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Entre la práctica médica y la docencia en los mejores hospitales del mundo

Con el pulmón a la cima del mundo

El cirujano torácico gallego Diego González Rivas estrenará en Galicia un documental que muestra cómo divulgó su técnica en hospitales de Asia y que culmina en el Tíbet

Siete días, siete ciudades y más de veinte mil kilómetros recorridos. El cirujano gallego Diego González Rivas del hospital de A Coruña, acaba de llegar a Galicia después de un congreso en Estrasburgo. El médico puntero en una técnica de cirugía de pulmón mínimamente invasiva, que acaba de ser tentado para dirigir un equipo de profesionales del Shanghai Pulmonary Hospital, saldrá unas horas más tarde de que se realice esta entrevista rumbo a Hong Kong, Taiwan, Berlín, Israel y Croacia. "Tengo cuatro días a final de mes", afirma el especialista con el tono de quien habla de vacaciones.

Ese frenesí vinculado a la enseñanza de la técnica ya lo ha llevado por hospitales de toda Asia. Su periplo por el "gigante asiático" y el cansancio de ese esfuerzo -el agotamiento se encarna en el rostro del médico que se va demacrando de forma paulatina- queda reflejado en un documental que se presentará en mayo en Galicia y luego en China y contará con ayuda de la fundación María José Jove. "Queremos que los espectadores viajen con el documental, que muestra que incluso en lugares remotos de Asia y del mundo se puede divulgar y dar a conocer la técnica", asegura Diego González Rivas. El profesional enseña un avance del trabajo audiovisual en chino: siete días enseñando cómo operar un pulmón a través de un solo orificio de entrada para el instrumental, en ciudades separadas 3.000 y 4.000 kilómetros. Sería el equivalente de realizar hoy una cirugía en Vigo, mañana en Moscú y pasado en Italia? De hecho, el trazado del médico se muestra en un mapa de China marcado en rojo que abre y cierra el documental. Líneas que atraviesan de sur a norte el país del sol naciente.

"Queríamos reflejar la intensidad de las operaciones por el mundo, la enseñanza continua y el interés que genera esta técnica, que queda plasmada en la divulgación en Asia", argumenta. "En China valoran mucho las técnicas mínimamente invasivas", prosigue González Rivas. Dedicación, esfuerzo? y hasta sacrificio, son algunas de las palabras clave que repite el doctor. Mientras, vemos cómo coge aviones y se interna en hospitales de tecnología avanzada, ante los ojos de equipos médicos atentos a lo más mínimo.

Este documental se va a unir con la versión larga de un trabajo Seven days, seven cities, dirigido por Daniel López -que ya se había inspirado en la vida de Diego para It is life (presentado el año pasado en Berlín)- y con la producción gallega de Mandeo Records.

Y lo último en rodar ha sido el techo del mundo. El Tíbet es un contrapunto que muestra no solo un par de hospitales del país, sino la idiosincrasia de sus habitantes. La medicina tradicional tibetana, donde no se diagnostica cáncer de pulmón, contrasta con una sociedad china que, cada vez más atrapada bajo la polución y el aumento del tabaquismo, ha visto dispararse el número de casos de cáncer pulmonar. "En China han aumentado mucho los casos, además de que es una población gigante tienen un programa importante de 'screening' pionero y por el que detectan muchos tumores precoces; sin embargo en Tíbet no se operan casi de cáncer de pulmón y los casos que se detectan están muy avanzados, tampoco hay tecnologías para verlos", explica Diego González Rivas.

La mayoría de la población tibetana apenas va a al médico y no todos tienen acceso a los hospitales -por ejemplo, en un monasterio a 5.100, así como otras zonas apartadas-. Las distancias en el desarrollo de la medicina y la tecnología también se visualizan entre los dos países.

El rodaje allí duró unos seis días. El mal de altura se cebó en sus cuerpos. No en vano, en uno de los lugares en los que durmió el equipo había una botella de oxígeno y un botón del pánico. Diego, a pesar de haber sido deportista (y médico de la Selección española de surf) también se resintió. "Lo llevé bien, pero es cierto que costaba respirar y durante algunos días, dormir". Se fueron aclimatando tras llegar directamente de Shanghai a la capital tibetana, a 3.800 metros.

A casi menos 20 grados, Diego tuvo la oportunidad de convivir con una familia en la época más dura del Everest: en enero. "Tienen una dedicación religiosa absoluta y las convicciones espirituales están por encima de todo. Su filosofía de vida persigue vivir el momento. En las enseñanzas del budismo, todo momento es ahora y todo lugar es aquí".

González Rivas, a quien acaban de destacar entre los 10 mejores médicos españoles en los premios Top Doctors Awards, luego del Tíbet operó en Arabia Saudí, Jordania y Egipto. Del 16 al 18 de marzo,estará un simposio en el hospital más importante de Berlín, el Charité, y uno de los mayores de Europa.

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