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Los comerciantes apuran su traslado por el plan de derribo que afecta a parte de las Galerías Oliva

Algunos de los comercios de las Galerías Oliva que se verán afectados por la demolición del edificio que las alberga ya están informando a sus clientes de que se trasladan. Gustavo Santos

“Para poder trabajar mejor y tener un taller más amplio, hemos decidido cambiar de local. Será otro reto más en nuestras vidas, un año de cambios. Os esperamos con ilusión a partir del mediados de octubre en la calle Rosalía de Castro, número 8”. Con este mensaje en las redes sociales, los responsables de El Taller de Joyería anunciaban que próximamente abandonarán su ubicación actual, un establecimiento situado en las Galerías Oliva en el que se instalaron hace tres años y en el que realizaron una importante inversión para ajustarlo a sus necesidades.

En el interior del establecimiento, Marta explica que cuando firmó el contrato de alquiler lo hizo hasta el año 2024. Cuando llegó la pandemia, los propietarios del local tuvieron con ellos “el detalle” de no subirles el precio y firmaron un anexo.

No fue hasta hace unos meses cuando los propietarios de esta joyería pontevedresa empezaron a escuchar rumores de que se iban a ejecutar unas obras en la parte de las galerías en las que ellos tienen ubicado su negocio, si bien al principio creían que no era más que un “bulo”, su sorpresa llegó cuando al preguntar en el Concello se encontraron con que había sido presentado una licencia urbanística para la demolición del edificio de Gutiérrez Mellado número 3, que alberga, entre otros, el local de su joyería.

La propietaria de El Taller de Joyería en el interior de su tienda. Gustavo Santos

“Un proyecto de tales características no se conoce de un día para otro. Si a nosotros nos hubieran dicho hace tres años, cuando llegamos, que se iba a realizar esta demolición, pues habríamos tenido la opción de buscar otro local. Aquí realizamos una inversión importante, porque por nuestro tipo de negocio tuvimos que instalar un sistema de alarmas completamente nuevo, acondicionarlo para poder tener el taller en la parte trasera, cristales de seguridad, etc”, comenta la dueña de El Taller de Joyería.

Esta comerciante destaca que siempre mantuvieron muy buena relación con los arrendadores, pero que cuando conocieron que detrás de aquella rebaja en el alquiler el contrato pasaba de vencer en 2024 al 2023, derivado de la operación urbanística que contemplaba la demolición del edificio, se quedaron en shock: “Intentamos ponernos en contacto con ellos y tardaron 20 días en venir. Nos dolieron las formas, porque el local es suyo y están en su derecho, pero no fueron claros. Nosotros tenemos tres hijos y en cuanto nos lo confirmaron, no perdimos el tiempo y empezamos a buscar locales”.

Marta no es la única que está acelerando su salida de las Galerías Oliva y es que en una situación similar se encuentra Roi Millán, quien en el 2019 tomó las riendas de la emblemática Clínica Pedrosa, un centro podológico que lleva desde el año 1961 situado en esta zona comercial de la ciudad, pero que a partir del próximo enero de 2022 se trasladará a un local situado detrás del edificio del Concello en la Praza de España.

Carlos Iglesias, trabajador de la Clínica Pedrosa situada en las galerías desde el año 1961. Gustavo Santos

En noviembre de este año, Roi Millán tenía previsto acometer unas obras de ampliación en su centro, pero afirma que en abril le comunicaron que no le renovarían su contrato de alquiler más allá del año 2023: “En aquel momento se me vino el mundo abajo, lo asimilé y desde el primer minuto empezamos a buscar locales como un loco, lo que no me podía imaginar es que detrás de aquello estaría un proyecto de demolición del edificio, porque a mí eso no me lo dijeron en ningún momento, tan solo que se iban a acometer unas obras de renovación en el ascensor”.

Millán comenta que rápidamente encontró un local que reunía las características para reubicar su negocio. En este sentido, señala que “no sabía si esto iba a dar carpetazo a la clínica y en cuanto encontré un bajo similar no lo dudé, a pesar de que trasladar una clínica que lleva aquí desde el 61 y con una clientela tan fidelizada puede conllevar pérdidas. Es por eso que ya estamos informando a nuestros pacientes de que nos trasladamos y mi intención es iniciar la actividad en el otro local en enero de 2022”.

Con respecto al resto de sus compañeros de la zona comercial, Roi Millán dice que “yo quizás soy el que menos me puedo quejar, porque ante aquella rescisión de contrato ya había buscado otro sitio, pero ahora que se confirma que habrá una demolición, entiendo que los demás estén agobiados, porque un negocio no se traslada de un día para otro”, concluye.

Pilar González, propietaria de Cafetería Galerías y presidenta de la asociación de comerciantes de las Galerías Oliva. Gustavo Santos

Incertidumbre para el resto

Frente a la Clínica Pedrosa, en la cafetería Galerías, Pilar González se encuentra en pleno trajín atendiendo a los numerosos clientes que toman el café de media mañana. Es la presidenta de la asociación de comerciantes de las Galerías Oliva y propietaria de esta cafetería que lleva 60 años en la misma ubicación.

Pilar cuenta que, en su caso, los dueños del local le ofrecieron un 20% de descuento en la cuota a cambio de restar un año en su contrato. La responsable de la cafetería Galerías indica que “me dijeron que más adelante ya hablaríamos. Empezamos a sospechar que algo estaba pasando cuando a un compañero le dieron largas por unas obras que quería acometer en uno de los bajos y le dijeron que se iban a llevar a cabo unas obras que nos iban a afectar. Pero imagínate nuestra sorpresa al enterarnos que las obras no eran de renovación, sino de demolición...”.

A la pregunta de si ya contempla la salida de su negocio de las galerías, Pilar González apunta que “va a ser difícil encontrar un bajo con estas características y que sea cercano. Todavía me queda un año y tres meses, espero que en ese tiempo aparezca algo, pero si no nos queda más remedio, tendremos que empezar de cero. Esta noticia nos cayó a todos como un jarro de agua fría; no fueron claros con nosotros”.

Un trabajador voluntario en la tienda de Comercio Xusto, que lleva 15 años de actividad ininterrumpida en las galerías. Gustavo Santos

Otra de las situaciones delicadas en esta zona comercial es la de la tienda de Comercio Xusto, dependiente de la ONG Solidariedade Internacional de Galicia. Este establecimiento lleva 15 años abierto en las galerías y supone una importante fuente de ingresos para que la entidad lleve a cabo sus proyectos solidarios. María Paz es su responsable en Galicia y destaca que “para una organización como la nuestra, y también para cualquier comercio, que llevamos décadas en un mismo lugar y fidelizando a una clientela, abandonar ahora las galerías supone perder nuestra trayectoria y casi volver a empezar de cero; de hecho, en el caso de no encontrar un local con unas condiciones similares, es posible que nos veamos abocados a desaparecer después de 15 años de presencia continuada en la ciudad de Pontevedra”.

María Paz apunta que, antes de tomar una decisión, están esperando a recabar más información sobre la operación urbanística, pero sí afirma que “nos insisten en que nos tranquilicemos, que hasta enero de 2023 podemos estar aquí, pero cualquier cambio de ubicación requiere de una estrategia y realmente esa fecha está a la vuelta de la esquina. Nosotros tendremos que informar cliente a cliente de un posible cambio y no puede hacerse de un día para otro”. No obstante, la responsable de la entidad aseguró que, de momento, Comercio Xusto seguirá abriendo sus puertas cada día hasta que no se clarifique la situación.

María del Pilar Oroso, en su tienda Confecciones Milord, cuya actividad inició en las galerías en el año 1974 Gustavo Santos

En Confecciones Milord, María del Pilar Oroso, aunque no se ve tan afectada como el resto de comerciantes, también relata su caso particular. Tras 40 años llevando a cabo su actividad en el mismo establecimiento, en 2014 su contrato fue renovado hasta 2023 y los propietarios del bajo le indicaron que “tenía derecho a traspaso, que si acaso me iba antes no había problema”. Fue así que Oroso colocó los carteles de “Liquidación por traspaso” en el escaparate y buscó interesados en tomar el relevo de su comercio.

“Yo sabía que me tenía que ir en 2023, pero cabía la posibilidad de que alguna persona quisiera coger el traspaso. De hecho fue así, había una persona interesada, que cuando intentó contactar con ellos no fue capaz, cuando a mí me habían dicho que pusiera el cartel y ahora me quedo sin nada. En ese sentido sí fui engañada y me dolió”, concluye María del Pilar.

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