02 de septiembre de 2012
02.09.2012

Borraxeiros enciende el horno

La asociación Xeración Nós organiza una malla en esta parroquia de Agolada

02.09.2012 | 14:41
Varios vecinos participaron en la malla de trigo en la Eira de Casal. // Bernabé/Gutier

Aunque la Malla Tradicional de Doade es la recreación más típica en Deza de esta tarea agrícola, no es la única. Ayer, en la parroquia agoladense de Borraxeiros sus vecinos se afanaron en demostrar a los más jóvenes cómo se separaba el grano de la paja y, también, como se cocía el pan antaño.

Una malla que se precie debe realizarse con calor –para que sea más fácil separar el grano–, sobre una era con suelo de piedra –así es más fácil retirar cualquier resto de paja o grano– y, sobre todo, mucha gente, para repartirse las tareas: subir a la meda para pasarse, mano en mano, los mollos hasta la máquina que se encarga de triturar la espiga; recoger en sacos de esparto, el grano de cereal –este trabajo se reserva a mujeres o niños– y volver a atar la paja y hacer con ella un nuevo montón piramidal.
Esta tarea, que continúa la se la siega y precede a la de la molienda, era símbolo de la cooperación y unión vecinal. Sus sucesivas recreaciones en cualquier parte de la geografía gallega, ya sea en Allariz (a mediados de julio), en Lugo (en el ecuador de agosto) o en tierras dezanas. En la comarca, el ciclo de mallas arrancó el pasado sábado, día 25, en Doade y de la mano del Museo Casa do Patrón desde hace 13 años. El próximo domingo, Silleda tomará el relevo en la parroquia de Rellas. Pero entre ambas se cuela la malla tradicional de Borraxeiros (Agolada), que tuvo lugar ayer por la tarde en la Eira de Casal (Vilanova).
Promovida desde la asociación cultural Xeración Nós, la cita no defraudó ni a la organización ni a los visitantes. Aunque el ciclo natural para la elaboración del pan es la malla, posteriormente la molienda para obtener la harina más fina posible y, por último, el cocido del pan o fornada, los de Borraxeiros prefirieron encender antes el horno y elaborar pan y empanadas. Y tienen un más que buen motivo: degustarlas al final de la malla, porque tan arduo trabajo exige reponer fuerzas cuanto antes.
Sesión de baile
Así, a las 16.00 horas todo aquel que quisiese descubrir (o recordar) cómo se amasa la harina de trigo y cómo debe calentarse el horno para obtener un buen pan, pudo disfrutarlo en vivo en la Casa de Casal. Dos horas más tarde y en el mismo lugar, comenzó la malla.
A eso de la caída de la tarde, todos los asistentes, igual que se hacía antaño –porque la malla es un trabajo, pero también una fiesta por la buena cosecha– también pudieron echar unos bailes al son de la música del Grupo de Baile e Gaitas Santaia de Santa Cruz de Oleiros, del concello coruñés del mismo nombre. Tanto esta agrupación musical como los dueños de la Casa de Casal colaboraron de forma desinteresada.
Con esta actividad, el colectivo Xeración Nós incorpora una iniciativa más a su ya de por sí dilatada tarea de recuperación de trabajos tradicionales. La asociación, además, organiza a lo largo del año diversas excursiones a los enclaves más típicos de toda Galicia.

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