Vacunódromo contra el “ascenso” del COVID

El edificio de la Xunta en Campolongo espera a unas 17.000 personas de 70 a 79 años para recibir una nueva dosis de la vacuna

Largas colas para acceder a la sala de vacunación en el edificio de la Xunta. // GUSTAVO SANTOS

Largas colas para acceder a la sala de vacunación en el edificio de la Xunta. // GUSTAVO SANTOS / F. Martínez

Estamos viviendo un repunte del COVID, aunque con menores efectos que en anteriores olas. Lo afirmó la directora asistencial del área sanitaria de Pontevedra-O Salnés, Susana Romero, en la apertura del “vacunódromo” de la Xunta en Campolongo, donde están citados casi 17.000 pontevedreses de entre 70 y 79 años.

“Tenemos mucha incidencia de COVID, en la mayor parte de los casos son leves, que no van más allá de un síndrome febril o tos, principalmente”, dijo la responsable sanitaria. “No se aprecia la incidencia que se observó con otras oleadas de la pandemia, de todos modos, sigue habiendo pacientes vulnerables, por lo que la vacunación de la población es una garantía para que el COVID se tenga más controlado”, añadió Romero.

La directora asistencial acudió a la reapertura del “vacunódromo” del edificio de la Xunta en Campolongo, que comenzó esta nueva etapa con polémica. Un fallo informático tuvo a los primeros citados soportando una espera de dos horas, la primera de ellas en el exterior del edificio y soportando un intenso aguacero. El fallo informático no permitía registrar los pinchazos que deberían empezar a inyectarse a las 8.30 de la mañana y que no pudieron aplicarse a los primeros citados hasta pasadas las 10.40 horas.

Las decenas de personas que se iban congregando en este punto de vacunación, respondiendo a la cita del Servicio Galego de Saúde, fueron acomodadas a continuación –a medida que la espera parecía prolongarse– en el salón de actos del edificio administrativo. Así, podían sentarse al menos bajo techo, mientras esperaban que les llamasen a la sala de vacunación. A medida que iban llegando personas citadas en los diferentes tramos horarios, la espera y las colas en el acceso al edificio se hacían más largas y crecía la indignación entre los usuarios, algunos llegados desde otros municipios del área sanitaria.

Al parecer el incidente se debió a que el sistema informático del edificio de la Xunta no era compatible con el del Sergas, por lo que hubo que trasladar equipos desde Montecelo para registrar las intervenciones. Este problema informático se dio en el centro de vacunación de Pontevedra y en el área de Lugo, según informó un portavoz del Sergas. El área do Salnés no se vio afectado.

La directora asistencial, Susana Romero, le quitaba hierro al asunto: “Es el primer día y puede haber algunas cosas; el sistema informático al principio nos dio algún problema”. “El retraso fue de media hora”, afirmó en otro momento la directora asistencial.

Muchas de las más de 900 personas que estaban citadas en el turno de mañana expresaron su indignación por la espera y por tener que hacerlo en los primeros momentos en el exterior, pese a lo desapacible de la jornada.

En esta convocatoria de vacunaciones masiva también está citado el personal sanitario, sociosanitario y otros colectivos de riesgo.

Ensayo clínico con la vacuna de alta carga de la gripe

La mayor parte de los afectados de COVID no consultan, por lo que se sabe que hay muchas más personas afectadas de coronavirus que las registradas por el Sergas, según expuso la directora asistencial del área sanitaria de Pontevedra-O Salnés, Susana Romero. El COVID, aseguró, “está en ascenso; por eso es importante aplicar esta vacuna, que los epidemiológicos afirman que es eficaz frente a las variantes”, añade la responsable sanitaria. En esta nueva convocatoria al “vacunódromo” de la Xunta se realiza además, de forma voluntaria, un ensayo clínico cuyo objetivo es comprobar si la versión de la vacuna reforzada de la gripe es igual de beneficiosa en la población de menores de 80 años como lo es en las personas que superan esa edad. Se trata de un estudio puesto en marcha por Saúde Pública, que trata de comparar la vacuna de la gripe reforzada con la que se ponía habitualmente.

La vacuna de alta carga ya está indicada para pacientes mayores de 80 años y ahora se prueba en personas de menor edad. La directora asistencial del área sanitaria recordó que el estudio ha superado la aprobación de un comité de ética en investigación, que evalúa si el estudio es pertinente, si está garantizada la seguridad de los pacientes y si la forma de medir los resultados es adecuada a la pregunta científica planteada. Este estudio fue valorado, tuvo un dictamen positivo del comité y ahora se pone en marcha con los pacientes del Sergas, que participan de manera voluntaria, como subrayó Susana Romero. Durante los próximos días están citados a este recinto entre 700 y 1.200 personas cada día, unas 17.000 al finalizar este nuevo período de vacunación.