26 de agosto de 2014
26.08.2014

Objetivo: salvar el edificio Clesa de Alejandro de la Sota

Una campaña ha recogido ya cerca de 2.000 firmas contrarias al derribo de una de las obras más emblemáticas del arquitecto pontevedrés

26.08.2014 | 01:34
Edificio Clesa, en el distrito madrileño de Fuencarral.

El arquitecto pontevedrés Alejandro de la Sota diseña a principios de los sesenta la central lechera Clesa, que se levantaría en la madrileña calle Herrera Oria, en el distrito de Fuencarral. Fue uno de los primeros edificios en emplear una estructura de hormigón pretensado con tirantes de acero, una solución que adoptó el arquitecto ante la escasez de hierro. Se la considera una joya de la arquitectura industrial española del siglo XX, lo cual no ha impedido que una inmobiliaria proyecte derribarla en breve plazo. Una campaña de recogida de firmas busca librarla en extremis de la piqueta.

Construido en 1961, el edificio Clesa fue "un hito en su época", recuerda la Fundación Alejandro de la Sota, un bellísimo ejemplo de la mejor arquitectura industrial, que reflejaba como pocos el afán de modernidad y desarrollo del sector lácteo iniciado en la década de los cincuenta. "De hecho", detalla la entidad encargada de velar por el legado del arquitecto pontevedrés, "De la Sota realizarán en estos años, entre 1955 y 1969, seis proyectos de centrales lecheras aunque Clesa es el único que construye".

Fue, recuerda la misma fuentes, de las primeras obras que se llevaron a cabo en España con estructura de hormigón pretensado, cuyo objetivo era lograr "la mayor diafanidad en la manera de cubrir las naves de fabricación" y, especialmente, afrontar con imaginación la escasez de hierro en España.

El exterior de la fábrica estaba dominado por cubiertas escalonadas en forma de dientes de sierra. Por su parte, el interior se caracteriza por los volúmenes diferenciados y bien ordenados, que son escenario de las diversas funciones dentro de la fábrica.

A pesar de este reparto de los volúmenes, una fragmentación debida en buena medida a exigencias higiénicas, el interior de las naves se percibe como un espacio continuo.

Alejandro de la Sota escribiría sobre esta obra: "Siempre llama la atención, hace más años, el orden del equipaje sobre los coches de los toreros, siempre rematado con los estoques y el botijo. ¡Perfecto! El contenido de un edificio es el conjunto de menores contenidos de distintas funciones. El acierto en el orden dentro de las partes y en el orden del todo es una manera de plantear nuestras edificaciones... ¿Hagamos como los toreros! Clesa está formada por una serie de volúmenes parciales que corresponden cada uno a una función destinada en la fábrica; cada uno funciona bien con independencia de los demás y la relación de unos con otros es como las piezas de un reloj. Al equipaje de Clesa se le ve su orden".

Pasado medio siglo de su construcción, el edificio Clesa está considerado una joya. Forma parte del catálogo inicial del Plan Nacional de Patrimonio del siglo XX, elaborado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España y en 2001 el Ayuntamiento de Madrid se comprometió a incluirlo dentro de su Catálogo de Elementos Protegidos, "pero nada se ha hecho", recuerda la Fundación De la Sota.

Y es que a pesar de su aparente solidez el patrimonio arquitectónico industrial es en realidad muy frágil. Habitualmente, solo el cambio de usos basta para "argumentar" su derribo y/o abandono o su alteración irreversible.

La Fundación Alejandro de la Sota es una de las organizaciones que denuncia la pretensión, por parte de la inmobiliaria Metrovacesa de demoler la fábrica. "Sólo se puede detener el derribo", detalla la misma fuente, "si se abre un expediente de protección, potestad que tienen el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid. Pero ambas administraciones se niegan a ir más allá de las buenas palabras, y rehusan proteger el edificio".

Alrededor de 2.000 personas han respaldado ya con su firma la campaña iniciada en la plataforma Change.org para frenar el derribo del edificio Clesa. Sus impulsores recuerdan que en 1999 "el Ayuntamiento de Madrid permitió que se derribara otra joya arquitectónica, la Pagoda de Miguel Fisac, que seis años antes se había comprometido a proteger" e invitan a sumarse a la iniciativa y evitar así que la fábrica diseñada por Alejandro de la Sota acabe siendo también víctima de la piqueta.

La petición se eleva al Ayuntamiento, la Comunidad de Madrid y el director general de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid y diversos arquitectos apuntan a que el edificio podría con facilidad transformarse en un centro (artístico, social etc) que además contribuyese a reactivar y animar la zona, volviendo a empezar desde el mismo hermoso, plural y ordenado lugar.

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