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Mar Romera - Maestra y psicopedagoga

"Ojalá la educación no vuelva a ser igual tras la pandemia: necesita una revolución"

"La pregunta no es si el estudiante copia, sino si aprende algo"

Mar Romera en una conferencia. // Bernabé / Javier Lalín

Mar Romera en una conferencia. // Bernabé / Javier Lalín

En la comunidad educativa soplan vientos de cambio como un efecto colateral de la pandemia. No solo lo perciben desde Galicia docentes, expertos en didáctica o progenitores, sino que es una sensación extendida. También especialistas en pedagogía y educación emocional como Mar Romera, asesora en la implantación de programas de innovación en diferentes centros del país y formadora del profesorado tras ser ella misma docente y conocer el mundo educativo de cerca, lo consideran así. O al menos debería ser así. No obstante, teme que no se aproveche la ocasión para afrontar una transformación radical del sistema que ya se tenía que haber abordado.

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-La pandemia ha obligado a ajustes en la educación. ¿Cree que la educación no volverá a ser la misma tras la crisis sanitaria?

-Lo que opino no es que no volverá a ser la misma, sino que ojalá no vuelva a ser la misma. Creo que, como decía Chaplin, hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas. El sistema educativo que venimos practicando en los últimos 50 años desde mi punto de vista no es adecuado ni a la infancia ni a las necesidades. Hemos intentado contener una evolución y pienso que esta situación de crisis puede ser una opción a que hagamos las cosas diferente. Lo que pasa es que en esta encrucijada tenemos también la posibilidad de hacerlo peor, pero quiero ser optimista.

-Ya hace varios años advertía de que había que darle una vuelta tremenda al sistema o se caería.

-Lo sigo pensando. Debe dar un vuelco. Debe dejar de entenderse como instrucción. Debe romperse el concepto de evaluación como calificación que tenemos. Por ejemplo, estos días veía las noticias y se planteaban que algunos estudiantes al examinarse en formato digital se copiaban y toda una polémica alrededor de si el sistema así hace que los estudiantes se puedan copiar en los exámenes. Y yo pregunto: ¿Alguien se ha cuestionado si con este sistema el estudiante aprende? No sabemos enfocar, como nos copiamos y nos hemos copiado toda la vida... Pero la pregunta no es si se copian; la pregunta es si aprenden algo. Seguimos desviando la mirada del camino.

-¿Qué propone?

-Propongo un cambio de perspectiva absoluta, una situación educativa ajustada al siglo XXI donde se entrenen, trabajen y desarrollen propuestas ajustadas a las habilidades propias del ser humano: creatividad, resolución de conflictos... Pero no a la reproducción instructiva, eso ya pasó, era del siglo XIX y para preparar a la infancia a la producción industrial, pero ahora necesitamos prepararlos a la producción social, a la vida en comunidad y al desarrollo de personas que resuelven de forma creativa situaciones muy complejas. Para ello precisamos un cambio radical y esto sería una oportunidad.

--Al margen de lo que desea, ¿se atreve a pronosticar cómo será la vuelta a las aulas en septiembre?

-Si la vuelta a las aulas en septiembre se hace a partir de las ocurrencias que pueden cambiar cada día de las personas que nos informan de esto, puede ser una locura. Cuando se habla de que el 50% se queda en casa... ¿en serio? ¿Qué necesitan los peques? ¿Llegar a clase con pupitres separados a dos metros e inmovilizados unos de otros? Sería un paso retrógrado hacia el pasado que además tienen la desfachatez de justificarlo en innovación porque usamos tecnología. Pero utilizar una tecnología no es evolucionar. La evolución real debe venir por el acompañamiento del ser y eso viene de la mano de otros.

-¿Qué quiere decir?

-La escuela debe estar pensada para compensar lo que no se da de manera natural. La infancia necesita de otros iguales y la escuela debe enfocarse de tal modo que sea esto lo que le ofrezca. O intentamos mirar de otra manera e intentamos romper los espacios tal como los tenemos concebidos y hacer pequeños grupos de cara a un facilitador o a un referente que los acompañe, saltándonos la estructura de horarios, de materias, exámenes y todo lo demás o realmente no habremos aprendido nada.

-Propone algo muy revolucionario, un cambio de paradigma. Horarios, estructura o pruebas son el esqueleto del actual modelo.

-Es el esqueleto de un modelo donde fracasan al menos uno de cada cuatro, donde hay problemas serios de tratamiento psicológico o psiquiátrico en uno de cada cinco niños, donde no se están dando respuestas a lo que la sociedad pide.

-¿Y qué opina de llevarse materia para el curso que viene para recuperar lo que no se ha dado?

-¿Y qué no se ha dado ? ¿El máximo común divisor o la II Guerra Mundial? Esto no tiene importancia. Se demostró que en septiembre con exámenes iguales baja entre 3 y 4 puntos la nota. Muchas veces he dicho "no os preocupéis, el cloro de la piscina, la sal del mar, se lleva los contenidos". Si la vivencia de los alumnos ha sido absolutamente alternativa a lo normal, vamos a mirar de otra manera porque esos procesos de maduración se han producido y de modo mucho más bestia que en una escuela normal: la pérdida de familiares, la no despedida, el confinamiento en 40 metros cuadrados de varias personas? Cuando los peques han tenido toda esa vivencia, ¿vamos a pensar que no dimos el máximo común divisor? Parece el argumento de una película de Berlanga.

-¿Qué deberían aprender las autoridades educativas de todo esto?

-Algo fundamental que podemos aprender de esta situación es que la escuela necesita no evolucionar, sino una gran revolución; que para educar a un niño hace falta toda la tribu y que la comunidad entera es imprescindible. Que familia y escuela que familia y escuela no son equipos contrarios de un mismo partido, sino que son posiciones diferentes dentro del campo, pero en el mismo equipo, y que o trabajamos juntos o vamos a tardar muchísimo tiempo en poder evolucionar realmente en algo que merezca la pena.

"La tecnología es un recurso, no un fin, y jamás debe entenderse en educación como sustituta de personas"

-Hay voces que defienden que la digitalización ha llegado para quedarse. ¿Usted qué opina?

- Es un recurso, nunca un fin. Las tecnologías son el recurso del siglo XXI y hay que integrarlas en el sistema sobre todo para desarrollar un pensamiento crítico. Por ejemplo, las redes sociales deben estar en el modelo educativo. Tiene más sentido para un adolescente entender cómo funcionan y por qué un pensamiento crítico que el máximo común divisor. Desde ese enfoque, tecnología en el modelo educativo, sí; como apoyo, sí; como sustituto de personas, jamás, menos en educación y en nuestros tiempos.

-¿Ha sabido el sistema educativos acordarse de las personas en ese uso de la tecnología?

-Como estructura global no, pero muchos docentes han hecho un trabajo de acompañamiento en lo emocional y en el ser y el estar maravilloso y lograron dejar en un segundo plano la resta con llevada.

-La enseñanza on line reveló una brecha digital preocupante.

-Esa brecha ya estaba porque la escuela no estaba pensada para compensar, sino para homogeneizar. Ahora es una excusa que hay niños que no tienen acceso a las tecnologías o a una tarjeta wifi.

-Algunos docentes advierten de carencias en la formación de padres para este sistema digital...

-Pero eso es que lo estamos haciendo mal porque la escuela está para compensar lo que no se da de forma natural, no para generar más brecha. Pero es porque lo estábamos haciendo antes y hemos intentado trasladar el mismo mediocre sistema presencial al mismo mediocre sistema on line. Pero cuando un peque no tiene un dispositivo o datos o no lo podemos encontrar, ¿es tan difícil pensar que ya tenía antes graves dificultades? ¿Que ya estaba fuera del sistema?

-Es seguidora de Tonucci y de contar con los niños. ¿Los tienen en cuenta las autoridades?

-Se piensa tan poco en ellos que se dijo que un buen sitio para ir eran el "súper" y el banco. Y ahora sugieren escolarizarlos a dos metros...

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