Diego Moldes | Escritor, ensayista

“Me di cuenta de que toda la vida de Nebrija tenía una clave, su origen judío”

El escritor y profesor pontevedrés presenta el próximo mes en la Biblioteca Nacional su nueva obra, en la que profundiza en los orígenes del gran gramático

Diego Moldes, en la Feria del Libro de Frankfurt.

Diego Moldes, en la Feria del Libro de Frankfurt. / Susana Regueira

La Biblioteca Nacional de España será escenario el día 15 del próximo mes de marzo de la presentación de “Antonio de Nebrija y su origen judeoconverso”, la nueva obra del escritor pontevedrés Diego Moldes, en la que profundiza en los orígenes de una de las grandes referencias intelectuales de su tiempo, autor en 1492 de la “Gramática castellana”.

–¿Cómo surgió la idea de este trabajo?

–Surgió porque soy el coordinador del comité de actividades de la Comisión Interadministrativa Quinto Centenario de Antonio de Nebrija, que es una efeméride de excepcional interés público y a lo largo del año 2022 y 2023, porque dura dos años, se han hecho más de 150 actividades en España y en el extranjero sobre la figura de Nebrija, como el primer humanista de la Península Ibérica en el sentido moderno de la palabra humanista. Y como empecé a trabajar en el proyecto cuando me incorporé a la Fundación Nebrija hace casi 4 años, me fui empapando de toda la obra de él y, sobre todo, sobre él.

–¿Cómo llegó a su origen judío?

Ya había publicado sobre el tema de los judíos en un libro que se editó en 2019 y que me están ahora traduciendo al inglés en Nueva York. Cuando yo estaba investigando sobre esos orígenes ya lo cité en el anterior libro y a partir de diferentes lecturas me di cuenta de que toda la vida de Nebrija tenía una clave, que se había confirmado, y era su origen judeoconverso.

–¿Por qué está convencido de esa procedencia?

–Básicamente lo resumo diciendo que todas las pistas apuntan en la misma dirección. Y lo que intento hacer en el libro es confirmar que esas pistas son argumentos fundados. Y luego partí de una premisa, leyendo a autores como Américo Castro o como el académico de la RAE Juan Gil, que es el prologuista del libro; leyendo lo que habían escrito sobre Nebrija y sobre otros autores conversos coetáneos, del siglo XV, me fui confirmando en esa idea. Lo primero que hice fue, evidentemente, esperar a ver lo que aparecía en el año del centenario, en el que se han publicado más de una docena de libros y yo diría que centenares de artículos, y no solo no me apartaban de esa idea inicial sino todo lo contrario, me reafirmaron más en esa idea.

Hay decenas de ejemplos de autores, que en su momento no se sabía que eran de origen judío y ahora se ha descubierto que sí lo eran, desde el autor de La Celestina Fernando de Rojas, a Luis Vives, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz…

–¿Qué fue lo que más le sorprendió al preparar el libro?

–Que las personas que hablaban de la pureza de sangre, como se decía en la época inquisitorial, de la familia de Antonio de Nebrija (que no se llamaba así, sino Antonio Martínez de Cala y Jarana) pues no aportaban ninguna prueba, sobre el origen cristiano viejo.

–Una de las pistas a las que apunta es el ocultamiento sistemático de su origen y también a la movilidad familiar…

–Efectivamente. Lo primero que yo decía es que las personas que defendían su origen cristiano viejo le exigían a los demás investigadores unas pruebas, manuscritas, arqueológicas etc, sobre el origen judío de Nebrija y su familia. Sin embargo, ellos no hacían lo mismo, es decir, exigían a los demás lo que no se exigían a si mismos. Eso se llama en matemáticas, en lógica y en psicología sesgo de confirmación, que significa que partes de un sesgo y a partir de ahí solo intentas demostrar esa idea previa que tienes sobre algo, y eso no es un método científico. Lo que tienes que hacer es recurrir a fuentes, indicios y conceptos interdisciplinares para demostrarlo. Y en este escenario uno de los factores es el que menciona, que es la movilidad geográfica. Hay decenas de ejemplos de autores, que en su momento no se sabía que eran de origen judío y ahora se ha descubierto que sí lo eran, desde el autor de La Celestina Fernando de Rojas, a Luis Vives, Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz… Muchas familias en las que había una gran movilidad geográfica, precisamente para no ser señalados con ese estigma que se agudizó cuando se crea la Inquisición, no casualmente en Sevilla y en Córdoba, en 1478 y activa desde 1480.

–También apunta a su círculo de amigos judíos, y después conversos…

–Básicamente cuando se crea la Inquisición en Castilla y en la corona de Aragón, que ya existían antes en sitios como Bolonia o el sur de Francia, no surge contra los judíos ni contra los musulmanes, porque la Inquisición es un tribunal eclesiástico que no tiene jurisdicción sobre musulmanes y judíos. El público en general se ha olvidado de ello, que la Inquisición realmente surge contra los conversos, en menor medida musulmanes y en su gran mayoría contra los judeoconversos, a los que se acusaba de judaizantes, de practicar en secreto…

Los conversos estaban en su totalidad alfabetizados, cosa que no ocurría con la población cristiana, que era básicamente analfabeta... Fueron una especie de tercera vía extraña que sufrió todo tipo de persecuciones

–¿Por qué ese rechazo frontal y esa persecución a los judeoconversos?

Los conversos estaban en su totalidad alfabetizados, cosa que no ocurría con la población cristiana, que era básicamente analfabeta. ¿Qué población estaba alfabetizada dentro del cristianismo? El clero y la nobleza, y una parte muy pequeña de la burguesía. Pero, claro, el clero no tiene descendencia, y la nobleza sí tiene un linaje determinado, mientras que los conversos entran como una especie de cuerpo extraño en la población general, pero al estar alfabetizados cuando empiezan las primeras conversiones en 1391 (que serían en este caso los abuelos de Nebrija y otras oleadas de conversiones que hubo, en muchos casos forzadas, en 1412, 1414, 1449, es decir antes del nacimiento de Nebrija o en la época de su infancia y juventud) hicieron que un porcentaje muy alto de la población educada, ilustrada, alfabetizada, se incorporase a la población cristiana. Y eso fue una competencia, de modo que había un componente político y económico muy fuerte en el por qué los conversos sufrieron ese rechazo.

–Asegura que la discriminación que sintieron fue doble

–Los que se llamaban marranos, que procede de marrar, errar en el castellano de la época, es decir estar equivocado en su fe, sufrieron también la discriminación de los judíos. Ellos se sentían discriminados por el cuerpo cristiano y también por el cuerpo judío, porque los judíos que se habían mantenido en su fe también los discriminaban, entonces fueron una especie de tercera vía extraña que sufrió todo tipo de persecuciones.