05 de junio de 2019
05.06.2019

La Caracola de Donón vuelve a agrietarse y todo apunta al sobrepeso por la gente que se sube a la escultura

-En 2014 el Concello ya tuvo que fundir juntas -La obra de Lito Portela es todo un símbolo

05.06.2019 | 01:53
La Caracola de Donón, ayer // Gonzalo Núñez

La escultura de la Caracola de Cabo Home, en Donón, obra del escultor cangués afincado en Moaña Lito Portela, y que es todo un símbolo de este municipio y de la península de O Morrazo, vuelve a presentar grietas en sus juntas de soldadura. Lo advirtieron varias personas que fueron a visitar la obra y que aseguran que hay juntas en sus barras de acero con roturas. Todo ello posiblemente sea debido al sobrepeso que aguanta la obra ya que las personas que acuden a ella trepan por sus barras.

No es la primera vez que el Concello de Cangas tendrá que hacer frente a un deterioro así que además supone un peligro para las personas que se suben a la Caracola. En el verano de 2014 los operarios municiples tuvieron que proceder a la soldadura de varias juntas que estaban totalmente separadas y que ponían en peligro la estructura de la obra, instalada en el acantilado de la Costa de A vela en 2004.

Lito Portela siempre sostuvo que la pieza la había concebido para que la gente se metiera en ella y pudiera "escoitar-lo mar dentro da buguina" o hacerse una foto con el Océano Atlántico de fondo. Pero cuando empezaron los primeros deterioros, el artista alertaba de que las fisuras en las juntas eran debido al exceso de carga. La escultura estaba ideada para que la gente pudiera interactuar, tocarla, pero no para soportar grandes cargas. Entonces se alertaba de que el problema era que se subían cinco o más personas a la vez y que en esta situación era normal que las juntas cedieran con el riesgo de romper. Incluso se decía que la gente se subía a hacer botellón.

El desgaste de la obra de Lito Portela también puede deberse, y así lo sostenía en 2014 el Concello, a los efectos de los temporales y la salitre por su ubicación, expuesta al mar abierto, que acabaría afectando al acero. De todas formas, el autor consideraba que este material, que se utiliza en la construcción de los barcos, aguanta las duras condiciones del mar, por lo que dudaba que las grietas se abrieran por los efectos de los temporales. Lo cierto es que las grietas la hacen peligrosa.

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