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Lola Fernández Pazos | Autora de “El Pazo de Lourizán”

“Lo que yo quería era que el Pazo de Lourizán fuese el personaje más importante de la novela”

“Opté por este lugar para poner énfasis en el mal estado de la construcción, su entorno...”

Lola Fernández Pazos en una de sus visitas al Pazo de Lourizán en 2021. | // NOELA ROIBÁS

La periodista y escritora Lola Fernández Pazos, de madre pontevedresa y padre andaluz, ha culminado un sueño al que comenzó a dar forma en su cabeza cuando tan solo tenía 18 años. Ahora, tras tres de intenso trabajo, publica el resultado: su primera novela. “El Pazo de Lourizán” (Editorial Harper Collins) rinde homenaje a esta histórica construcción, que en su día fue la residencia de la familia de Montero Ríos, pero también a las propias raíces de la autora.

– ¿Qué le une a nivel personal al Pazo de Lourizán?

– Mucho, porque mi padre perteneció a una de las primeras generaciones que estudiaron Forestales en el pazo. Él siempre nos contaba lo maravilloso que era el Pazo de Lourizán, porque nosotros nos criamos en Madrid, aunque todos los veranos veníamos a Marín, porque aquí estaba la familia. Para mi padre venir a Galicia era un regreso a los orígenes, porque aquí había conocido a mi madre, aunque luego se fueron a Madrid porque él empezó a trabajar en Icona.

– ¿Cuándo visitó usted por primera vez el pazo?

– Antes de iniciar la novela ya lo había visto, pero quise volver para situar la novela y recodar en personas las escalinatas, la mesa de piedra... y enseñárselo a mis sobrinos, que tanto lloraron cuando su abuelo, mi padre, falleció en abril de 2019. Allí me encontré a un forestal que conocía a otras personas vinculadas al pazo que sabían quién era mi padre y me contó muchas cosas.

"Mi padre perteneció a una de las primeras generaciones que estudiaron Forestales en el pazo"

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– ¿Qué sensación tuvo al ver el estado en el que se encuentra la construcción?

– Cuando yo voy a reconocerlo, hace tres años, me llevo un susto, porque veía la construcción dañada, el entorno... La situación se deterioró tanto que incluso la mujer que antes limpiaba el pazo por dentro había dejado de ir a raíz de esa disputa entre Xunta y Diputación. Al final el “tú más” implica que todo se caiga a cachos. Antes el invernadero tenía cristales y las ventanas también, ahora hay plásticos. La sensación fue de una inmensa tristeza porque yo que he estudiado en Londres, donde los palacios y todo el patrimonio artístico se cuida tanto, y pensaba “qué diferentes somos los españoles”.

– ¿Su padre llegó a saber que usted iba a escribir una novela ambientada en este lugar?

– No lo llegó a saber porque ya tenía 93 años y no siempre tenía momentos de lucidez. Cuando sí los mostraba, yo aprovechaba para pedirle que me contase cosas del pazo.

– ¿Qué era lo que más le gustaba a él?

– Las plantas. Siempre decía que allí se podía encontrar la planta o el árbol más extraños que te podías imaginar. Es muy gracioso, porque hace poco en un trabajo nuevo había un ingeniero de montes que conocía la trampa G, que mi padre había creado contra la plaga de la procesionaria. Él fue muy feliz en Lourizán.

– Y ahí ha llevado usted la historia de su primera novela...

– La novela se ambienta en el Pazo de Lourizán, donde yo imagino que vive una poderosa saga familiar industrial pesquera de Marín. Se sitúa a principios de los años 30, antes de la Guerra Civil. En el pazo transcurre la parte principal de la novela y todas las visicitudes de la familia Carballo. El pazo es su hogar. Yo lo que quería era que el Pazo de Lourizán fuese un personaje más, si no el más importante, para que los gallegos, las Administraciones, lo arreglen. No podía poner el lugar exacto de Marín en el que transcurre la historia, que es verdadera, porque identificaría a las personas que la protagonizan, así que opté por el pazo para también poner énfasis en su mal estado.

"Al final el tú más implica que todo se caiga a cachos"

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– ¿Cuál es el argumento?

– La historia va de una niña que vive en la Transición española que ve como su madre empieza a recibir unas cartas con ribetes rojos y azules. La niña le pregunta por qué las esconde y a lo largo de toda su vida intentará buscar quién las escribe, ya que ella no se lo dice. A lo largo del libro se cuenta el porqué de esas cartas y qué significan en la familia. Es una historia romántica también entre el hijo de los Carballo y una vendedora de pescado.

“Empecé con esta idea a los 18 años y sabía que tenía que contarla”

– Han sido tres años de trabajo, ha aprovechado bien el tiempo de la pandemia...

– Sí, me vine a Marín antes de que hubiese los cierres perimetrales. Aquí fui documentándome, escribiendo, corrigiendo... Y embarcándome en el proceso editorial, que para mí era desconocido.

– ¿Qué fue lo más difícil de escribir la novela?

– Yo empecé con esta idea a los 18 años y sabía que tenía que contarla, pero no encontraba el personaje desde el cual contarla, no lo veía claro. Al escribir, lloraba y me emocionaba. Pensé que no iba a salir nunca esta novela, porque era muy cercana a mí, demasiados secretos familiares. Fui capaz utilizando la segunda persona, que me alejaba.

– ¿Crees que a tus padres les gustaría el resultado de tu trabajo?

– Yo creo que sí. Mi madre era la típica gallega que no contaba nada, le gustaría leerla porque es muy bonita, pero para ella sería muy duro. Para él también. Eran los típicos padres que querían tanto a sus retoños que callaban todo.

– ¿Cúal es el recorrido para esta novela ahora?

– La presentaré, acompañada por la escritora Arantza Portabales en Marín el 11 de mayo, a las siete de la tarde en el Museo Torres. Ahora está en preventa en internet. Después la presentaré en Vigo el 14 de mayo, en A Coruña el día 21 y en la Feria del Libro de Madrid entre el 27 de mayo y el 12 de junio.

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