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Tatuajes tan propios como el ADN

Diseñadores vigueses exploran nuevas temáticas: desde Rosalía de Castro a un atardecer en Bouzas

Tatuajes tan propios como el ADN

Cada vez más estudios de tatuaje abren en Vigo y en sus alrededores. Médicos y abogados han pasado por el estudio de tatuajes Kaos Concept Tattoo, y recientemente una octogenaria se convirtió en la clienta de honor de Boa Tinta. "Los futbolistas y los famosos en general han ayudado a visibilizar esta afición" afirma Álvaro López, propietario del local redondelano. Por su parte, Alberto Suárez, dueño de Boa Tinta, reconoce que cuando comenzó en el mundo de las agujas, este estaba envuelto en una especie de secretismo. "Antes la situación era peor. Había más prejuicios", reconoce.

La moda de enseñar el cuerpo ha convertido esta industria en un auténtico fenómeno en auge. En la temporada estival los tatuajes asoman en las playas y en las piscinas. Letras chinas, escorpiones, rosas, Betty Boops son hijos de la década anterior. Ahora los suceden los infinitos y toda una serie de iconos como Frida Kahlo.

Las mejoras en las máquinas y en el material tienen parte de responsabilidad en este fenómeno. "Hace quince años las máquinas eran de bovina: hacían más daño y la calidad era peor", sostiene Alberto Suárez. Además, las novedades tecnológicas y la emergencia de tiendas en línea asiáticas han aumentado la producción propia. "Son muchos los aficionados que compran una máquina y comienzan a tatuar sin un conocimiento previo en diseño", informa Alberto Suárez quien informa del riesgo que esto implica: "El tatuaje es para toda la vida".

La sociedad también ha evolucionado y con ella la percepción del tatuaje. Álvaro López reconoce los avances que se han dado en la lucha contra los prejuicios, aunque afirma que todavía queda camino por recorrer: "Llevamos 15 años de retraso respecto a países como Rusia".

Para Miguel Castro tatuarse es similar a decorar la casa: "Con el tatuaje decoras tu cuerpo. Aun así, hay ciertas barreras". Él pone el caso de un tatuaje en la cara: "Es inevitable que la gente te mire asombrada y llames la atención con todas las consecuencias que ello implica en tu vida laboral".

Un toque original

Miguel Castro prefiere alejarse de la industria convencional limitada a tatuar sin aportar un toque original. Es una máxima que implica más esfuerzo. El récord de horas de trabajo se lo llevó el tatuaje de un poema con imágenes. "Es muy importante la apariencia. El tatuaje es pasa siempre", afirma Miguel Castro acordándose de un tatuaje que hizo basado en el mito de Sísifo.

La mayoría pretende realizar tatuajes originales, persuadiendo al público de no repetir los mismos. "Al final somos diseñadores y nos gusta crear algo nuevo", reconoce Álvaro López. Atracciones de la ciudad como Cíes, Puente Rande y la ría son tatuajes habituales. Alberto Suárez ha tatuado la silueta de Galicia, la cara de Rosalía de Castro y hasta al dinoseto. Andrea Martínez, de Rataloka, ha hecho también dibujos de postal representado al puente de Bouzas con las Islas Cíes detrás. También han dibujado vieiras, percebes y figuras icónicas como Castelao.

"Los tatuajes se hacen por muchos motivos. No hay uno en general", afirma Alberto Suárez. "Los hay quienes quieren tatuarse la cara de su madre como recuerdo y quien sen tatúa una araña por miedo a los arácnidos", explica. Miguel Castro llegó a protagonizar el año pasado un concurso viral por el que regalaba un tatuaje con la cara del alcalde de Vigo, Abel Caballero. Pero el proyecto al final no cuajó. Quienes ganaron este premio rechazaron hacerse la cara del regidor oriundo de Ponteareas. El caso más raro al que se enfrentó Alberto Suárez fue el de un cliente que le pidió tatuarle la cara de su exnovia con la cual llevaba separado 5 años.

El neotradicional

"Me piden sobre todo manchas de acuarela", afirma Miguel Castro. En Boa Tinta, sin embargo, estas están desfasadas y apuestan por el neo tradicional: "Son más profundos, pero no respetan las proporciones como lo haría un tatuaje realista". En Kaos Concept Tattoo prefieren la tinta negra y los tatuajes con contrastes.

Los estudios de tatuajes reciben tantas solicitudes en verano como en invierno. La diferencia está en el esfuerzo que deben hacer los tatuados. Ellos deben protegerse del sol los tres primeros días y dotarse de crema. La simple omisión podría afectar al aspecto del tatuaje y a la regeneración de la piel. "Los rayos uvas fracturan las partículas de pigmentación", explica Miguel Castro. Es por ello que en verano muchos tienden a tatuarse trabajos pequeños para facilitar la cicatrización. Sin embargo, los avances en la cosmética han permitido que cremas de protección solar cicatrizantes hayan salido al mercado y los clientes puedan disfrutar del sol.

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