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Faro de Vigo

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La crisis de materiales golpea a la estación de buses: “unas semanas” más para acabar la obra

La reforma de la terminal cumple 29 meses, más doble de lo previsto, lastrada por los constantes problemas de suministros

Obras dentro de la terminal Rafa Vázquez

Las obras comenzaron en enero de 2020, con un plazo inicial de un año. Pero 17 meses después de cumplirse ese plazo, la reforma de la estación de autobuses de Pontevedra vuelve a ser golpeada por la crisis de suministros y materiales. La última fecha apuntada por la Consellería de Infraestruturas, finales de junio, vuelva a ser papel mojado. En esta ocasión, es el retraso en la llegada de la chapa metálica de revestimiento exterior el que aplaza una vez más el final de los trabajos. Fuentes oficiales de la consellería apunta ahora a “unas semanas” más, pero el historial de problemas de esta obra hace que la Xunta cruce los dedos para poder finalizarla.

Aspecto exterior del edificio. Rafa Vázquez

El presupuesto ya pasó de 5,3 a casi 6,1 millones de euros. La citada crisis de materiales, que incluso provocó paralizaciones de los trabajos, el COVID y otros obstáculos han duplicado los plazos de ejecución, y elevaron el presupuesto en un 14% aproximadamente, en unos 740.000 euros.

La obra exterior, la más llamativa y concluida hace tiempo, se adjudicó por 2,4 millones, y hubo que aprobar un modificado de 384.000 euros más, mientras que la interior, donde se dan los últimos retoques, se adjudicó por algo menos de tres millones de euros y se elevó en 355.000 euros más. Al margen de la remodelación de un edificio que mostraba un notable deterioro, dos actuaciones en su exterior conforman dos hitos del proyecto: la apertura, en septiembre de 2021, de un ramal de acceso desde la calle Josefina Arruti que retiró los autobuses de la fachada de la terminal, en la Rúa da Estación; y la retirada de la cubierta en el tramo del río de Os Gafos que discurre por la estación.

El proyecto de rehabilitación completa de la vieja terminal tenía como premisas básicas ordenar interiormente un edificio que el propio proyecto original calificaba de “deslavazado”, y dotar de mayor luz natural a un inmueble que supera las tres décadas y que apenas ha recibido mejoras en estos años. El recinto ocupa una parcela de 17.636 metros cuadrados, aunque la superficie construida apenas supera los 5.000. Se actuó en la “reordenación de los locales comerciales y eliminación de los inutilizados; eliminación de la división zonas de espera en primera planta; ampliación del vestíbulo de planta baja; dotación de mobiliario y luminarias; renovación de carpinterías; mejora de la acústica y la iluminación en las zonas de espera; y acondicionamiento y adaptación de la accesibilidad de los aseos”.

También se actuó en la “mejora estética de la fachada; renovación de la cubierta del edificio y de su evacuación de pluviales; reparación de humedades y desperfectos en los elementos constructivos del edificio; acondicionamiento térmico del edificio; adaptación a la normativa vigente de la señalización y los paneles informativos; y cierre perimetral de la estación”.

Además, se recupera “la cubierta del proyecto original, eliminando la cubierta de chapa que se ha realizado en reformas posteriores y está previsto un acabado “con grava blanca, obteniendo una imagen limpia y agradable”. Asimismo “recuperan los lucernarios del proyecto original, que dan cierto juego a la cubierta, entendida como una quinta fachada, lo que además permitirá dotar de luz natural al interior del edificio”.

Sin las chapas de acero para la “segunda piel”

Uno de los apartados más llamativos del nuevo aspecto del inmueble es habilitar una “segunda piel” para el edificio hacia las dársenas “a base de chapa de acero microperforada, que da una imagen unitaria al inmueble, tapando las instalaciones vistas y todos los recovecos y salientes de la fachada actual”. Esta “segunda piel”, además de dotar a la terminal “de un volumen más limpio, permite generar una protección” frente al sol. Otro apartado de las obras que ha supuesto un cambio más radicar en el aspecto exterior de la estación es el aplicado en la explanada principal, a las puertas de la terminal. En ella se habilitó una amplia plaza peatonal, adosada a una zona de aparcamiento, que se ideó para pequeñas paradas, pero que se está utilizando como estacionamiento permanente. Desde ella sale una pérgola hacia la estación del tren, como símbolo de la “intermodalidad” entre ambas terminales.

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