04 de agosto de 2019
04.08.2019
Festival SonRías Baixas y y El fin de fiesta

El SonRías bate su marca histórica y supera los 22.000 asistentes

El SonRías Baixas cerró el sábado su decimoséptima edición tras tres intensos días y una veintena de bandas

04.08.2019 | 02:10
La playa de Banda do Río fue uno de los lugares elegidos para el relax en el tiempo entre conciertos. // G.Núñez

El Festival SonRías Baixas de Bueu despidió ayer su decimoséptima edición. El próximo año cumplirá su mayoría de edad, una celebración a la que llegará con una trayectoria consolidada y con la marca de ser el "festival para os festivaleiros". Bueu se ha convertido en este arranque del mes de agosto en lugar de peregrinaje para los aficionados a la música, que durante tres días pudieron disfrutar de un menú de playa, pulpo de la ría, vino tinta femia de Cela, naturaleza y, sobre todo, de una amplísima propuesta musical con cerca de una veintena de artistas.

El Festival SonRías Baixas entonó ayer su particular "Pobre de mí". Durante tres días los "festivaleiros" tomaron literalmente Bueu, llenando la playa de Banda do Río, bares, terrazas y la zona de acampada dispuesta por la organización. Toda una inyección económica para el sector comercial y hostelero del municipio en el ecuador del verano.Esta misma mañana la organización ofrecía el balance definitivo de asistencia, con más de 22.000 personas a lo largo de las tres jornadas. Ayer fue el último día de fiesta, con la agenda más completa e intensa. María Xosé Silvar "Sés", Boikot, Segismundo Toxicómano, Zea Mays, Dakidarría y la siempre esperada presencia de La Pegatina llenaron de música el recinto de A Estacada. La banda catalana contó con una invitada especial: Sabela, la cantante gallega que estuvo en Operación Triunfo. Y además brindaron al público "Morriña", uno de sus temas en gallego.

El recinto de A Estacada ocupa una superficie de una hectárea de terreno, con una zona cubierta de casi 2.000 metros cuadrados. Allí estaba el escenario principal, el Super Bock, y en la zona exterior estaba el Fest Galicia. Allí comenzó la música a partir del mediodía con una actuación sorpresa: Poetarras. Los cangueses decidieron hacer "un parón en su actual parón musical" y ofrecieron un concierto al númeroso público que desafió al sol y al calor para acudir al recinto. Esta primera parte de la jornada era de puertas abiertas, con entrada gratuita y se calcula acudieron casi 4.000 personas. La actuación de Poetarras fue el preludio del regreso a Bueu de Sés, que ya estuvo en el SonRías hace dos veranos. La cantante interpretó temas de todos sus discos, un repertorio que arrancó "Co xenio destrozado" y en el que fueron cayendo canciones como "2000 anos máis", "Tambores de mar", "Semente de vencer", "Admirando a condición", "Algo que me anime" o "Non son fada". Para el bis dejó "Xirarei", "Porco blues" y "Tempestades".

La jornada del sábado es sinónimo de gastronomía. Si el viernes hubo una cata de vino tinta femia en el astillero de Banda do Río, ayer volvió a abrir sus puertas el espacio Casa SonRías, en la que el protagonismo fue para el pulpo y la marca de calidad Polbo das Rías. Había empanada, pizza, croquetas, hamburguesas y hasta fideuá de cefalópodo y almejas. El SonRías no se olvidó de nadie. Los veganos tenían un menú cien por cien vegetariano y una de las iniciativas más aplaudidas fue la zona con comida y bebida apta para celíacos, un puesto certificado por la Asociación de Celíacos de Galicia. Un detalle que le valió numerosas felicitaciones a la organización del festival a través de las redes sociales. La demostración de que ir de festival es perfectamente compatible con una buena alimentación.

Una de las "festivaleiras" que acudió ayer a mediodía fue la presidenta de la Diputación, Carmela Silva, acompañada de las diputadas Ana Laura Iglesias y Victoria García. El SonRías forma parte del programa "Festivais Rías Baixas" y de la iniciativa "Fame de Festivais" de la Diputación. La institución provincial estaba también presente a través de una campaña para concienciar sobre el reciclaje y el buen uso de los plásticos y otra contra la violencia machista, con los eslóganes "Lembra eu decido, ti respectas" y "Conta conmigo, eu respéctote". La Xunta de Galicia estaba a su vez representada a través de la Axencia Galega das Industrias Culturais (Agadic), que tenía un espacio propio para campañas de concienciación social, ambiental y lingüística.

El Festival SonRías Baixas no ha parado de crecer desde que nació en la pista de Banda do Río como "Troula na Banda". La edición de este año contaba con un presupuesto de medio millón de euros y durante estas semanas ha dado trabajo a cerca de 170 personas. Esa cifra sube hasta casi las 350 si se incluye a las bandas y al personal técnico que las acompaña. Solo en las barras del festival había casi medio centenar de trabajadores, a los que había que añadir otra docena del servicio de limpieza, 30 en el apartado de seguridad y 10 en la taquilla. A ellos hay que unir las más de 45 personas que trabajaron en el montaje de toda la infraestructura del festival. El SonRías fue pionero en su día en emplear la tecnología cashless o pago con pulseras, que ahora han adoptado la mayoría de eventos.

Impacto económico

Después del concierto de Sés y de la comida en el espacio Casa SonRías llegó el momento para tomarse un descanso y para reponer fuerzas para lo que estaba por venir. Unos se fueron a la playa, otros de "terraceo" y hubo quien fue a echarse una siestecita a la zona de acampada. La asistencia de "festivaleiros" fue tanta que el jueves ya se agotó el espacio en las dos hectáreas habilitadas para acampar y hubo que abrir una zona suplementaria de 2.000 metros cuadrados. En total se calcula que hubo 4.500 personas en el área de acampada. El impacto económico del SonRías Baixas es enorme en la economía local. Un estudio elaborado con la Agadic y la Universidade de Santiago (USC) cifró ese impacto en 1,14 millones de euros en la edición pasada.

El recinto de A Estacada volvió a abrir sus puertas a partir de las 20.15 horas para dejar paso a las cinco bandas encargadas de poner el broche a la edición de 2019. Los primeros en subirse al escenario Super Bock fueron Boikot, con una mezcla de rock urbano y fiesta balcánica. Luego llegó el hardcore-punk de Segismundo Toxicómano y el pop rock en euskera de los Zea Mays.

Pasadas las doce y media de la noche hicieron su aparición los músicos de La Pegatina, una de las actuaciones más esperadas de este año. La suya fue una actuación con sorpresa incluida. Algo se podía intuir a lo largo del día en las redes sociales. La cantante Sabela, que estuvo en la edición de 2018 Operación Triunfo, se dejó caer por el SonRías y decía que si alguna banda la invitaba a cantar se subía al escenario. Esa invitación llegó desde La Pegatina y juntos interpretaron "Olivia". El grupo, que llegaba a Bueu con una gira titulada "La fiesta más grande", cumplió con creces con ese objetivo y ofreció temas como "Y volar", "Non e fácile", "Muérdeme", "Sonqueson", "Y se fue", "Heridas de guerra", "Una mirada", "Mari Carmen" o "Melo Gat Rumberu". La canción con Sabela no fue el único guiño a Galicia en el concierto de ayer. "Eu teño morriña/ Eu quero volver/ A miña terra/ Que me viu nacer/ Eu teño morriña/ Eu quero volver / Camareiro outro vaso/ De licor café". Era "Morriña", uno de los temas en gallego de La Pegatina.

Los encargados de bajar el telón fueron Dakidarría, otro de los grupos clásicos en Bueu y que siempre transmiten buenas vibraciones. Aún hubo tiempo para una sesión a cargo de Ninhodelosrecaos Dj en el escenario Fest Galicia. Se trataba del alter ego de Rubén Sierra, uno de los cantantes y guitarristas de La Pegatina. Un fin gran fin de fiesta... y ya queda un día menos para el SonRías 2020.

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