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Faro de Vigo

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El cocinero del barco que traía 30 kilos de coca afirma que obedecía a un guardia civil

El fiscal cree que se aprovechaba de su condición de confidente para ocultar su labor de narcotráfico, pues no comunicó a su contacto que tenía este alijo hasta verse acorralado

Los seis acusados durante la primera jornada del juicio celebrada ayer en Pontevedra. | // RAFA VÁZQUEZ

El juicio por los 30 kilos de cocaína encontrados en mayo de 2019 a bordo del pesquero “New Polar” se inició hoy en Pontevedra en una sesión que ocupó toda la mañana con un maratoniano interrogatorio por parte del fiscal a Manuel M. C., el cocinero del buque que –junto con su ayudante– está acusado de tratar de introducir este alijo de droga que habría cargado en Uruguay en territorio nacional.

En todo momento, Manuel M. C. insistió en que actuaba dentro de su condición de confidente de la Guardia Civil, un papel que venía ejerciendo desde 2014 aportando datos sobre posibles introducciones de cocaína utilizando pesqueros a través del puerto de Cangas. El fiscal antidroga, Pablo Varela, considera sin embargo que Manuel se valió de esta situación precisamente para ocultar que él mismo trataba de introducir esta importante partida de droga ocultándosela a los agentes del UCO a los que servía de confidente.

Manuel M. C., cocinero del “New Polar”, insistió en que no estaba prevista la escala del buque en Uruguay, ni que él tuviera que verse en la situación de recoger el paquete de 30 kilos de cocaína que traía en el buque. Afirma que, una vez que se dio esta situación inesperada, su intención fue desde un primer momento poner la droga en manos del agente de la UCO del que era confidente en cuanto se vio con ella entre manos y la metió en el barco. “En lo que quedamos desde el principio era en que, si ocurría algo, él (por el agente de la Guardia Civil) tenía que quitarme la droga de las manos”. Insiste en que él “nunca hice nada que no me hubiera dicho antes” el agente de la UCO que era su contacto.

Según este cocinero, la situación se torció cuando en una parada del barco en Canarias el agente no le respondió a múltiples llamadas y mensajes que le envió con la intención de apremiarle para que estuviera presente en tierra cuando llegasen a Cangas, porque una vez allí quería entregarle el paquete en mano para no meterse en líos. Reconoció al fiscal que nunca le dijo al guardia civil que llevase encima los 30 kilos de cocaína, pero negó que quisiera ocultárselos y desembarcarlos. Dijo que “trataba de meterle presión para que estuviese allí el día de la llegada para entregárselos en persona”. “Empecé a dudar de él (del agente de la UCO) y a tener miedo de que pudiera desentenderse de todo y yo me quedase en pelotas, no le digo directamente nada porque ya no sabía de donde me caían las tortas” y que por eso se guardó los 30 kilos de cocaína y decidió no entregárselos más que a él.

“¿Pero tú barco viene limpio no?”, le llegaron a preguntar los agentes cuando ya estaba en poder de los 30 kilos de droga: “¿Acaso no vengo yo siempre limpio?”, les contestó.

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Sin embargo, las preguntas del fiscal antidroga trataron de poner de manifiesto las inconsistencias de esta versión. Por ejemplo, insistió mucho en que el acusado siempre informó a su contacto en la UCO de otras supuestas operaciones (como una supuesta entrega de otros 13 kilos de cocaína a través de otro buque y de una supuesta operativa de tráfico de drogas en contenedores) pero nunca de los 30 kilos que él mismo traía a bordo del “New Polar”. Ni siquiera le comunicó esta circunstancia una vez que el buque arribó a Cangas del 22 de mayo de 2019. Para el fiscal, la intención de Manuel M. C. era entregar la droga a otros dos inculpados en el procedimiento y que por eso mantuvo reuniones y contactos con ellos a lo largo de esos días y posteriores. El acusado insiste que acudió a esas reuniones por indicaciones de la UCO de la Guardia Civil. Reconoció que pidió a su ayudante en la cocina del “New Polar”, Luis P. S., que moviese las bolsas con droga desde su camarote a la despensa del barco una vez en tierra, pero excusó a compañero de banquillo asegurando que él desconocía lo que había en el interior. El fiscal opina lo contrario en su escrito de acusación y considera que ambos conspiraron para ocultar y tratar de desembarcar la mercancía.

Según la Fiscalía, la Guarda Civil comenzó a sospechar que Manuel M. C. se estaba sirviendo de su condición de confidente para tratar de proteger su propia actividad delictiva. Los mensajes que enviaba a su contacto en la UCO comenzaron a infundir dudas a los agentes: “¿Pero tú barco viene limpio no?”, le llegaron a preguntar los agentes cuando ya estaba en poder de los 30 kilos de droga: “¿Acaso no vengo yo siempre limpio?”, les contestó.

Estas sospechas provocaron que la EDOA de la Guardia Civil registrase a Manuel al bajar del barco cuando pisaron tierra en Cangas, sin encontrar nada. Durante los siguientes días el fiscal asegura Manuel que mantuvo contactos con Luis P. S., su colaborador en la cocina, para que éste intentase retirar la droga del barco, evitando ser él mismo quien acudía al barco al saberse vigilado.

No pudieron sacar la droga

Afirma el fiscal que Manuel M. C. solo optó por comunicar finalmente a los agentes donde tenía la droga una vez que advirtió las dificultades que le imposibilitaban recuperar con seguridad los 30 kilos de cocaína que escondía en la despensa del “New Polar” y cuya entrega tendría comprometida a otros dos acusados, Rodolfo Ramón A.C. (alias, “langostino”) y Luis C. P.

A raíz de estos dos últimos implicados se habría llegado a los otros dos acusados, Alfonso S.G. y Adrián B. M. Los seis se enfrentan a una petición de pena de 11 años de prisión por parte de la Fiscalía. El juicio continuará mañana con el interrogatorio del cocinero del buque pero ya por parte de las defensas.

“Me pone usted en la peor situación posible”

Manuel M. C. insistía al tribunal en que desde que comenzó la investigación en enero él fue quien facilitó “matrículas, direcciones” e incluso seguimientos para que la Guardia Civil pudiera tomar fotografías e identificar a otros de los implicados en esta trama supuestamente dedicada a introducir cocaína desde Uruguay. Una manera de indicar que si no fuera verdad, cómo iba a descubrirse de esta manera ante el resto de los implicados con las consecuencias que ello pudiera tener. “Me pone usted en la peor situación posible”, le dijo al fiscal cuando este le preguntó que contase al tribunal cuál era la información que había trasladado a la Guardia Civil. Señaló a dos de los acusados (Rodolfo A. C. y Luis C. P.) como los implicados en los supuestos envíos de droga.

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