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Últimos yates en stock

Embarcaciones de recreo amarradas en el puerto deportivo de Sanxenxo. Gustavo Santos

En el primer trimestre del año se matricularon más de 1.100 embarcaciones de recreo, según los datos de la Dirección General de la Marina Mercante. Los datos ya superan a la temporada prepandemia y el sector confía en un verano 2021 de récord, tanto en ventas como en alquiler.

Las embarcaciones de recreo a la venta están prácticamente agotadas en las empresas náuticas de la comarca –principalmente en lo que se refiere a barcos de segunda mano–, mientras que el alquiler afronta una temporada igualmente optimista, con un incremento en el volumen de negocio que las principales firmas del sector sitúan en torno al 30 por ciento. Son las previsiones de empresas como Servinauta, cuyo director gerente, José Luis Figueira, apunta que se está produciendo un bum espectacular en la venta de barcos, sobre todo usados. “La gente busca esta opción de ocio desesperadamente; hay algún tipo de barco que ya no se encuentra”, asegura.

Alta demanda

La búsqueda de un espacio de ocio en zona privada, alejado de aglomeraciones y del contacto con multitudes seguirá siendo un objetivo de muchos turistas este verano. Y en ese concepto de vacaciones el barco de recreo es una de las opciones más demandadas.

Quien puede, se lo compra, y de hecho la mayor parte de embarcaciones de recreo que se han dado de alta en el primer trimestre de este año están destinadas al uso particular, aproximadamente un 80%.

Las previsiones también son buenas para el charter, o alquiler de barcos de recreo. “Yo firmaba una temporada como la del año pasado, pero si te soy sincero mis expectativas son mejores”, admite Filgueira. Este profesional de las embarcaciones de recreo explica que si el control de la pandemia y el ritmo de vacunaciones avanza como hasta ahora, el sector confía en superar los niveles de contratación del pasado año, que tampoco fueron malos.

Aún así, en la pasada temporada se perdió por completo el mes de junio, y la contratación en las Rías Baixas se concentró solo entre el 15 de julio y el 15 de agosto.

Consultas

A estas alturas del año las consultas sobre alquiler de embarcaciones de alquiler para el verano se han incrementado de forma notable, por lo que las empresas confían en confirmar una gran temporada tras el año de pandemia. “La gente después de estar confinada evidentemente tiene ganas de moverse y de salir”, como apunta el director de Servinauta.

En esta firma, una de las principales del sector en Sanxenxo, el objetivo de este año era hacer 30 días efectivos de temporada, pero según apuntan las cosas, confían en lograr un aumento en torno al 30 o 40 por ciento. “Si conseguimos salir 36 o 40 días, estará muy bien el año”, indica Filgueira. La búsqueda de una escapada segura y libre de masificaciones sigue llevando a muchos veraneantes a interesarse por el alquiler de yates.

Alquiler ilegal

La relativa bonanza que vive la náutica tiene como reverso el incremento del intrusismo en el sector, con cada vez más alquileres fuera de regulación. “Aquí hay gente de todo tipo y de todos los sectores, que ahora vienen a alquilar barcos y están jugando con una responsabilidad muy grande, porque el problema de todo esto es cuando llega un accidente; a partir de ahí se acaba la fiesta y llegan las responsabilidades y los pleitos. Y es algo que se puede evitar, controlando los alquileres”, explica José Luis Filgueira. La proliferación de yates ilegales y de particulares sin licencia que arriendan sus naves de forma fraudulenta es un problema cada vez más extendido por los puertos pontevedreses.

Esta actividad no solo conlleva evidentes riesgos para los tripulantes, sino también un enorme perjuicio para las empresas que operan legalmente. En una flota de embarcaciones de alquiler pequeña, como la que reúnen Sanxenxo y Combarro, la presencia cada vez más numerosa de alquileres ilegales está perjudicando gravemente a la industria. En los puertos de Sanxenxo y Combarro operan en este mercado fraudulento incluso embarcaciones de séptima lista (los dedicados a la práctica deportiva o la pesca sin ánimo de lucro).

Sus propietarios anuncian el alquiler a través de las redes sociales y en ocasiones incluso en las mismas plataformas que lo hacen los autorizados, con total impunidad. Pero además de quienes alquilan su barco sin licencia para ello, “en esto hay verdaderos delincuentes, incluso gente que alquila un barco y cuando llega al puerto no hay nada; o que el barco no tiene nada que ver con lo anunciado”, como explica el gerente de Servinauta.

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