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Los propietarios del Carabela prevén alquilar y reabrir la cafetería en los próximos meses

“Ya estamos atendiendo y evaluando ofertas”, confirma la familia Alvariño | Se extingue el contrato con la anterior gerente y también con la sociedad que tenía el arrendamiento

La cafetería Carabela, decana de la hostelería local. |   // GUSTAVO SANTOS

La cafetería Carabela, decana de la hostelería local. | // GUSTAVO SANTOS

Los propietarios de la histórica cafetería Carabela, decana de la hostelería de la Boa Vila y que no reabrió tras uno de los recientes cierres ligados a la crisis sanitaria, proyectan alquilar en los próximos meses el local, una vez extinguidos los contratos con los anteriores gerentes del emblemático establecimiento de A Ferrería. “La idea es alquilar y reabrir”, confirmó ayer a FARO la familia propietaria del inmueble.

El BOE publicaba ayer el auto de declaración del concurso voluntario de la Familia Alvariño S.L. La administradora concursal, Milagros Fernández Castro, explica que esta sociedad “no es la propietaria” de la cafetería sino la que la tenía alquilada “y lo que hemos hecho es extinguir ese contrato de arrendamiento”.

El proceso también conlleva la liquidación de la empresa que, recuerda la administradora, “ha modificado su situación jurídica a lo largo de los años, como también cambiaron los administradores en los últimos años, de hecho ya no tienen nada que ver con la familia Alvariño”.

Ahora la cafetería es propiedad de una comunidad de bienes, es decir varias personas que, una vez extinguidos los compromisos más recientes que afectaban al local, podrán decidir sobre el nuevo destino del edificio

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Jurídicamente, indica la administradora concursal, “ahora la cafetería es propiedad de una comunidad de bienes”, es decir varias personas que, una vez extinguidos los compromisos más recientes que afectaban al local, podrán decidir sobre el nuevo destino del edificio. “Antes la actividad era de cafetería, pero una vez extinguido el contrato de arrendamiento”, recuerda Milagros Fernández Castro, son los propietarios los que determinarán los nuevos usos del local.

Éste fue gestionado desde 1952, seis años después de su apertura, por la familia Alvariño, que consolidó al Carabela como referencia, especialmente por su céntrica y concurrida terraza. Las dificultades que afrontó la tercera generación para encabezar el que era uno de los grandes buques insignia de la hostelería local, motivaron el traspaso de la gerencia en 2014.

El bar fue gestionado desde 1952, seis años después de su apertura, por la familia Alvariño, hasta su traspaso en 2014 por las dificultades de la tercera generación para atender el local

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Carmen Gonzalo, hostelera que también encabezaba otros establecimientos de la Boa Vila, pasó a capitanearlo en la siguiente etapa, en la que no se consolidó el modelo de negocio y se produjeron incluso enfrentamientos con la plantilla, que en ese momento incluía a 6 trabajadores.

La más reciente gerente ha sido Miriam Baeza, un joven valor de la hostelería local que con 23 años decidió capitanear el Carabela. Lo reabrió en 2020, poco antes del confinamiento, y aunque la cafetería retomó tímidamente la actividad en verano, los propietarios confirman a FARO que ese contrato también está extinguido.

Así, la previsión de la familia propietaria es reabrir en los próximos meses, tras un nuevo proceso de alquiler. “Ya estamos atendiendo y evaluando ofertas”, indican los Alvariño al diario decano, de modo que esperan que en breve plazo reabra la emblemática cafetería.

Ésta fue inaugurada en diciembre de 1946 por el empresario Aurelio Fontán, que se había enriquecido en la emigración. Seis años después se situó al frente Manuel Albariño Otero, que con su socio, Serafín Fragueiro Seoane, abonaba en los años cincuenta un costosísimo alquiler mensual, de más de 1.600 pesetas, por el que actualmente es el café bar decano de la ciudad, a punto de iniciar una nueva andadura a sus casi 75 años.

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