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Pontevedra, a golpe de acrobacias

La ciudad cuenta con varios grupos que practican parkour y reclaman más espacios en los que poder entrenar libremente esta disciplina

Los acróbatas del parkour buscan su sitio en Pontevedra Cristina Prieto

Trasladarse de un lugar a otro de la manera más sencilla y eficiente posible, adaptándose a las exigencias del trazado con la sola ayuda de su cuerpo. Eso es el parkour, una disciplina que tiene su origen en Francia a finales de los años 80 y que engloba ejercicio físico y contacto con el entorno, sobre todo el urbano, pero también el natural. Pontevedra cuenta con varios grupos de aficionados a esta actividad; son algo más de medio centenar a los que habría que sumar quienes la practican totalmente por libre. Mayoritariamente son chicos, pero hay cada vez más mujeres que se animan a probar en este arte de recorrer ciudades, playas o parques a golpe de saltos y acrobacias imposibles.

La peatonalización de Pontevedra y su numeroso mobiliario urbano ha sido el caldo de cultivo perfecto para esta disciplina que se ha visto frenada por la pandemia de COVID. Antes se podía ver a grupos de jóvenes practicando este deporte urbano en la zona de Campolongo, la plaza José Martí, la calle Gutiérrez Mellado, la Alameda y algunas plazas más de la zona vieja. “Con el COVID se paró todo”, lamenta Joaquín Tobío Solleiro, uno de los pontevedreses que practica parkour.

Forma parte junto a Adrián Antonio Fernández, Máximo Crosi Posse y otros cinco compañeros más del grupo Air Trace. Llevan más de seis años practicando parkour en la ciudad y fueron los pioneros en esta disciplina en la Boa Vila.

“Vimos un vídeo en Youtube que nos gustó y empezamos poco a poco en arena, en la playa, en el agua, en la hierba, en algún parque que tenía piedrecitas para que amortigüe... poco a poco fuimos aprendiendo”, explica Tobío.

Pontevedra, a golpe de acrobacias

Su evolución los llevó a investigar nuevos entornos en ciudades cercanas, principalmente Vigo, y también a parques de camas elásticas, como Diverland Park, en Vilanova de Arousa, donde algunos estuvieron como monitores. También pudieron practicar este deporte urbano en las instalaciones de A Xunqueira donde entrenan los equipos de gimnasia acrobática de Pontevedra, pero esta experiencia duró apenas un mes.

Ahora se desplazan al parkour park de Portonovo o al que están montando en Vigo. “Estábamos siempre por el centro de Pontevedra, pero ahora que tenemos coches preferimos irnos a otro lado y no estar aquí, que no hay nada”, lamentan estos jóvenes, y es que contar con una zona específica para poder entrenar es una de sus reivindicaciones desde hace años. Desde el Concello se comprometieron a hacer algún parque, “propusimos proyectos en el Ayuntamiento, hablamos con todos los partidos políticos, pero al final nos echaron todo atrás”.

Pontevedra, a golpe de acrobacias

Sin ir más lejos, el pasado mes de mayo se anunció la construcción de dos nuevos parques de actividad física saludable en Pontevedra, que permitirían practicar calistenia, workstreet, HIIT (High Intensity Interval Training), cross training, bootcamp, trabajo de fuerza general y específica, movilidad articular y cardio y, por supuesto, parkour, pero estos aficionados todavía están esperando por estas instalaciones, que se ubicarían en la Illa das Esculturas –a la altura de la pasarela peatonal– y en el barrio de Mollabao.

En este sentido, hace unos años Ciudadanos presentó una moción para que el Gobierno local habilitase una zona en el municipio para la práctica de este deporte urbano en condiciones adecuadas, recogiendo las demandas de estos grupos de jóvenes. El Concello sí que trabaja en la instalación de un skatepark, que planea situar en la parte cerrada al tráfico de la avenida de Reina Victoria, pero algo específico para el parkour todavía no se ha hecho realidad, y a los aficionados pontevedreses les gustaría poder disfrutar de su disciplina “sin molestar a nadie” y sin riesgo de dañar el mobiliario público, ya que no es la primera vez que han recibido quejas o les han llamado la atención por estar realizando sus saltos y acrobacias en plena ciudad. “Hay gente que se pone nerviosa cuando nos ve saltar”, comentan.

Pontevedra, a golpe de acrobacias

Además de fomentar la práctica de actividad física y el contacto con el entorno y la ciudad, el parkour tiene importantes beneficios para salud. Entre otras cosas, practicar esta disciplina mejora el equilibrio, favorece la capacidad resolutiva y la toma de decisiones en situaciones de peligro, mejora la percepción espacial, desarrolla las capacidades motoras, mejora la capacidad cardiorrespiratoria y aumenta la fuerza, entre otras muchas cosas.

Pero también tiene sus riesgos, ya que existe una alta posibilidad de recibir algún golpe, sobre todo en las fases de iniciación, porque hay que tener en cuenta que no cualquier trazado es apto para todos los públicos. Hay riesgo de lesión, como en todos los deportes, pero especialmente de torceduras y esguinces por las caídas. Es una actividad de alto impacto para los ligamentos y las articulaciones.

Algunos consejos

La zona de la Peregrina es interesante para los aficionados al parkour al contar con escalones, bancos y barandillas, entre otros elementos del mobiliario. Los saltos empiezan siendo sencillos, pero a medida que se gana práctica se incluyen diferentes acrobacias.

El parkour es una disciplina de alto impacto para los ligamentos y las articulaciones, por eso es muy importante perfeccionar los aterrizajes para evitar problemas. Nunca es recomendable forzar demasiado y un movimiento de rotación puede evitar sufrir muchas caídas.

A medida que se va ganando habilidad, se va aumentando la altura de los objetos y muros a los que se suben los traceurs (así se llaman quienes practican parkour). Para darle mayor dificultad se aconseja realizar las acrobacias sobre superficies complejas e irregulares y también con ambas piernas.

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