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El CEIP Froebel recupera la calle Alfonso XIII como patio al aire libre

Los residentes piden que se les permita usar sus garajes porque la zona acotada solo afecta al lateral del colegio y no hay viviendas

El director del colegio público coloca la cadena que delimita el área a utilizar por los niños. Gustavo Santos

El CEIP Froebel comenzó ayer con dos grupos de cuarto curso de Primaria a usar el último tramo de la calle Alfonso XIII como patio de recreo. De este modo repite experiencia en la utilización de la zona, cerrada al tráfico, para que los niños puedan jugar al aire libre.

Este curso, sin embargo, el colegio Doroteas no se animará a usar la calle, al contar con su propio patio exterior en su recinto escolar, por lo que el cierre temporal con cadenas que delimitan la zona para disfrute de los escolares solo se ha establecido en el lateral del edificio del Froebel, entre el cruce con la Praza de Concepción Arenal y el límite del inmueble con la biblioteca pública Antonio Odriozola. Son pocos metros, pero que hacen las delicias de los más pequeños, algo que era más que evidente en su estreno ayer.

La dirección del centro público no pudo sacar a los niños a este patio exterior hasta contar con la autorización de la Consellería de Educación y el permiso del Concello de Pontevedra. “Esto era lo que estaban pidiendo los niños. Seguimos con estos grupos de convivencia estable, lo cual nos limita parcelar la zona del patio y este colegio no tiene un espacio exterior para poder disfrutar de los tiempos de recreo”, explica su director, Pedro Mariño.

Ayer salieron alrededor de una treintena de niños, pero hoy está previsto que sean más de 40. “Hay que tener en cuenta que tenemos tres turnos de recreo y tener un espacio donde los niños puedan correr sin limitaciones es una necesidad”, añade.

Una patrulla de la Policía Local evita que los coches circulen por la calle en el horario del recreo. Gustavo Santos

Petición ante el Concello

Con motivo de este uso escolar, el tráfico de coches en la calle, incluso para los residentes en la misma, está prohibido entre las 11.30 y las 12.15, tal y como informa el Concello de Pontevedra. De hecho, ayer por la mañana en el acceso desde Echegaray se colocó un coche de la Policía Local de Pontevedra para prohibir cualquier tipo de circulación rodada a motor. Hay que recordar que la vía ya no tiene habilitada entrada ni salida desde la Praza de Concepción Arenal, pero que ese último tramo es usado a diario para maniobras de aquellos vehículos que llegan para dejar a los niños en ambos colegios y en un centro infantil privado, así como para todos aquellos que aparcan en el margen habilitado para servicios.

El director del colegio público reconoce que el curso pasado vivieron situaciones “de bastante tensión” con vehículos que usaban la calle para maniobrar en el citado horario, obligando al profesorado a apartar a los escolares.

Por su parte, los vecinos afectados anunciaron ayer que presentarán una petición ante el Concello de Pontevedra para que se les permita la entrada y salida de sus garajes comunitarios, que solamente son dos, los correspondientes a otros tantos edificios.

“El problema es que el corte de la calle es completo y nos parece injusto que se haga así si el centro solo usa una zona determinada en la que no existe ningún garaje. Entendemos que se debe cortar la zona que el colegio necesita y compatibilizar los usos de los garajes que estamos en el resto de calle que no se está utilizando como patio escolar”, asegura Estela de Diego, una vecina de la calle.

“Nos vemos perjudicados porque realmente vemos una calle útil cortada de una forma que incompatibiliza el uso por parte de los vecinos, que, por otro lado, vemos muy razonable lo que el centro ha solicitado”, afirma.

“Cortar toda la calle cuando el centro solo usa un tramo en el que no hay garajes nos parece ilógico, por eso presentaremos un escrito ante el Concello”, anuncia.

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