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Faro de Vigo

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Un belén “panadero” para hacerse ver

Una panadería de Pontevedra crea un nacimiento navideño con los productos que vende y aprovechando parte de la estructura de un andamio ante su fachada

Una familia observa el belén instalado en la calle Rosalía de Castro.

La fatalidad agudiza el ingenio. Y de eso es de lo que ha echado mano Eva Domínguez, encargada de una panadería de Pontevedra que ha aprovechado un andamio de obra que oculta prácticamente todo el negocio en el que trabaja para crear un original belén navideño construido con los productos que tiene a la venta. La iniciativa llama la atención de todo el que pasa y raro es aquel que no saca el teléfono móvil para tomar alguna que otra fotografía.

El nacimiento de “Tía Ádega”, en la calle Rosalía de Castro, cuenta con un pesebre al uso, con María, José y el Niño Jesús, pero es de los pocos elementos, junto con los Reyes Magos, que se pueden ver en cualquier hogar por estas fechas, porque el resto de decoración la componen cruasáns, palmeritas, donuts, baguettes, granos de café... Es decir, lo típico que se puede comprar en una panadería que también sirve bebidas calientes.

“En teoría se iba a sacar el andamio en julio, pero hubo unos problemas con la empresa que hace la obra y aquí sigue instalado. Empezamos en junio, así que desde el principio estamos ocultos, por así decirlo”, explica Eva Domínguez.

“Por eso decidí aprovechar la estructura, que va a seguir ahí por bastante tiempo más, para montar el belén e intentar que se nos vea un poco más”, añade.

Eva Domínguez hace unos arreglos en el nacimiento. // GUSTAVO SANTOS

Han sido dos semanas de trabajo, en las que la empleada fue añadiendo diariamente elementos comestibles que sobraban de la jornada anterior y que ya no eran aptos para la venta al público. Los pega con silicona y los adorna por encima con brillantina.

“Cuando no hay clientes aprovecho para arreglarlo un poco”, indica.

Por las noches retira la única parte móvil que tiene el belén, el pesebre, pero el resto queda instalado y protegido con un plástico. Hasta el momento no ha sufrido ninguna agresión, una prueba más del civismo de la sociedad pontevedresa en general.

“A la gente le está gustando mucho. Se paran y nos dicen que es muy original. Siempre le hacen fotos”, celebra Domínguez.

Si entre los pontevedreses este belén va ganando adeptos, también entre los turistas que estos días visitan la Boa Vila. “Es diferente, nunca había visto algo parecido”, afirma una pareja procedente de Brasil.

Por su puesto, los que más encantados quedan con este nacimiento son los más pequeños. Eso sí, como advertencia, un cartel en un lateral asegura que la instalación es “no comestible”, no vaya a a ser que alguien sucumba a la tentación.

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