Los furanchos de la comarca abren sus puertas a la nueva temporada de 2023

A los pocos que iniciaron la actividad el pasado 1 de diciembre se unirán hoy martes aquellos que aprovecharán el flujo de clientes del puente de la Constitución

La época de furanchos 2023/24 ha quedado oficialmente inaugurada desde el pasado 1 de diciembre. Hasta el próximo 30 de junio tienen un período de tres meses a elegir para abrir sus puertas a la clientela.

Por el momento, en la comarca de Pontevedra son pocos los que se han animado. En Vilaboa, el municipio que más furanchos concentra, solo abrió el día 1 el de O Toural. Se espera que a partir de hoy, 5 de diciembre, se unan más, aprovechando el tirón del puente de la Constitución, durante el cual vienen de vacaciones los vecinos de la zona que trabajan fuera, así como otras personas que no son de aquí y que se sienten atraídas por el fenómeno de los loureiros.

Antonio Juncal, del Furancho O Toural, afirma que el fin de semana ha sido muy bueno. “Esto está a tope, sobre todo porque en esta época son pocos los que abren y porque hay muchas reuniones de familias, amigos, compañeros de empresa...”, explica.

Además, recalca que “hay mucha gente de fuera de Galicia que viene encantada”. “Esto les gusta mucho porque solo lo hay aquí. Es algo que tenemos que potenciar”, considera este vecino de Vilaboa.

Hay que recordar que la tradición de los furanchos es propia de la provincia de Pontevedra, aunque ahora ya la han adoptado en otras zonas de Galicia, como en A Coruña y Ourense.

En cualquier caso, preocupa la falta de relevo generacional, que está provocando que muchos furanchos hayan cerrado ya para siempre. “La gente joven no quiere saber de las viñas, porque dan mucho trabajo, así que esto acabará terminándose”, se lamenta Antonio Juncal.

Por ejemplo, en Vilaboa, municipio de la comarca donde más furanchos llegó a haber, cerca de una veintena, ya solo mantiene abiertos menos de diez.

Un hombre sirve vino de la cosecha de Antonio Juncal.

Un hombre sirve vino de la cosecha de Antonio Juncal. / GUSTAVO SANTOS

Hay que recordar que los furanchos sirven el excedente de los vinos de cosecha propia y que pueden servir tapas para acompañarlo. En el de O Toural ofrecen blanco y tinto de uva autóctona, tempranilla y mencía.

El decreto regulador de los furanchos fue aprobado en octubre de 2012 por la Xunta para preservar una tradición rural en Galicia y regular su actividad evitando competencia desleal con el sector de la hostelería.

Según el texto, la base de los furanchos es la venta de los excedentes de la producción de vino, por lo que, para poder iniciar la temporada de funcionamiento, estos establecimientos deberán tener hechas las declaraciones obligatorias para el sector vitivinícola. Además, deberán tener regulada la totalidad de su viñedo en el registro vitivinícola de Galicia y estarán obligados a presentar una declaración responsable del cumplimiento de todos los requisitos.

El vino que se sirva no podrá ser embotellado, deberá proceder directamente del barril de la cosecha del furancheiro. Además, pueden ofertarse un máximo de cinco tapas de un “conjunto gastronómico interesante.

Los furanchos pueden abrir un máximo de tres meses entre el 1 de diciembre y el 30 de junio.