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Jacobo Pena | Clarinetista y fisioterapeuta

“El instrumento más importante del músico es su cuerpo”

Las posturas, la ergonomía o descuidar el físico conlleva trastornos que pueden ser invalidantes

Jacobo Pena, clarinetista y fisioterapeuta.   | // IÑAKI ABELLA

Jacobo Pena, clarinetista y fisioterapeuta. | // IÑAKI ABELLA

Para el músico, su arte lleva aparejado, en muchos casos, dolencias vinculadas a la actividad, que en ocasiones lastran, frustran y hasta pueden invalidar. Partiendo de su experiencia personal como clarinetista profesional, Jacobo Pena conjugó la pasión musical con la carrera de Fisioterapia. Ahora se vuelca en uno de sus ámbitos profesionales, a saber: la atención a las dolencias músculo-esqueléticas del instrumentista. Las posturas, la mala ergonomía o el descuidar la parte física del cuerpo, conlleva en muchas ocasiones un padecimiento que podría haberse evitado. La doble condición de músico y sanitario de nuestro protagonista, acorta el camino en la comprensión y la empatía para atajar la dolencia de instrumentista. Su faceta musical la mantiene hoy como clarinetista la Banda de Música de Sanxenxo, a la par que profesor de Técnica Corporal en el Conservatorio Superior de Música de Galicia en Valga.

¿Existe la fisioterapia especializada en las dolencias del músico?

–Como tal, no. Cierto que, una vez completada la carrera, uno puede especializarse, a mayores, en base a una formación complementaria, para centrarse en ámbitos como la fisioterapia respiratoria, neurológica, traumatológica… En mi caso, tras cursar Fisioterapia, me centré en la atención al instrumentista, no en vano mi llegada a este mundillo está vinculada a una experiencia personal traumática a la que llegué desde la música.

En uno de los conciertos, no se por qué, se me caía el clarinete... Aquella dolencia me obligó a dejar la profesión de músico. Fue entonces cuando me decidí a estudiar Fisioterapia y volcarme en la atención al músico

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– ¿Cuál fue esa experiencia?

–Yo era, y soy, clarinetista. Cursé el Grado Profesional y Superior, y en 2012 me hice con una plaza como músico profesional en una orquesta sinfónica portuguesa, la fundación Orquestra Estudio Guimeraes, precisamente en el año que esta ciudad era nombrada capital europea de la cultura. En uno de los conciertos, no sé porqué, a mí se me caía el clarinete de las manos. Ya venía notando debilidad desde hacía tiempo, pero en ese concierto ya no podía, incluso intenté seguir apoyando el clarinete en mis rodillas. No sabía que me estaba ocurriendo, y tuve que acabar cogiendo una excedencia de dos meses. Cuando acudía a los médicos, me preguntaban sobre mi posición corporal con el clarinete, la desconocían, eso me frustraba, y percibía el vacío que existía. Aquella dolencia me obligó a dejar la profesión de músico. Fue entonces cuando me decidí a estudiar Fisioterapia y volcarme en la atención al músico.

¿Cuáles son las dolencias que más se repiten en el instrumentista que usted recibe en consulta?

Lo más habitual es el dolor de espalda, cuello, hombros y la conexión codo-muñeca-mano. Añadido, en los instrumentistas de viento está la distonía focal en la embocadura, esto es, una pérdida de control motor en la embocadura, relacionada con los labios y la zona bucal. Todo ello hay que tratarlo, a fin de evitar que esas dolencias vayan a más. En mi caso, la experiencia musical y el haberlo vivido, simplifica el entenderlas, comprender al músico y saber tratarlas.

¿Existen algunos instrumentos que son más proclives que otros a las dolencias del músico?

No existe un instrumento que cause más dolencias que otro. Yo les digo a los músicos que, lo primero, es tomar conciencia de que, realmente, el cuerpo es el instrumento más importante de todos. Es el cuerpo, antes que el instrumento, al que tenemos que prestar atención, preparar y cuidar, porque, de lo contrario, podemos sufrirlo.

Los músicos tenemos que luchar por el reconocimiento de las enfermedades laborales del instrumentista, derivada de su actividad, que puede traducirse, por ejemplo, en calcificaciones en los hombros en el violinista o distonías focales

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–¿Una dolencia de músico puede resultar invalidante?

–Sí, y en mi caso precisamente lo ha sido. Estadísticamente se constata que las dolencias del músico, en el 10 por ciento de los casos es invalidante, y obliga a dejar la profesión; que el 12 por ciento, precisa de medicación para sobrellevarlo; y que el 30 por ciento debe parar, tomarse dos o tres meses de baja y recurrir a rehabilitación para poder volver a tocar.

–¿Está tipificada alguna dolencia como enfermedad laboral del músico profesional?

–No. Por esta razón, precisamente, los músicos tenemos que luchar por el reconocimiento de las enfermedades laborales del instrumentista, derivada de su actividad, que puede traducirse, por ejemplo, en calcificaciones en los hombros en el violinista o distonías focales que han de tratarse, de lo contrario pueden resultar invalidantes. Entre los músicos, hablar de esto resulta un poco tabú, puede conllevar infravaloración del que lo sufre, por eso no se habla mucho.

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