20 de noviembre de 2017
20.11.2017

Carmen Lago, premio Esplai: "La mujer prostituida no es más que una víctima"

La presidenta de la Asociación Faraxa reclama medidas para las prostitutas y que la lucha contra esta práctica se centre en el cliente y no en la mujer

20.11.2017 | 01:17

La presidenta de la Asociación Faraxa pola Abolición da Prostitución, la viguesa Carmen Lago, fue galardonada ayer con el galardón "Impulso al Tercer Sector" de los VIII Premios Fundación Esplai, con los que esta organización sin ánimo de lucro reconoce a aquellas personas que colaboran, desde el voluntariado, en causas sociales y que representan los valores de promoción de la sociedad civil, innovación en el ámbito socioeducativo y trabajo por la inclusión a través de las nuevas tecnologías. La entrega tuvo lugar ayer en la Casa del Lector de Madrid, dentro del Foro Fundación Esplai 2017, su principal encuentro anual.

La presidenta de Faraxa confesó sentirse "emocionada y muy orgullosa" de este premio, para el que fue propuesta por Contorna Social de Vigo. "Me siento muy orgullosa de haber sido elegida por lo que supone de reconocimiento a mi trabajo y a mi lucha contra la prostitución y la explotación sexual, y la defensa de las víctimas de trata", manifestó Lago, cuya andadura profesional en el ámbito social comenzó como mediadora en la asociación Alecrín, donde trabajó durante diez años, aprovechando sus conocimientos y experiencia como expolitoxicómana y exprostituida.

Lago hizo extensible este galardón a todas las personas que forman el equipo de Faraxa y también a las mujeres con las que trabajan, para las que reclamó alternativas que no tienen y educación para poder salir de la prostitución. La presidenta de Faraxa recordó que sin demanda no hay oferta y exigió que se enfoque más al cliente y no tanto a la prostituta. " La mujer prostituida es una víctima. La prostitución también es violencia de género, y muy dura, durísima", manifestó.

Faraxa atendió en 2016 a 502 mujeres en su centro de día y tuvo más de 3.460 visitas. Faraxa realiza también un intenso trabajo de campo en Galicia, Asturias y Castilla y León, tanto pisos, calles y club. Solo el año pasado detectó 36 casos de trata de personas, de las cuales solo dos fueron denunciados. "Muchas mujeres se niegan a denunciar porque tienen miedo", añadió la viguesa.

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