años de estudio. Es como en el fútbol, para tener grandes fichajes del Real Madrid o el Barça se necesitan los equipos pequeños.

“Tratar de explicar cómo el cerebro es capaz de hacer lo que hace me apasiona”

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– Estudió biología, se doctoró en neurociencia y es investigador. ¿Tuvo siempre clara su vocación?

– Si. Cuando entré en la Universidad desconocía a qué especialidad iba a dedicarme. Vengo de familia de médicos pero de primera no entré en Medicina, sino en Biología, y aunque de segundas pude matricularme, ya me gustaba demasiado la Biología. Acabando la carrera no sabía en qué campo meterme. Conocí al catedrático de Fisiología Endocrina y me fui a neuroendocrinología. Cuando me doctoré en 2003 tenía claro que iba a dar el salto de investigar el cuello al cerebro. En el CSIC me quedé prendado ya de la neurociencia.

– Lo dice con pasión. ¿Que le atrapó del estudio del cerebro?

– Se sabe mucho pero no se sabe nada de cómo funciona un cerebro normal y lo considero la base, el órgano del control de todo. ¡Tratar de explicar cómo el cerebro es capaz de hacer todo lo que hace me apasiona! Y cuando no funciona bien y da lugar a la enfermedad, estudiarlo me alucina. Estar viendo pacientes con depresión, o esquizofrenia, o bipolares... Son cosas tan diferentes y, en el fondo, tienes ahí delante pequeñas cosas que cambian y facilitan el mal funcionamiento. ¡No se sabe nada de cómo funciona todo esto, a mi me tiene fascinado!

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