14 de julio de 2008
14.07.2008

El Concello detecta ventas irregulares de puestos en el mercadillo cangués

14.07.2008 | 02:00
El control de tráfico es una de las cuestiones que pretende solventar el nuevo reglamento del mercadillo. Los vehículos invaden ya la calzada y provocan problemas. de congestión de tráfico. También la expansión del mercadillo causa recelo entre los comerciantes de las inmediaciones. Es una cuestión de limites, ya que cada vez invaden más su territorio. El Concello detectó que hay personas ya jubiladas que se consideran propietarias de la concesión municipal que tenían. Un asunto que también abordará el reglamento.. /Gonzalo núñez

Acabar con el desorden del mercadillo, controlar la titularidad de los puestos de venta y regular su funcionamiento de acuerdo a la nueva ley del comercio son algunos de los objetivos del nuevo reglamento municipal en el que trabaja el concejal de Desenvolvemento Económico de Cangas, Óliver Álvarez, y cuyo borrador está previsto que se analice próximamente en comisión informativa, además de trasladarlo a las partes interesadas para que hagan aportaciones y sugerencias al documento. Inspecciones municipales detectaron un supuesto "mercado negro" de unas concesiones que son municipales y en las que se habla de precios astronómicos por un puesto bien situado.
Sobre las bases estipuladas por la Secretaría municipal, el edil ha mantenido reuniones con los implicados para trasladarle las intenciones del Concello y saber sus reacciones, ya que tiene interés en "ordenar definitivamente o sector e acabar coa deixadez e o abandono a que estivo sometido o mercadillo nos últimos anos", así como "consensualo antes de aprobalo". Añade que no se trata de un elemento coercitivo, sino que su principal finalidad es servir de herramienta para mejorar el funcionamiento del mercadillo y adaptarlo a los tiempos. Cangas celebra mercadillos los martes y los viernes, aunque éste último es el fuerte de la semana.
Capítulo conflictivo
En el documento figuran la aplicación de la nueva normativa de recogida de residuos, el control de horarios o la disposición a inspeccionar y controlar regularmente los puestos de venta. Este capítulo se aventura como el más conflictivo, ya que, aunque hay algunos "puntos de consenso", varias de las reuniones mantenidas hasta ahora han sido tensas. El problema principal radica en que algunos titulares de puestos que ya no ejercen la actividad han "vendido" sus concesiones a otros comerciantes de forma "ilegal" y sin cumplir con los requisitos de familiaridad exigidos por el concello para una transmisión de este tipo, por lo que ahora ocupan un espacio municipal que no les corresponde y cometen un fraude administrativo El Concello tiene claro que quien no tiene licencia en regla no podrá ejercer, y está dispuesto a rematar con esa situación. La firmeza municipal se ha encontrado ya con opiniones discrepantes, e incluso actitudes violentas con algún sector de los vendedores, que se espera limar en próximos encuentros entre las partes. Entre los interlocutores se encuentran la asociación de vendedores ambulantes y la asociación de amigos del Pueblo Gitano, pero también se trasladará el debate a las fuerzas políticas.

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