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Rocío García Polo

"Escribí poemas sobre el cáncer porque no lo contaba y me tenía que desahogar"

Rocío García fue diagnosticada en 2017 de cáncer de mama y ha transformado su camino por esta enfermedad en un poemario que presentará este sábado en la Festa dos Libros

La escritora y poeta pontevedresa Rocío García Polo. FdV

“Cuando alguien te dice que tienes cáncer de mama, sabes que no serás la misma. No solamente por el dolor y el cambio físico, sino porque dejas de ser la que eras. La mayoría de las veces dejas tu vida en manos de alguien para quien solo eres un número. Sientes que vas perdiendo todo poco a poco. Te explican que hay un tratamiento y dos opciones, resistir o morir, pero nadie te dice qué pasa durante y después. Es muy difícil hacerte cargo de ti misma e ir sintiendo que no soportas más dolor. Lo peor es que cuando crees que ya ha pasado lo más difícil tienes que seguir viviendo aunque no puedas más, aunque estés agotada y triste. Te das cuenta de que tanto dolor no sirvió. Que la vida era otra cosa. Pero hay que seguir adelante”.

Cuenta que se crio rodeada de libros. Su padre tenía una colección inmensa que copaba las estanterías de prácticamente todas las habitaciones de la casa y dice que, desde que aprendió a leer, se recuerda siempre con el papel cerca y el lápiz o el bolígrafo en la mano. Leyendo a Mario Benedetti afloró su amor por la poesía y hoy es ella quien la escribe, como tabla salvavidas, como un grito liberador. 

Dividí este poemario en cuatro partes: desde el diagnóstico al tratamiento, pasando por la quimio y la cirugía

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En 2017, Rocío García Polo se encontraba trabajando en la Festa dos Libros de Pontevedra como si nada. Despachaba a los clientes, recomendaba lecturas y acomodaba los libros en el stand. Sus compañeros de trabajo y su familia todavía no sabían que le habían detectado cáncer de mama, pero es que a ella le apasionaba aquel evento, así que decidió disfrutarlo, concederse la licencia de vivir ajena a la realidad que la marcaría a partir de entonces y disfrutar de una de las cosas que más le gusta en el mundo: estar rodeada de libros. 

Este sábado cerrará un ciclo y confiesa que está emocionada y nerviosa a partes iguales, y es que volverá a la fiesta, pero esta vez lo hará desde el otro lado, como poeta y escritora, ya que presentará su poemario “La vida era otra cosa, no este intento”, una obra en la que esta pontevedresa aborda todo el proceso que ella misma vivió a raíz del diagnóstico oncológico. “Está escrito tal y como yo lo sentí en cada momento, por eso decidí dividir en cuatro partes que van desde el diagnóstico al tratamiento actual, pasando previamente por la quimioterapia y la cirugía. El proceso de escritura lo llevé a cabo más bien después de la enfermedad, porque cuando estaba mal y llegaba a casa, lo único que me apetecía era tirarme en el sofá. Aunque quisiera escribir en aquel momento, no tenía el cuerpo para ello”, explica Rocío.

Una forma de liberarse

A medida que iba reponiéndose del cáncer, poco a poco Rocío fue cogiendo perspectiva y eso fue lo que le permitió plasmar todo aquello que estaba viviendo sobre el papel. Esta pontevedresa relata que fue en la poesía en donde encontró su refugio y señala que “para no preocupar a la gente, decía que estaba bien, pero al final todo acaba saliendo por algún lado: yo lo escribía. Escribí poemas sobre el cáncer porque no lo contaba y me tenía que desahogar. Muchos los rompí y otros se perdieron, pero escribirlo en el momento me ayudaba mucho”.

Y, sin pretenderlo, aquella liberación acabó por convertirse en un proyecto literario. Fueron sus hermanas las que animaron a esta pontevedresa a compilar todos aquellos poemas y enviarlos a las editoriales, porque les habían encantado y todas creían que aquello lo no se podía quedar en un cajón. En este sentido, Rocío García indica que “yo nunca había enviado ningún manuscrito ni nada parecido. Ellas me animaron, porque yo no estaba muy segura, creía que no era buena, pero el 4 de enero de este año me llamaron de una editorial para decirme que les había gustado mucho y que querían publicarlo. Hoy estoy muy agradecida a mis hermanas, porque yo pensaba que era perder el tiempo”.

Rocío García Polo con un ejemplar de su poemario. FdV

Lo que no se dice del cáncer

Cuando se le pregunta a Rocío si considera que quizás más mujeres puedan sentirse identificadas con su poemario “La vida era otra cosa, no este intento”, responde de manera afirmativa, y es que en el libro recoge su experiencia con la quimioterapia, la radioterapia y también sobre qué ocurrió al finalizar los tratamientos, “que suelen ser cosas que no te cuentan”, apunta la escritora pontevedresa.

En este sentido, Rocío hace referencia a que “una vez finalizado el tratamiento, la gente piensa que ya no estás enferma, que como ya pasaste las fases de cirugía o la quimio es que ya estás curada, pero no es así. A veces es duro estar en casa, tener dolores,... Yo ahora mismo, aunque los resultados están saliendo bien, tengo que tomar medicación durante varios años, me tuve que pinchar para provocar como una menopausia artificial, al dormir me dan calambres, con el sujetador no aguanto más de dos horas y mis venas ya no son las mismas, porque antes donaba sangre y ahora cada vez que me pinchan me duelen muchísimo. Estas cosas nadie te las cuenta”.

Para no preocupar a la gente, decía que estaba bien, pero al final acaba saliendo: yo lo escribía

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Esta pontevedresa hace referencia a cómo la enfermedad le ha cambiado la vida en otros aspectos. Así, en primer lugar tuvo que dejar de trabajar, porque lo primero era recuperarse, pero tras la cirugía no podía cargar peso, por lo que no pudo reincorporarse. Recuerda también que muchas veces encontraba en el Hospital Provincial anuncios de todo tipo, desde cursos de maquillaje a peluquerías en las que se podían adquirir pelucas, pero afirma que “nunca vi información sobre la Asociación Española Contra el Cáncer. De hecho, una vez coincidí en la sala de espera con una mujer que nos contó llorando que había tenido que pedir dinero a su familia para poder comprarle una peluca a su hija, porque estaba muy deprimida con la caída del pelo por el tratamiento. Fui yo la que tuve que decirles que en la asociación había pelucas y de forma gratuita, porque no lo sabían. Esto me sorprendió mucho, que nadie nos informe de estas cosas”.

Otra de las situaciones más duras que vivió fue cuando tuvo que recibir radioterapia. Puesto que el Sergas no dispone de este servicio en el área sanitaria de Pontevedra e O Salnés, se tenía que desplazar a Vigo para tener acceso al tratamiento. Así, cuenta que “como había muchos pacientes para radioterapia, a mí me tocaba a la una de la madrugada. Venía una ambulancia a buscarme a medianoche y luego volvía a Pontevedra sobre las tres de la mañana. Iba sola, porque a esas horas nadie me podía acompañar. Después del tratamiento me tenía que quedar para las curas y al volver, recuerdo que entre el cansancio y las heridas, volvía por la calle con la zona en carne viva e incluso sangrando”. 

Creo que este poemario puede ser un refugio para muchas personas porque hay cosas que no te cuentan

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En aquel momento, Rocío tan solo cobraba 400 euros por su baja, ya que tenía un contrato a media jornada y señala que “los sanitarios no tienen en cuenta estas realidades. A mí me recomendaban cremas que valían 60 euros y que como mucho te duraban una semana”, indica.

Pese a que en su poemario existe un fuerte componente de crítica social y denuncia con respecto a las situaciones que ella ha experimentado, Rocío asegura que “La vida era otra cosa, no este intento” no es un poemario “deprimente” y comenta que “cuando me tocó poner la quimioterapia, yo me sentía bien y los poemas que escribí en esa época están escritos desde la alegría, porque estaba bien”.

Ilusionada y también algo nerviosa, esta pontevedresa se estrenará en la Festa dos Libros como autora el próximo sábado, a partir de las 21.00 horas, en el stand de la Libraría Paz.

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