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Un Domingo de Ramos con turno para entrar a la iglesia

Las parroquias multiplican los oficios y medidas de control ante la gran alfluencia de fieles en el arranque de la Semana Santa

La imagen de Burrita presidió los oficios en la iglesia de San José de Campolongo. | // GUSTAVO SANTOS

Restricciones de aforo, itinerarios de entrada y salida, dispensadores de gel, emisiones en streaming y hasta tickets para entrar. Las parroquias de Pontevedra multiplicaron ayer los sistemas de control, pero ni incrementando el número de oficios durante el fin de semana logró evitar la gran afluencia de fieles, muchos de los cuales optaron por seguir las bendiciones desde la puerta o asistir solo a los oficios que se celebraron en el exterior, como la de la basílica de Santa María.

“Son pequeños”, explica Amalia Otero sobre sus dos hijos, uno de ellos un bebé de pocos meses que acude por primera vez a la celebración del Domingo de Ramos, de modo que opta por no entrar con ellos a la iglesia de San José “por si hiciesen ruído o tuviese que salir e interrumpir todo”. Muchos otros padres optaron por esa misma solución y que los niños continuasen jugando en el exterior, en un Domingo de Ramos en el que por segundo año faltó la procesión de La Burrita.

La imagen de La Burrita, que por segundo año no procesionó, presidió las bendiciones en la iglesia de San José de Campolongo

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Con todo, la imagen se expuso en la iglesia de Campolongo, desde donde también se emitieron las misas por las redes sociales, si bien los más pequeños no pudieron cumplir el rito de golpear la figura con las palmas y ramos.

La pandemia no evitó que la jornada se renovase como una de las más familiares del año. Arrancó de hecho con la instalación de una pancarta en A Ferrería, un gesto simbólico encabezado por el sacerdote Alberto Domínguez, en la que podía leerse “Niños y familias, Pontevedra os recuerda y está con vosotos”, antes de felicitar a los capitalinos el arranque de la Semana Santa.

El buen tiempo también contribuyó al éxito de la jornada, y desde primera hora pudieron verse familias paseando por los espacios verdes y riberas del Lérez. Horas después acudirían a los oficios de Ramos, disfrutarían del aperitivo en el centro histórico o de unos de los cientos de almuerzos celebrados en domicilios y restaurantes de la comarca.

En ellos también se degustaron por primera vez los roscones, el postre más típico de la Pascua y que habitualmente se empieza a regalar este fin de semana. Desde panadería A Devesa explican que “habitualmente los padrinos y abuenos se iban en estas fechas de vacaciones y ya dejaban solucionado este regalo, pero este año como nadie viaja la demanda se está retrasando un poco más”.

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