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Antecedentes familiares y pocas treguas

Los neurólogos afirman que no existen dos migrañas iguales. En el caso de María Ojea, esta no está relacionada con el consumo de ningún alimento o sustancia. Ha descartado esta posibilidad a base de ir suprimiendo determinadas ingestas siempre con el mismo resultado: el dolor persistía en intensidad y frecuencia. Solo el alcohol favorece la jaqueca en su caso. "Jamás he podido tomarlo. Es una sustancia prohibida para mí", afirma.

La migraña solo le ha dado dos respiros, durante sus dos embarazos, aunque tras los partos, volvieron las crisis. Y ahora, ya que hace cerca de cinco meses las migrañas se presentan cada quince días, lo que en su caso es un gran avance.

La anestesista viguesa procede de una familia con antecedentes migrañosos. Su abuelo y una tía paterna también la sufrían, al igual que su hermana pequeña, aunque sus crisis no han sido nunca ni tan fuertes ni tan frecuentes.

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