Un paso elevado asociado a la A-57 remodela uno de los cruces más conflictivos de la N-550 en Vilaboa

Las obras, con un plazo de seis meses, causan retenciones en la intersección con la N-554 | El objetivo es evitar atravesar el vial

El paso sobre la N-550, con la rotonda provisional para conectar con la N-554.

El paso sobre la N-550, con la rotonda provisional para conectar con la N-554. / Rafa Vázquez

El Ministerio de Transportes, que desde hace más de ocho años ejecuta el tramo de la circunvalación de Pontevedra entre Marcón y Vilaboa, ultima la reforma de uno de los cruces más conflictivos de la N-550 en Vilaboa, que servirá de conexión con esa futura autovía, pero también para reorganizar el tráfico en esa intersección entre la citada carretera nacional y la también estatal N-554, que une Vilaboa con Rande.

Ya hace varios días se modificó de forma provisional el tránsito con una rotonda provisional, pero a hora ya se ha instalado un paso elevado que tiene el objetivo de ser utilizado como vial de servicio para acceso a las fincas próximas sin necesidad de cruzar la N-550, una de las más saturadas de la comarca. Las obras generan retenciones en ese punto.

Según explicó en su día el alcalde de Vilaboa, César Poza, este paso elevado permitirá el tránsito entre ambas márgenes, especialmente para los vehículos agrícolas, sin necesidad de cruzar una carretera con una elevada circulación. Además, se ejecuta una carretera bajo el viaducto del Eje Atlántico ferroviario y se desvía un tramo de la propia N-550 para modificar por completo la conexión con la N-554. Habrá viales de servicio y rotondas, de modo que se convertirá en un tramo sin cruces a nivel.

Poza destaca que esta actuación mejorará la seguridad en la zona y hará “más permeable” la conexión entre las dos márgenes de la carretera con el paso elevado en marcha. El plazo de ejecución es de seis meses, por lo que se confía en que esté en servicio a principios de 2024.

Aunque es un proyecto complementario de la A-57-circunvalación de Pontevedra, se integrará en la conexión de esta futura autovía con la propia N-550, ya que la prolongación natural de la A-57 hacia el sur está totalmente “congelada”.

En las inmediaciones de esta intersección se localiza un enlace con la autopista, una conexión muy parcial ya que solo permite a los usuarios dirigirse desde ese punto hacia Pontevedra, a apenas cinco kilómetros, pero no está habilitado para tomar la dirección contraria, hacia Vigo, Pese a la complejidad de las obras en esa zona, no está prevista la mejora de ese nudo, por lo que seguirá siendo unidireccional, según admite el alcalde de Vilaboa, César Poza. Esta mejora es una vieja reivindicación de toda la comarca, pero nunca ha sido tenida en cuenta, ni siquiera con el macronudo ahora en marcha.

Más de 16 millones para conservar carreteras

El Consejo de Ministros aprobó ayer licitar por 16,4 millones de euros un contrato para la conservación y explotación de 167 kilómetros de carreteras del Estado en la provincia, al que destinará 16,4 millones de euros. Los trabajos, que tendrán una duración inicial de tres años, recogen actuaciones como la vigilancia y atención de accidentes, la vialidad invernal, el servicio de control de túneles y comunicaciones o el mantenimiento de instalaciones. Los tramos de carretera incluidos en el contrato, que podrá prorrogarse por dos años y nueve meses más, corresponden a la N-525, la N-525A, la N-550, la N-550A, la N-640, la N-640A, así como el acceso al Hospital do Salnés en la N-640. El Ministerio de Transportes explicó que, dentro de los condicionantes exigidos para mantener las condiciones de circulación, vialidad y seguridad, habrá requisitos para promover la eficiencia energética y la reducción de emisiones. Así, los pliegos del contrato incluyen objetivos de mitigación y compensación de la huella de carbono, lo que implica que las empresas deberán incluir en sus ofertas el cálculo de la huella de carbono que generarán durante la ejecución del contrato en cada tramo de la carretera. Además, se comprometerán a presentar un plan de descarbonización en los seis primeros meses de contrato con medidas reductoras y de compensación de emisiones para conseguir un balance neutro en carbono a los cinco años desde el inicio del contrato.